El espinazo de un dragón emplumado de vidrio
En el poema Gabriel Zaid posa como maldito
Basta con mirar su ingeniería maléfica
Buscar un baldío desierto
De allí, que mi boca fuera sorda ante otras bocas
Qué racha de pájaros negros se posó sobre tu boca
Una coreografía de la inocencia
Confusión en los tonos tostados de la identidad
Desde los labios recae una palabra
Cada uno sigue su camino hacia el cielo de chatarra
Jim Morrison no creía que los extremos se besaran
Que más da el recuerdo amargo de las cosas
Dos cuerpos resplandecen
Decir lo indecible en los jardines nocturnos
Turbulencias, armonías y Valerie June
Encender el silencio que siembra nuestras vidas
Cuando mi mujer estuvo en el psiquiátrico

