La sonrisa es una concha de mandarina en el asfalto
El sudor de la morfina
Cuando ya somos otra vez lo que amanece
Saborea la inocencia y perversión de mi oasis
Tú que ganas fronteras desde el cielo
Cuando veo su sonrisa de alondras florecidas
Su lengua es una lluvia de cuchillos
Remembranza de la era del fuego
Cinco litros de estrellas etílicas
Me pidió un reflejo de arena
Este país aún no muestra la violencia de la cual es capaz
Tres poemas desde el encierro
Mi madre vio en su sueño bolsas negras
Llegué sin saber el nombre de mis lloviznas
Alimentar la inmovilidad del agua
Tres misterios llenos de indigestión
El papel me mastica en silencio

