Me escribo, soy ese fatigado recuerdo de otra imagen
Tigre o cordero, seres desesperados en la violencia de los poemas
La fragilidad de la gramática y de las cosas
Estar en el vacío tullido y sordo de las palabras
Eros y Tánatos, la fuga se desvanece por ahí
Alucinación, vuelo, sin saber qué hacer
Señuelos en los cruces del camino, nada aprehensible
Fuego sobre todas las arenas y extraviar en él los nombres de las cosas
Brujas con sus voces y ecos. Nuevo designio
Maquinarias, humo, la acción sostenida de esta escritura
Para no enmudecer en las calles. Mis piernas, mis ojos, como una señal
Un agobio rosado en el pozo en el que caerías. La inasible permanencia
A la suprema hora y en el horizonte vertical. ¿De qué se acuerdan?
Una línea sin rumbo. La música inaudible. Alteraciones de la luz
Nadie custodia el caos ni los secretos. Nos dedicamos a remontar el Universo
Sucumbir muchas veces. Sin remordimiento. Lejos de la boca
Poesía amadísima, llameante, gracia concedida

