Miguel Dalmau Soler nació en Barcelona en 1957. Es guionista, escritor y crítico literario. Inició la carrera de Medicina, que más tarde abandonó para dedicarse de lleno a la escritura. Desde finales de los años setenta ha trabajado como crítico literario, guionista radiofónico y colaborador de prensa, especialmente en La Vanguardia.
Es autor de biografías que se han convertido en obras de referencia, como Los Goytisolo (finalista del Premio Anagrama de Ensayo), Jaime Gil de Biedma y Julio Cortázar.
En 2022 obtuvo el Premio “Comillas” por su biografía Pasolini. El último profeta. Además de su trabajo como biógrafo, ha cultivado casi todos los géneros narrativos. Ganó el Premio de Novela Breve “Juan March Cencillo” con El reloj de Hitler. También ha investigado sobre la historia del feminismo en El ocaso del pudor. Recientemente obtuvo el Premio de Novela “Ciudad de Barbastro” por Las cenizas de Berta.
El reflexiona en esta entrevista con Poetripiados sobre su decisión de abandonar la Medicina para dedicarse por completo a la literatura, vocación marcada por una tradición familiar ligada a los libros y la escritura.
Habla de una infancia privilegiada dentro de la burguesía ilustrada y cuestiona el poder de círculos editoriales y culturales que determinan quién entra al canon literario. Considera que Roberto Bolaño fue el último autor verdaderamente universal en español y expresa admiración por narradores anglosajones como Don DeLillo, Thomas Pynchon e Ian McEwan.
También manifiesta preocupación por las desigualdades sociales, la superficialidad contemporánea y la dependencia tecnológica. Sobre su rutina, asegura que trabaja más de diez horas diarias y desea ser recordado como alguien que intentó comprender y perdonar.
—Abandonaste la carrera de Medicina para dedicarte a escribir. ¿Por qué?
Quizá porque mi padre había publicado tres novelas antes de convertirse en médico y al final tuvo que renunciar a ser escritor. Yo no quise llegar al extremo terrible de tener que elegir entre dos amores.
—¿Qué encontraste en las letras?
Bueno, lo llevaba en la sangre. Mi abuelo era editor y había miles de libros de todas las materias en casa. Simplemente me decanté por un bando que, además, tenía el gran aliciente de incluir los juegos de la imaginación.
—¿Cómo fue tu infancia y adolescencia?
Son dos ámbitos muy distintos. La infancia es un reino que se abre y se cierra en sí mismo; la adolescencia es un puente movedizo que conduce al futuro. Pero en ambos casos fui un ser afortunado. Conocí las ventajas de la burguesía ilustrada, sus comodidades y privilegios. En general, viví una época muy feliz, lo que a estas alturas de la vida es un drama irreparable.
—¿Hasta qué punto las mafias culturales, editoriales y círculos de poder determinan quién entra al canon y quién queda fuera?
Aunque creo en la buena voluntad humana, lo cierto es que quienes mueven los hilos lo hacen con intenciones que no siempre comparto, ni mucho menos. Y comprendo que algunos autores —yo fui uno de ellos— tengan la dolorosa sensación de ser como el protagonista de El castillo, de Kafka. Se les niega la entrada y nunca sabrán la razón.
—¿Crees que la literatura en español sigue produciendo figuras universales?
En absoluto. Al menos en España. Figuras “mundiales” como Ruiz Zafón no son necesariamente “universales”, aunque lleven nuestra literatura por el mundo. El último autor verdaderamente universal en nuestro idioma fue Roberto Bolaño.
—¿Cómo observas la relación entre la literatura española y la latinoamericana?
Lamento admitir que desconozco la actualidad. Pero parece que grandes ferias, como la de Guadalajara, han facilitado enormemente la fluidez.
—¿Existe realmente la crítica literaria en el mundo hispano?
Tampoco puedo asegurarlo, pero me gustaría creer que, en Argentina, Uruguay o México, por ejemplo, existe un nivel superior al español.
—¿Quiénes son los escritores contemporáneos que consideras más importantes?
La reciente muerte de Lobo Antunes ha dejado sin genios a la Península Ibérica. Pero mientras existan Don DeLillo, Thomas Pynchon y otros narradores anglófonos como Salman Rushdie, además de los talentos de la “Generación Granta”, como Julian Barnes o Ian McEwan, estamos salvados. Como ves, mi preferencia por los ingleses es un tanto enfermiza.
—¿Qué te preocupa más del mundo actual? ¿Hacia dónde crees que va la humanidad?
Mi principal preocupación no es un secreto para nadie, porque la compartimos todos los que no gozamos de una parcela de poder. Me preocupan las desigualdades sociales y económicas, sencillamente inmorales y obscenas. Me inquietan la creciente falta de cultura y educación, la superficialidad, la frivolidad, la esclavitud consumista y la dependencia tecnológica. Con la llegada de la IA, además, intuyo que la humanidad va derecha hacia la extinción.
—¿Cómo es un día ordinario en tu vida y cómo te gustaría ser recordado?
Como mi talento es escaso, debo trabajar duro. Me levanto temprano, escribo varias horas, luego salgo a caminar y me baño en el mar casi todo el año. Después del almuerzo sigo trabajando o leyendo hasta que cae la noche. El promedio supera las diez horas diarias. Tras la cena llega la hora de la música o el cine.
—¿Qué preparas actualmente? ¿Trabajas en algún proyecto especial?
Siempre se preparan cosas, sobre todo cuando descubres que cada vez queda menos tiempo y hay que aprovecharlo como si fuera el último día de tu vida. Y sí, me gustaría ser recordado como un ser humano que luchó para vencer sus demonios, un buen artesano de la pluma, alguien que intentó comprender y perdonar. Eso es lo más difícil de todo.
Dalmau ha publicado los siguientes libros de biografías y ensayos: La balada de Oscar Wilde (1994, Editorial Laertes); Los Goytisolo (1999, Editorial Anagrama); Jaime Gil de Biedma (2004, Editorial Circe); El ocaso del pudor (2012, Editorial Tusquets); Julio Cortázar (2014, Editorial Edhasa); Concha García Campoy. La gran ilusión (2018, Editorial Plaza & Janés) y Pasolini. El último profeta (2022, Editorial Tusquets).
Novelas: La grieta (1998, Editorial Destino); El reloj de Hitler (2008, Editorial Pre-Textos); La noche del Diablo (2009, Editorial El Aleph); ¡Quiero vivir en América! (2012, Editorial Destino) y Las cenizas de Berta (2023, Editorial Pre-Textos).

