Roberto Reséndiz Carmona, nació en Zitácuaro, Michoacán, México, en 1954. Es director del Encuentro Internacional de poetas que se organiza en Zamora, Michoacán, México desde 1997. Promotor cultural independiente. Dirige la Asociación Civil Cultural, Arte y Tradición y la Editorial CAT.
Ha sido traducido al italiano, francés, portugués, sueco, inglés, griego árabe y al alemán. Ha compilado 18 antologías del Encuentro internacional de poetas de Zamora. En 2019 obtuvo el Gran Prix Internacional de Poesía en Curtea de Arges, Rumania, y en 2025 el Premio a la Excelencia Jorge Marino, en Salta, Argentina. También ha recibido reconocimientos especiales en varias partes de Iberoamérica por su trayectoria literaria.
En esta conversación, el autor reflexiona sobre la poesía como una búsqueda inagotable más que como una certeza. Habla del Encuentro Internacional de Poetas de Zamora y de las dificultades económicas para sostener un proyecto cultural.
Además comparte experiencias con lectores de distintos países, defiende el papel de las redes sociales como puente para la literatura y reivindica la vigencia de la poesía contemporánea. También revela sus hábitos de escritura, su visión sobre la crítica y el deseo de seguir publicando nuevos poemarios.
—¿En qué momento sentiste que la poesía era lo tuyo?
A veces pienso que la llevo conmigo desde hace muchos años. Pero luego, al releer mis textos, siento que aún no logro alcanzarla; solo alcanzo a ver pequeñas trizas de espejos sobre el agua.
-Llevas casi tres décadas organizando el Encuentro Internacional de Poetas y Escritores en Zamora, ¿cuál ha sido la parte más difícil, además de lo económico?
Raras veces lo he sentido complicado. Es una labor que realizo con profundo agradecimiento y gozo; quizá por eso no mido las dificultades. El verdadero obstáculo, como bien señalas, es el financiero, agravado casi siempre por la indolencia y la miopía cultural de la clase gobernante.
-Has dado más de cien recitales en países de varios continentes. ¿Hay algún público —por cultura o idioma— que haya reaccionado a tu poesía de una forma que no esperabas?
Me he llevado gratas sorpresas en todo el mundo. Una experiencia que guardo con especial afecto ocurrió en Galicia, España. Tras más de dos horas de lectura, los estudiantes se negaban a irse; sus profesores tuvieron que obligarlos a volver a las aulas. Con los años, suelo pensar con humor que tal vez su clase siguiente era terriblemente aburrida y prefirieron refugiarse en la calidez de un poeta mexicano.
-¿Qué opinas del lugar que ocupa la poesía hoy, frente a las redes sociales y la inmediatez del contenido digital?
La poesía siempre ocupará un lugar especial entre los seres humano, lo he constatado en infinidad de rincones de algunos países que he tenido la fortuna de visitar. Es verdad que las redes digitales suelen amplificar lo superfluo, lo efímero, el escándalo, la hostilidad y hasta la estupidez del ser humano, sin embargo, también operan como puentes indispensables e impensables, nos permiten leer en tiempo real a creadores de toda Iberoamérica o descubrir traducciones de autores lejanos a los que sin lugar a duda nunca los hubiera tenido presentes. Ese intercambio y la rapidez con que se da es y será unos de los grandes aciertos de la era digital.
-¿Cuál o cuáles son los libros que más te han marcado o impactado?
La lista es larga y generosa: Siddhartha de Hermann Hesse, Las penas del joven Werther de Goethe, Veinte poemas de amor y una canción desesperada de Pablo Neruda, 2001, una odisea espacial, de Arthur C. Clarke, El amor, las mujeres y la vida de Mario Benedetti, Muerte sin fin de José Gorostiza, Recogiendo poemas de Jaime Sabines, El laberinto de la soledad de Octavio Paz, Pedro Páramo y El Llano en llamas de Juan Rulfo, así como Cien años de soledad y El amor en los tiempos del cólera de Gabriel García Márquez, La elegía de los triángulos de Ramón Martínez Ocaranza, por citar solo algunos pilares fundamentales en mi vida.
-¿Cuándo y a qué hora escribes?
No tengo horarios ni lugares fijos. Escribo cuando el impulso me asalta y en cualquier espacio. La única condición es la soledad.
-Diriges la Editorial Cultura, Arte y Tradición. ¿Qué buscas en un manuscrito que te haga decir “esto merece publicarse”?
El sello nació con el propósito exclusivo de cobijar las antologías del Encuentro. No obstante, las excepciones nacen del corazón: hace tiempo conocí a una poeta cubana casi invidente que jamás le habían podido imprimir alguna de sus obras, no obstante que había ganado ese tipo de premios y por falta de papel no se había logrado, entonces, consideré que publicarla era un acto necesario de justicia poética y humana hermandad.
-¿Qué papel juega la crítica en la literatura del México actual?
Siempre he mirado la crítica con sana distancia. Sus veredictos solo abarcan un fragmento de la realidad y sus juicios, por naturaleza, son tan subjetivos y cuestionables como cualquier mirada ajena, nunca una apreciación será la verdad absoluta.
-Pensando en poetas como Ramón López Velarde, Rosario Castellanos o Elías Nandino, ¿consideras que antes se escribía más y mejor que hoy?
Cada época posee su propia voz y su propia urgencia. Guardo un respeto por los maestros del siglo XX; sin embargo, la vida me ha bendecido con la oportunidad de escuchar a más de mil poetas contemporáneos en todo el mundo. Te aseguro que la poesía actual sigue siendo mágica, envolvente, profunda y reflexiva. Me considero un hombre pleno por atestiguar este florecimiento constante de la poesía en muchos lugares del mundo.
-¿Qué proyectos tienes a futuro?
Mi mayor anhelo es ver cumplir cincuenta años al Encuentro Internacional de Poetas de Zamora, aunque soy consciente de que la vida suele trazar sus propios mapas. En lo íntimo, sigo trabajando para dar a luz nuevos poemarios; textos que, con un poco de suerte y rigor, alcancen, por fin, esa excelencia que todo creador persigue.
Algunas de sus publicaciones son: Alexia cuatro veces dijo no, 2013. De nombre invertebrado, Colombia, 2014. Cantar de sombras, 2017. También nosotros volamos papalotes, 2019. Los intrincados silencios de la materia oscura, Lima, Perú, 2022. El mundo de José Roberto, (relato ilustrado), Bogotá, Colombia, 2022.

