El reloj llevaba 13 años detenido para el básquetbol varonil de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. Trece temporadas viendo desde abajo la élite universitaria, esperando el momento de volver a correr la duela grande. Ese momento finalmente llegó y la UACJ lo celebró como se festejan las victorias que saben a revancha.
Con el trofeo de subcampeón nacional de la División II entre las manos y el boleto directo a la División I de la Liga ABE, los Indios regresaron oficialmente al máximo circuito del baloncesto estudiantil mexicano, encendiendo nuevamente los reflectores sobre una quinteta fronteriza que volvió a jugar con intensidad, carácter y mentalidad ganadora.
La ceremonia se realizó este 11 de mayo en la Sala de Rectores de la UACJ, donde autoridades universitarias, cuerpo técnico y jugadores celebraron el ascenso conseguido en el Campeonato Nacional disputado en Teziutlán, Puebla.
El momento más simbólico llegó cuando el jugador Santiago Iván González Acosta, integrante del cuadro ideal del torneo, entregó el trofeo al rector Daniel Alberto Constandse Cortez. Más que un segundo lugar, el reconocimiento representó el regreso de la universidad a la primera división después de más de una década fuera de la pelea grande.
“El equipo siempre encontró respaldo”, destacó el rector, quien recordó que desde el inicio del proyecto la apuesta institucional fue clara: darle al programa las herramientas necesarias para competir al máximo nivel.
Y los jugadores lo sintieron desde el primer salto entre dos. Juan Pablo Martínez aseguró que el equipo viajó, entrenó y compitió con condiciones de primer nivel: vuelos, hospedaje, uniformes y logística pensados para que el roster solo se concentrara en jugar.
“Nos sentimos como un equipo de primera… y ahora ya somos un equipo de primera”, resumió.
El camino no fue sencillo. El coach Luis Alan Bosquez Quezada recordó que el Nacional arrancó con derrota, pero la quinteta juarense ajustó la defensa, movió mejor el balón y encontró química en los momentos clave. Partido tras partido, la UACJ fue metiéndose en ritmo hasta conquistar el ascenso.
“Cada juego fue una batalla. Estos muchachos dejaron todo en la cancha”, expresó el entrenador, todavía con emoción visible tras una campaña que devolvió identidad competitiva al programa.
Ahora viene el verdadero cuarto periodo: mantenerse en División I. La ABE se ha convertido en una liga prácticamente semiprofesional, con universidades privadas que reclutan talento extranjero y cuerpos técnicos robustos. Por eso, la UACJ ya prepara nuevas jugadas fuera de la cancha: visorias nacionales, fortalecimiento físico, apoyo nutricional, psicología deportiva y mejoras en infraestructura.

