Alex Fleites Rodríguez, nació en Caracas, Venezuela, en 1954. Ciudadano cubano. Es poeta, periodista, editor y curador de arte. Licenciado en Filología Española por la Universidad de La Habana.
Su poesía ha sido parcialmente traducida al inglés, francés, alemán, ruso, moldavo, serbio, macedonio, italiano, portugués, vietnamita, urdu, tagalo, cebuano y chino mandarín.
Por motivos profesionales ha viajado a Canadá, Estados Unidos, México, Nicaragua, Venezuela, Colombia, Bolivia, Argentina, Brasil, Chile, Rusia, Alemania, Italia, España, Moldavia, Vietnam, Filipinas y Pakistán.
Dueño de una obra marcada por la sensibilidad vallejiana, las tensiones de la vida en Cuba y una mirada profundamente humana sobre el arte, el autor reflexiona en esta entrevista sobre la crisis económica, las mafias literarias, la inteligencia artificial y el sentido mismo de escribir en tiempos convulsos.
Con la serenidad de quien ha vivido varias épocas de la isla, también habla sobre el amor, el desencanto y esa necesidad de seguir creando mientras la belleza continúe estremeciendo el espíritu.
-¿Qué es la poesía?
Una secreción del espíritu, un fluido corporal, una gozosa conmoción cerebral.
-¿Qué autores o lecturas marcaron tu formación temprana y cuáles sigues considerando esenciales?
Fue muy importante para mí la poesía en español de las décadas 70, 80 y 90. Y sus antecesores: Vallejo, Lorca, Borges, Lezama, Neruda, Nicolás Guillén… He leído de todo, pero en traducciones que no puedo avalar, pues no conozco el alemán, el ruso, el italiano ni el inglés. Puedo leer en portugués, y esto me ha deparado no pocas alegrías, como frecuentar a Pessoa, Bandeira, Drumond de Andrade, Cecilia Meireles…
Sobre todos estos autores vuelvo de tiempo en tiempo, y casi siempre la lectura aparece enriquecida por lo que he ido viviendo.
Para mí, Vallejo y sus Poemas humanos son el sumun de lo que se puede aspirar a alcanzar en nuestra lengua. Haberlo leído en mi primera juventud, marcó para siempre mi derrotero en la poesía y en la vida.
Por eso me gustan los poetas de estirpe vallejiana, que no lo imitan (vano empeño), sino que sitúan los latidos de su palabra en el mismo nervio que el peruano. Estoy pensando ahora en Gelman y en Antonio Cisneros.
-¿Cómo te abriste paso en la cultura cubana desde una generación atravesada por fuertes tensiones políticas?
Pienso que uno es mayormente como no puede dejar de ser. Yo escribo para mí y para un grupo muy reducido de lectores. Luego, algunos de esos textos toman vuelo y comienzan a crecer en la sensibilidad de otros. Cuando lo constato, quedo muy sorprendido. No encajo bien los elogios, me avergüenzan, pues siempre pienso que eso que a la larga resultó importante para otra persona, hubiera podido hacerlo mejor.
-¿Hay diferencias entre la poesía escrita por mujeres y la escrita por hombres?
Hay una sola poesía: la buena. Y el sexo no es una condición para la excelencia. Lo cierto es que las mujeres han tenido menos oportunidades de “mostrase” poéticamente que los hombres. Aun así, hay grandes nombres de poetas mujeres en Latinoamérica: Fina García Marruz, Alfonsina Storni, Juana de Ibarburou, Alejandra Pizarnik…
-¿Cómo ves o cómo vives la actual crisis económica en Cuba?
Como es de rigor: mal. La cotidianidad es muy dura. A tu pregunta le sobra el adjetivo “actual”. La crisis tiene décadas, bastantes. Sólo que ahora el presidente de Estados Unidos se ha propuesto estrangularnos más. El bloqueo no es la única causa de la crisis, sino también las malas prácticas gubernamentales, que han pretendido controlarlo todo, desde lo que lees hasta lo que comes, pasando por lo que debes pensar y opinar. Es un modelo económico y político que restringe el crecimiento, la iniciativa privada y la eficiencia.
No estoy contraponiendo el socialismo real (no el que está en la teoría) con el neoliberalismo salvaje que hoy impera. No voto por ninguno de los dos sistemas.
-¿Hay demasiados escritores y poca literatura?
No lo sé. Leo solo lo que me interesa. O bien porque es un autor que sigo o porque algún amigo en quien confío me recomienda este o aquel título. Igual de la literatura muy pocos autores logran vivir. Si no son buenos e insisten en seguir intentándolo, al menos hay que celebrarles su vocación a prueba de desilusiones.
-¿Existen mafias literarias dentro del panorama cultural hispanoamericano?
Eso dicen. Pero no estoy muy enterado. Los escritores somos muy peleoneros, y abundan las descalificaciones entre nosotros. En Cuba este fenómeno no se da o se da a muy baja escala. Es que no tenemos nada que repartir: las editoriales están paralizadas, los premios no significan nada en lo económico…
-¿Crees que el escritor debe asumir una postura política visible? ¿Puede y debe el escritor influir en los cambios sociales?
El escritor, como todos, debe proponerse ser un buen ciudadano. La pretendida asepsia de vivir de espaldas a la política es, ya, una actitud política. Todos debemos influir en los cambios sociales positivos. Una obra artística no derroca una dictadura o tumba a un gobierno corrupto; cuando más le insufla al individuo ansias por alcanzar estadios más justos por humanos.
-¿Qué opinas de la inteligencia artificial en la creación artística?
Soy de mediados del siglo pasado. Eso quiere decir que mi mente es analógica. Aun así, voy a aventurar una respuesta: la IA es una herramienta, que se puede usar bien o mal. Nunca sustituirá al ser humano. En cualquier obra supuestamente artística hecha íntegramente con IA, siempre faltará lo primordial: la emoción.
-¿Cómo es un día ordinario en tu vida y qué planes tienes a futuro?
Escribo una columna semanal para un medio norteamericano especializado en temas cubanos. Eso ocupa gran parte de mi tiempo. En paralelo, pero más moroso, voy llevando un nuevo poemario. Me gustaría publicarlo este año, pero no tengo dónde. Se llama La segunda vida de las cosas, y son poemas de amor y desamor. Más de lo último que de lo primero.
Mi plan más trascendente es existir mientras la cuerda dure. Por mi edad, lógicamente tengo más recuerdos que planes.
Pienso estar en el tajo mientras me siga exaltando la belleza y tenga fuerzas para bregar con ella.
Entre sus libros más importantes están: Ángel con ala rota. Ed. Matanzas, 2019; Premio de la Crítica, 2020. Alguien enciende las luces del planeta. Ed. Universidad Veracruzana, México, 2014.; antología personal con prólogo de Reina María Rodríguez. Peces de luz/Fishes of Light. Sipat Publications, Manila, Filipinas, 2012; en colaboración con Marjorie Evasco, y La violenta ternura. Ed. Letras Cubanas, La Habana, 2006; antología personal con prólogo de Arturo Arango, entre otros.
Ha sido incluido en antologías como: Las palabras son islas/ Panorama de la poesía cubana del Siglo XX, Ed. Letras Cubanas, La Habana, 1999. Nothing out of this world. Cuban poetry, 1952-2000, Reino Unido, 2000. Heridos por la luz, muestra de poesía cubana contemporánea, Universidad de Guadalajara, México, 2002. La poesía del Siglo XX en Cuba. Colección Visor, España, 2011. Only the road. Eight decades of cuban poetry, Duke University Press, London, 2016 yUna goccia di luce inafferrabile y Antología de la poesía cubana, Raffaelli Editore, Roma, Italia, 2017.
Tiene los libros: Las dos macetas de geranios, en Del clavel enamorado, antología de teatro infantil, Ed. Gente Nueva, Instituto Cubano del Libro. La Habana, 2003. (Teatro), y Diez notas críticas. Premio “13 de Marzo” de Crítica Literaria. Ed. Extensión Universitaria. Universidad de La Habana, 1979.

