En medio de un escenario internacional marcado por tensiones geopolíticas, conflictos armados y el avance de movimientos conservadores, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, llevará a Barcelona un mensaje con sello propio: la política social como eje de gobernabilidad.
Su participación en la Cumbre en Defensa de la Democracia no sólo representa la presencia de México en un foro global, sino también la proyección de los principios de la llamada Cuarta Transformación en el debate internacional.
“Uno de los principios rectores de la cuarta transformación que es por el bien de todos, primero los pobres”, indicó la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, durante la Mañanera del Pueblo de este viernes.
Este posicionamiento que será el sábado 18 de abril, se inserta en un contexto donde líderes progresistas buscan articular respuestas comunes ante desafíos como la desigualdad, la crisis climática y los conflictos bélicos que persisten en regiones como Medio Oriente.
La cumbre, convocada por el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, reúne a mandatarios y figuras clave de más de 20 países, entre ellos Luiz Inácio Lula da Silva y Gustavo Petro. En paralelo, se desarrolla la Movilización Global Progresista, un espacio de encuentro que busca consolidar una agenda internacional de izquierda frente al avance de liderazgos conservadores como el de Donald Trump.
Además de su participación en el foro, Sheinbaum sostendrá encuentros bilaterales, incluido uno con el propio Sánchez, en un momento donde la diplomacia adquiere relevancia estratégica. Su intervención se dará en la cuarta Reunión en Defensa de la Democracia, un espacio reservado a jefes de Estado y de Gobierno, donde se discutirán temas como la paz, la justicia social, el impacto de las nuevas tecnologías y la equidad de género.
El encuentro no sólo busca generar diagnósticos, sino también construir una narrativa común frente a un mundo que atraviesa una coyuntura crítica. En ese escenario, la presencia de México apunta a reforzar una visión donde el combate a la desigualdad y la apuesta por el diálogo se colocan como alternativas frente a la confrontación.

