Los gobiernos de México y Estados Unidos dieron un nuevo paso en su estrategia de cooperación bilateral en materia de seguridad al sostener una reunión de alto nivel en la Ciudad de México, donde ambas naciones acordaron fortalecer la coordinación para enfrentar desafíos comunes como el tráfico de drogas, armas y la actividad de organizaciones criminales.
El encuentro se realizó en la nueva sede de la embajada estadounidense y marcó el arranque formal de una nueva etapa de trabajo a través del Grupo Bilateral de Implementación (GBI), mecanismo diseñado para dar seguimiento a los acuerdos y acelerar acciones conjuntas entre ambos países.
Durante la reunión participaron representantes de las áreas de seguridad, justicia y relaciones exteriores, quienes coincidieron en la necesidad de mantener una comunicación permanente para enfrentar fenómenos que afectan a las dos naciones. Las delegaciones también destacaron la importancia de que la colaboración se desarrolle bajo principios de respeto mutuo, soberanía y responsabilidad compartida.
Entre los temas abordados figuraron el combate al tráfico de fentanilo, el flujo ilegal de armas hacia territorio mexicano, la migración irregular y nuevas amenazas vinculadas al uso de tecnología por parte de grupos criminales.
Las autoridades señalaron que las acciones coordinadas de los últimos meses han generado resultados positivos, particularmente en la reducción de aseguramientos de fentanilo en la frontera y en la disminución de muertes por sobredosis relacionadas con opioides sintéticos en Estados Unidos.
Previo al encuentro, la presidenta Claudia Sheinbaum adelantó que México insistiría en diversos temas pendientes de la agenda bilateral, entre ellos el acceso a información y pruebas relacionadas con investigaciones impulsadas por autoridades estadounidenses contra actores políticos mexicanos.
Al término de la reunión, ambas partes expresaron su disposición de mantener un diálogo constante y acordaron celebrar próximamente una nueva sesión de trabajo en las instalaciones de la Secretaría de Relaciones Exteriores, con el objetivo de dar seguimiento a los compromisos alcanzados.

