El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, insistió este lunes en cambiar el nombre del estado de Nuevo México por el de Nueva América, con el argumento de que la modificación fortalecería la identidad estadounidense y traería beneficios económicos a sus habitantes.
A través de su red social Truth Social, el mandatario reiteró su propuesta para eliminar la referencia a México en el nombre de una entidad que perteneció al territorio mexicano hasta mediados del siglo XIX.
“Nuevo México debería cambiar inmediatamente su nombre a Nueva América. ¡No somos México, somos Estados Unidos de América!”, escribió Trump.
El presidente aseguró que la modificación elevaría el prestigio del estado, incrementaría el valor de las viviendas y mejoraría los ingresos de sus habitantes. También sostuvo que permitiría a los residentes sentir mayor orgullo al saludar la bandera estadounidense.
En la misma publicación lanzó acusaciones de fraude electoral contra Nuevo México, aunque no presentó pruebas que respaldaran sus señalamientos.
Pese a su insistencia, Trump no explicó cómo se realizaría el cambio de nombre ni anunció alguna medida oficial para impulsar la propuesta.
La iniciativa forma parte de una serie de planteamientos del mandatario para modificar nombres geográficos, entre ellos su intención de llamar lago América al lago Ontario, compartido por Estados Unidos y Canadá, y golfo de América al golfo de México.
La propuesta también revive uno de los episodios más importantes de la historia territorial entre México y Estados Unidos, debido a que Nuevo México formó parte del territorio nacional antes de la expansión estadounidense.
En 1848, después de la guerra entre ambos países, se firmó el Tratado de Guadalupe Hidalgo, mediante el cual México perdió una extensa superficie que comprendía la mayor parte de los actuales estados de California, Nevada, Utah y Nuevo México, así como porciones de Arizona, Colorado y otras entidades.
La pérdida territorial continuó en 1853, durante el gobierno de Antonio López de Santa Anna, cuando se concretó la Venta de La Mesilla, mediante la cual México cedió más de 100 mil kilómetros cuadrados adicionales al sur de los actuales Arizona y Nuevo México, a cambio de 10 millones de dólares.
Aquella operación se desarrolló en un contexto de presión expansionista estadounidense y bajo la amenaza de una nueva invasión.
La insistencia de Trump coloca nuevamente en la discusión el origen histórico del nombre de Nuevo México, que conserva una referencia directa al pasado mexicano de ese territorio.
Hasta ahora, la propuesta permanece en el terreno de las declaraciones presidenciales, sin que exista un procedimiento anunciado oficialmente para concretar el cambio.

