Después de más de siete años entre aulas, prácticas hospitalarias, internado y servicio social, 75 egresados de la Licenciatura en Médico Cirujano de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez cerraron una etapa de formación para comenzar otra marcada por la responsabilidad de atender la salud y preservar la dignidad de sus pacientes.
Los integrantes de la XCII generación rindieron protesta el 18 de agosto en el teatro Gracia Pasquel del Centro Cultural Universitario, acompañados por familiares, profesores, autoridades universitarias y representantes del gremio médico.
Durante la ceremonia, los nuevos profesionistas pronunciaron el Juramento de Hipócrates y la Declaración de Ginebra. También fueron entregados 54 reconocimientos por mérito académico a estudiantes que alcanzaron promedios de entre 9.0 y 10.0, además de una distinción por desempeño sobresaliente en el EGEL-CENEVAL.
El rector de la UACJ, Daniel Alberto Constandse Cortez, encabezó la toma de protesta y recordó las exigencias que representa estudiar medicina, desde la formación académica hasta el internado y el servicio social realizado en áreas urbanas y rurales de Chihuahua.
Constandse Cortez llamó a los egresados a mantener una preparación permanente y destacó que los avances tecnológicos no pueden sustituir la empatía, el trato humano y la capacidad del médico para acompañar al paciente.
Rebeca Portillo Sánchez, coordinadora del Programa de Médico Cirujano, pidió a la generación conservar la sensibilidad frente al dolor ajeno y ejercer con ética y responsabilidad social.
Daniel Isaac Alcaraz Ortega, quien obtuvo el promedio más alto de la generación, recordó que la experiencia hospitalaria les permitió comprender que la medicina también requiere escuchar y conocer el entorno de cada paciente.
Uno de los mensajes centrales estuvo a cargo de Víctor Manuel Acosta Chávez, fundador de la Licenciatura en Médico Cirujano y docente de la UACJ desde hace 49 años. Frente al avance de la inteligencia artificial, defendió la importancia del juicio clínico, el pensamiento crítico y la relación médico-paciente.
“El paciente no es un cliente; es un ser humano con el que compartimos la misma dignidad”, expresó al exhortarlos a ejercer con humildad y honestidad.
La ceremonia concluyó con la fotografía oficial de una generación que terminó su preparación universitaria con una premisa para el ejercicio profesional: combinar los conocimientos científicos y tecnológicos con una medicina centrada en las personas.

