(Mi vecina y yo seguimos en la llamada por WhatsApp).
—El caso, vecina, es que me hice reportero de la noche a la mañana.
—Pero eso estudió.
—Sí… Cuando eres egresado de Ciencias de la Comunicación, puedes trabajar en un sinfín de oficios relacionados con esa área… Yo creo que por eso esa licenciatura se saturó, y ahora hay un chingo de comunicólogos (lo mismo pasó con la de Diseño Gráfico) desempleados o trabajando en lo que sea… Pero pienso que para ser reportero o periodista (al igual que escritor) no necesitas estudiar; esas profesiones se ganan a pulso y teniendo ciertas cualidades… En el NORTE duré tres años trabajando; mi jefa me hizo una mala jugada y le renuncié… Pero a los dos meses de estar desempleado, me mandó llamar el director del “Diario de Juárez” y me ofreció trabajo. (En esos momentos, el “Diario” estaba haciendo muchos cambios)… Yo, feliz, porque me ofrecieron el triple de lo que ganaba antes… Y las primeras semanas escribía lo que me daba la gana… Recuerdo que una vez me publicaron una sección especial (tamaño tabloide) sobre “Historias sobre piratas”, donde escribí sobre los piratas más famosos y temibles de la historia. Se publicó… Eran 16 páginas, 8 de contenido y 8 de publicidad… Y me la aventé yo solito… De pronto, Elías Montañez (el director) me llama a su oficina y me dice: “Prepárate, porque en una semana vas a ser editor de la sección de Espectáculos, pero cambiará a GENTE y también vas a ser editor de las secciones especiales”. (Se publicaba una sección diaria: una de viajes, una de cocina, una de cultura y otras)… Para esto, yo debía formar un equipo de reporteros y fotógrafos… Y en ese puesto conocí a mucha gente famosa de la farándula.
—¿Cómo a quiénes?
—Gloria Trevi, Thalía, Vicente Fernández, Alejandra Guzmán, Juan Gabriel, los Tigres del Norte, Ramón Ayala, la Maldita Vecindad, Café Tacuba y un chingo más (los entrevisté)… También a personajes del arte y la cultura, actores y actrices… Estrellas de alto calibre.
—¡Qué padre, vecino!
—Me pagaban muy bien; lo malo es que trabajaba todo el día… Solo me salía para recoger a mi hija en sus escuelas y dejarla con su abuela… Pero me gustaba… Me la pasaba bien chidota, con un chingo de responsabilidades… En 1994 me tocó coordinar los operativos para cubrir los conciertos de Pink Floyd y el de los Rolling Stones… Después, durante dos años, me encargué de la sección de Opinión (los domingos se publicaban 6 páginas y el resto de la semana, 2 o 4). Luego me bajaron de rango y me convirtieron en coeditor de la sección B, donde van las noticias locales y policiacas… Tres veces me corrieron por ponérmele a las patadas a mis jefes, incluyendo al dueño del DIARIO… Pero me volvían a contratar… Mientras trabajé en el DIARIO dejé a un lado la poesía, porque las labores de periodista y reportero eran muy demandantes… (Recuerde, vecina, que le hablo de la época en que aún no se daba el boom de lo digital… De los días en que las redacciones de los periódicos eran puro bullicio y estaban atestadas de reporter@s, periodistas y fotógraf@s).
—Así que entrevistó a muchos famosos.
—Y se me olvidaba contarle que, cuando estuve colaborando en el Semanario AHORA, me tocó la suerte de entrevistar al “Greñas” (un famoso y poderoso narcotraficante de Ciudad Juárez).
—Pero su columna era cultural.
—Sí… Pero una amiga, conocida del “Greñas”, me dijo que él quería que yo lo entrevistara; el mafioso estaba encerrado en el CERESO… Fui hasta su celda (haga de cuenta que era del tamaño de un “pie de casa”) y ahí le hice la entrevista… La cual nunca se publicó porque era muy peligrosa. Imagínese, fue el fundador del Cártel de Juárez, que heredó el Señor de los Cielos.
—¿A qué otro famoso entrevistó?
—A muchos… Me gustan las entrevistas que les hice a Carlos Fuentes, al “Piporro” y a Anthony Quinn.
—¿Quién es Anthony Quinn?
—Se me olvida que usted es una jovenzuela… Anthony Quinn fue un actor de presencia mundial que nació en Chihuahua, pero se fue a Hollywood… Es conocido por sus notables actuaciones en La Strada, Los cañones de Navarone, Barrabás, Lawrence de Arabia, El león del desierto y, sobre todo, Zorba, el griego… Son joyas cinematográficas.
—A mí me gusta el cine, pero no las películas del año del caldo.

