Hoy presentamos uno de los capítulos más duros de la llamada Memoria Histórica, que impactó a miles de familias mexicanas. Es necesario volver a ellos para no perder de vista quién tomó las decisiones y desde dónde se gobernaba. En este caso, el PRI, que ahora quiere presentarse como un nuevo partido que intenta “rescatar” al país.
La historia arranca en 1994, un año que ya venía cargado de tensión política, incertidumbre económica y señales de alerta. Apenas tres semanas después de asumir la presidencia, Ernesto Zedillo enfrentó una crisis que ya se venía gestando. El 20 de diciembre, el gobierno decidió ampliar la banda de flotación del peso. La medida buscaba estabilizar, pero fue leída como debilidad. Lo que siguió fue una pérdida de confianza que terminó por hundir la moneda.
El golpe fue directo, ya que el peso se devaluó más de 100%, perdiendo casi el 140% de su valor en los años siguientes. Pasó de 3.99 a 9.45 pesos por dólar. Eso significó que de la noche a la mañana todo se volvió más caro. La deuda creció, el poder adquisitivo cayó y la economía de millones de mexicanos se vio afectada en cuestión de horas.
El impacto fue tan grande que cruzó fronteras. A nivel internacional se le conoció como el “efecto tequila”. En Estados Unidos, el entonces presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, tuvo que intervenir con una línea de crédito de 20 mil millones de dólares para evitar un colapso mayor. Mientras tanto, en México comenzó el reparto de culpas. Carlos Salinas de Gortari lo llamó “error de diciembre”, señalando a la nueva administración. Pero los hechos mostraban algo más profundo que hoy sabemos fue una acumulación de decisiones, desequilibrios financieros y una estructura institucional debilitada.
Este episodio fue el resultado de una forma de gobernar que ignoró señales y pospuso soluciones. Y como suele pasar, quienes pagaron el costo no fueron los responsables directos, sino las familias mexicanas, que vieron cómo su dinero rendía menos, sus deudas crecían y su estabilidad se desmoronaba.
Recordar este momento no es mirar al pasado por costumbre, es hacerlo con conciencia. Es necesario recalcar el papel de los ex presidentes priistas Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo. La memoria, cuando se ejerce, también sirve para no repetir.

