Convertir los residuos orgánicos del hogar en un abono natural capaz de nutrir jardines, huertos y plantas es una práctica al alcance de cualquier familia. Desde la Unidad de Producción de Plantas de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), especialistas impulsan la elaboración de composta como una alternativa sencilla para reducir la basura, aprovechar los desechos biodegradables y fomentar una cultura de cuidado ambiental desde casa.
La doctora Coyolxauhqui Figueroa Batalla, especialista en Ciencias Biológicas y coordinadora del programa de Biología, explicó que la composta es un abono orgánico que se obtiene mediante la descomposición controlada de residuos como restos de comida, hojas secas, podas y otros materiales de origen vegetal o animal.
Por su parte, la maestra Sheila de la Torre, técnica de la Unidad de Producción de Plantas, señaló que este proceso representa una forma práctica de reciclar materiales que normalmente terminan en la basura. Destacó que cualquier persona puede elaborar composta utilizando un espacio reducido en el patio o jardín de su vivienda, o incluso un recipiente reciclado, como una cubeta o una reja de madera o plástico con ventilación.
Las especialistas explicaron que existen distintas técnicas, aunque todas parten del mismo principio: formar capas con materiales secos, tierra y residuos orgánicos húmedos. Entre los elementos que pueden aprovecharse se encuentran hojas secas, paja, ramas, cáscaras de frutas y verduras, restos de tortillas, café molido y cáscaras de huevo, procurando que estos últimos se coloquen en trozos pequeños para acelerar su descomposición.
El procedimiento inicia con una base de ramas secas, seguida de una capa de tierra humedecida y otra de material seco. Posteriormente se agregan los residuos orgánicos, que nuevamente se cubren con tierra y se humedecen. Este proceso se repite hasta llenar el recipiente, manteniendo siempre la humedad adecuada, pero evitando el exceso de agua que pueda afectar la actividad de los microorganismos responsables de transformar los desechos en composta.
De acuerdo con las especialistas, el proceso tarda entre tres y cuatro meses. El producto final se reconoce porque desaparecen los restos visibles de alimentos y se obtiene una tierra oscura, uniforme y con una textura distinta a la original. Esta composta no debe colocarse directamente sobre las plantas, sino mezclarse con tierra o sustratos para enriquecerlos y mejorar el desarrollo de jardines, árboles, huertos y plantas ornamentales.
«La magia la hacen los microorganismos; nosotros solo les preparamos su casa para que degraden la materia orgánica y nos devuelvan un producto útil», comentó Sheila de la Torre, al invitar a la comunidad a dedicar unos minutos de su tiempo para adoptar esta práctica sustentable.
La Unidad de Producción de Plantas de la UACJ, ubicada en el Instituto de Ciencias Biomédicas, cuenta con más de dos décadas promoviendo el aprovechamiento responsable de los recursos naturales. La composta elaborada en este espacio se utiliza para enriquecer los sustratos del vivero universitario, donde además se desarrollan proyectos de investigación, docencia, producción y venta de plantas ornamentales y especies nativas.
El vivero permanece abierto al público de lunes a viernes, de 8:00 de la mañana a 3:00 de la tarde. También ofrece recorridos guiados para escuelas e instituciones, y en determinados periodos organiza talleres prácticos para enseñar la elaboración de composta.
Las especialistas hicieron un llamado a reutilizar los residuos orgánicos generados diariamente en los hogares y a aprovechar este recurso para cultivar alimentos, plantas aromáticas o fortalecer las áreas verdes. Coincidieron en que pequeñas acciones cotidianas, como elaborar composta, representan una forma accesible de contribuir al cuidado del medio ambiente y de impulsar hábitos más sustentables dentro de la comunidad.

