La incorporación de la inteligencia artificial a los programas educativos de México requiere una reforma profunda que permita aprovechar sus beneficios y evitar que los estudiantes dependan de esta tecnología para realizar sus actividades intelectuales, advirtió el magistrado federal Rafael Coello Cetina.
Durante una conferencia impartida en el Instituto de Ciencias Sociales y Administración (ICSA) de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), el integrante del Poder Judicial de la Federación señaló que el sistema educativo debe preparar a las nuevas generaciones para utilizar estas herramientas de manera responsable.
La charla, titulada «Inteligencia artificial y articulación de derechos humanos», se desarrolló en el aula Eduardo García Máynez, donde el especialista abordó las implicaciones de esta tecnología en la educación, la investigación y la protección de los derechos fundamentales.
Coello Cetina explicó que el derecho a la educación también debe contemplar el acceso al conocimiento tecnológico, de manera que las personas puedan aprender a utilizar la inteligencia artificial, comprender sus alcances e identificar los riesgos asociados con su aplicación.
Uno de los principales peligros, advirtió, consiste en delegar a las máquinas actividades que requieren razonamiento, reflexión y creatividad humana.
«Es la mejor forma de condenar al ser humano al fracaso», expresó al referirse a la posibilidad de sustituir el trabajo intelectual por respuestas generadas automáticamente.
El magistrado consideró que el desarrollo de estas herramientas obliga a revisar los métodos de enseñanza y los contenidos académicos, mediante la participación de especialistas de distintas disciplinas.
«Necesitamos una reforma educativa profunda en el Estado mexicano, que tome en cuenta la inteligencia artificial, y que permita que los planes los aprobemos todos en conjunto con los expertos en cada materia», señaló.
También reconoció que esta tecnología ofrece importantes oportunidades para ampliar el acceso al conocimiento y fortalecer los procesos de investigación, particularmente en áreas especializadas como el derecho.
«La inteligencia artificial es indispensable que se utilice como herramienta de investigación», afirmó.
Sin embargo, insistió en que su incorporación debe acompañarse de mecanismos de supervisión que permitan verificar la calidad de los resultados y evitar prácticas que afecten el aprendizaje.
Otro de los temas abordados fue la protección de los datos personales, debido a que el funcionamiento de diversas plataformas de inteligencia artificial implica el procesamiento de información proporcionada por los usuarios.
El conferencista destacó que conocer los derechos relacionados con la privacidad resulta fundamental para comprender cómo se utiliza esa información y cuáles son los mecanismos disponibles para protegerla.
Finalmente, Coello Cetina reiteró que el avance de la inteligencia artificial representa un desafío para las instituciones educativas y jurídicas, que deberán actualizar sus procedimientos para garantizar un uso responsable de la tecnología y el respeto a los derechos humanos.

