I.- Mi patria es una esquina, el cruce de dos calles que fueron un arroyo antes que ser ciudad. Ese arroyo bajaba desde una orilla de la sierra que envuelve a la ciudad de Parral hacia el sur. Se alza la vista y lo que se alcanza a mirar son cerros que se juntan uno con otro. El cerro de La Antena, el cerro de Las Borregas, el cerro de La Muela, nombres que no tienen acta de nacimiento, pero que se volvieron populares a lo largo de décadas.
Desde esos cerros bajaba el arroyo que fue cubierto por las calles Sexta y Argentina. Una grieta abierta sobre la tierra, que guarda la memoria del transcurso del agua. Me tocó ver ese arroyo con mis propios ojos, antes que lo cubrieran con tierra y le echaran una plancha de cemento encima. Me tocó caminar a lo largo y ancho de ese arroyo hasta llegar a La Calera, una hondanada detrás de los cerros donde todavía crecen los gatuños y los animales silvestres.
Ese arroyo ya no existe, quedó enterrado en el cruce de dos calles. Afuera de la casa donde pasé la infancia, hay una alcantarilla que cruza la calle Argentina de lado a lado. Unos metros adelante, comienza un túnel que serpentea a lo largo de tres cuadras, desde la calle Sexta hasta la Tercera. El arroyo quedó enterrado debajo de las casas y las calles. Aunque una parte de ese arroyo no fue convertido en túnel, una arquitectura subterránea que forma parte del drenaje pluvial. Cuando llueve con fuerza y el agua se acumula, la calle se convierte en río y la alcantarilla se desborda. La memoria del agua reclama una geografía que sigue siendo suya.
II.- Las orillas de México están hechas de agua, hacia el norte el río Bravo es una especie de muro que colinda con los Estados Unidos, en sur el río Suchiate traza los límites con Guatemala y América Latina. En los mapas dibujados en los libros México tiene la forma de un cuerno, con dos océanos rodeándolo a los lados. El estado de Chihuahua se ubica al norte, rozando las aguas del río Bravo que comenzaron a ser escasas desde hace años.
El significado de la palabra “Chihuahua” es impreciso. Haciendo uso de una etimología arbitraria, hay quienes afirman que esa palabra quiere decir “lugar entre dos aguas”. Es cierto que la capital del estado que lleva el mismo nombre, fue fundada en el cruce de dos ríos, el Chuvíscar y el Sacramento. Pero no hay evidencia etimológica para demostrar que “Chihuahua” significa “lugar entre dos aguas”. En el “Diccionario de curiosidades históricas, geográficas, hierográficas, cronológicas, etc. de la república mejicana”, publicado en 1899, Félix Ramos y Duarte afirma que la palabra “Chihuahua” se desprende del idioma náhuatl y significa “lugar seco y arenoso”. Tampoco hay pruebas para sostener esta afirmación.
“Chihuahua” no significa “lugar entre dos aguas”, tampoco quiere decir “lugar seco y arenoso”. Esa palabra se desprende del lenguaje usado por alguno de los 85 grupos indígenas seminómadas, que habitaron estas tierras antes de la conquista. Ese lenguaje se perdió entre los siglos y junto a la extinción de esas formas de nombrar al mundo, se perdió el significado preciso de la palabra “Chihuahua”.
Lo que hacen notar esos dos significados falsos, es que los habitantes de estas tierras norteñas hemos tratado de darle un significado geográfico y existencial al nombre de nuestro estado. Para los chihuahuenses, lo seco del desierto y la humedad de los ríos tienen un significado entrañable. La geografía vital de Chihuahua está hecha de la humedad del agua y lo seco que brota del desierto.
III.- En el verano de 1983, Toño y Felipe llegaron a la casa de las calles Sexta y Argentina. Después de la escasez de agua en los años anteriores, mi padre se propuso escarbar en el jardín hasta que brotara agua de la tierra. No era el primero en escarbar a las orillas de los arroyos que bajan de los cerros. Con una vara, un campesino del ejido Maclovio Herrera había trazado una cruz en el suelo del jardín.
Justo ahí, Toño y Felipe comenzaron a escarbar a pico y pala. En los primeros meses avanzaron seis metros. Las finanzas de mi padre y mi madre, un profesor de secundaria y una enfermera del seguro social, alcanzaron para eso nada más. Aquel agujero sobre la tierra quedó al descubierto durante meses y se convirtió en una fascinación para nosotros, los niños. Era un bajar y subir de la superficie hacia las entrañas de la tierra, una cueva que comenzó a crecer en el jardín.
Toño y Felipe regresaron al año siguiente, junto al pico y la pala, el malacate sirvió para retirar la tierra que se fue volviendo más dura y rocosa. Tampoco ese año brotó el agua. De nueva cuenta, la excavación fue interrumpida pero el hoyo se volvió más profundo. Fue hasta el tercer año, que el agua salió de adentro de la tierra. Aquello fue una fiesta. De un venero a trece metros bajo tierra, comenzó a brotar el agua que nos mojó los pies y llegó a cubrirnos el cuerpo por entero. Entonces comprendí, que los significados de una palabra están más allá de los diccionarios y los libros. Había una noria en el jardín de la casa. Un agujero en las entrañas de la tierra, del cual sigue brotando el agua.
IV.- Chihuahua es mitad desierto y mitad sierra. En los últimos años, la sequía ha golpeado con rudeza la vida del campo. Para el final del verano del 2026, las diez principales presas del estado almacenan en promedio el 26% de su capacidad. La Boquilla, el cuerpo de agua más grande, alcanzó un veinticuatro por ciento. La presa El Granero almacenó un veintidós por ciento. San Gabriel llegó apenas al veinte por ciento de su capacidad. El agua de las presas es el corazón del estado, que hace latir a la agricultura y la ganadería que se han visto afectadas por una sequía que se prolonga.
Pero no solo las presas reflejan los efectos de la sequía. En 2024 la Laguna Bustillos que se ubica a la entrada de la Sierra, se secó por completo. Un año después, lo mismo sucedió con la Laguna Encinillas, que está en el centro del estado, a unos cuantos kilómetros de la capital. Miles de peces murieron y el hábitat alrededor de las lagunas secas quedó profundamente afectado.
También el agua del subsuelo en Chihuahua ha disminuido drásticamente en los últimos años. De los 61 acuíferos del estado más de la mitad se encuentra en condiciones de sobreexplotación. Veintiocho de estos acuíferos están en riesgo de secarse, porque la extracción supera por mucho lo que recargan con las lluvias. Cada año se extraen de los acuíferos, dos veces la cantidad de agua que le cabe a la presa La Boquilla, seis mil millones de hectómetros cúbicos. Pero los acuíferos solo logran recargar lo que equivale al volumen de agua de un solo llenado de la presa La Boquilla, tres mil millones de hectómetros cúbicos. Las cantidades son estratosféricas, con un solo hectómetro de agua se pueden llenar 400 albercas olímpicas.
El ritmo de explotación del agua subterránea en Chihuahua es insostenible y traerá consecuencias en poco tiempo. La mayor parte del agua que se extrae del subsuelo se destina al uso al agrícola. La sobreexplotación de los acuíferos y el riesgo de la sustentabilidad del agua se deben a varios factores. En primer término, están los cultivos que demandan grandes cantidades de agua para su riego: el nogal, la alfalfa, la manzana y el algodón. En Chihuahua abundan los bosques artificiales de nogales que son regados con agua de pozo. Se calcula que cien hectáreas de nogales consumen una cantidad de agua equivalente a la usada en 10 mil viviendas de tres habitantes durante un año.
En segundo término, están los pozos ilegales que se cuentan por miles y las sobreconcesiones otorgadas por la CONAGUA. En Chihuahua se han llegado a contabilizar 6 mil pozos que funcionan al margen de la ley, tolerados por las autoridades gubernamentales. Las sobreconcesiones de los pozos en Chihuahua son un asunto también desatendido por los gobiernos federal y estatal. Hay grupos y empresas que se han beneficiado durante años de la extracción desmesurada del agua subterranea: los LeBaron que explotan el acuífero de Buenaventura con 160 pozos, el grupo La Norteñita que hace uso de 84 pozos en el acuífero de Santa María, Agroindustrias BVM que funciona con un prestanombres de César Duarte y que explota 125 pozos del el acuífero Llano de Gigantes y, el Grupo Bafar que se ha beneficiado del acuífero El Sauz-Encinillas.
En los años siguientes, la extracción desmedida del agua del subsuelo en Chihuahua llegará a un momento de quiebre. Eso que los especialistas en la materia han referido como el año cero.
V.- En los últimos años el nivel del agua de la noria que está en la esquina de las calles Sexta y Argentina ha disminuido considerablemente. Setenta centímetros en 2024. Sesenta centímetros en 2025. Son los niveles más bajos que ha tenido desde hace 40 años. Se ha dejado de extraer agua desde hace tiempo. Esa noria no tiene un uso comercial. El agua se usa nada más para beber, siempre se ha usado con ese propósito. En el norte, beber agua de las norias es un ritual de la gente que vive a orillas del desierto.
Más de una vez, he soñado que el agua de esa noria se seca. He soñado que mi padre está vivo y me pregunta: ¿Qué pasó con el agua de la noria? He soñado que escarbo, que sigo escarbando, para sacar agua de un agujero que está en el jardín de la casa donde pasé la infancia.

