Una escuela primaria destruida, decenas de niñas y niños muertos y otro ataque contra un complejo deportivo forman parte de las pruebas que una misión independiente de la ONU analizó para concluir que existen “motivos razonables” para creer que Estados Unidos cometió crímenes de guerra durante sus bombardeos contra Irán del pasado 28 de febrero.
De acuerdo con medios internacionales como The Guardian, el episodio más grave ocurrió en la escuela primaria Shajareh Tayyebeh, en Minab. La misión determinó que fuerzas estadounidenses fueron responsables del ataque y que la información utilizada para seleccionar el objetivo no fue verificada adecuadamente. De acuerdo con el informe, más de 150 personas murieron, entre ellas alrededor de 120 escolares.
Las cifras sobre las víctimas han variado desde el bombardeo. En marzo, funcionarios iraníes reportaron 168 niños muertos, en su mayoría niñas, dato recogido entonces por Reuters mientras la ONU iniciaba su investigación. El nuevo informe habla de alrededor de 120 menores entre más de 150 fallecidos en esa escuela.
La investigación sostiene que la escuela fue alcanzada con un misil Tomahawk estadounidense y que Washington habría utilizado información desactualizada que señalaba la supuesta presencia de un alto mando militar iraní. Los investigadores concluyeron que no se verificó suficientemente que el lugar continuara siendo un objetivo militar antes del ataque.
La misión también examinó un segundo ataque ocurrido ese mismo día en Lamerd, donde fueron alcanzados un complejo deportivo y una zona residencial. El reporte concluyó que ambos ataques fueron indiscriminados y provocaron muertes y daños entre civiles, por lo que consideró que existen bases razonables para calificarlos como crímenes de guerra.
Las dudas sobre Minab habían aparecido desde los primeros días de la ofensiva. Human Rights Watch encontró indicios de que la escuela estaba físicamente separada del complejo militar cercano y señaló que las características de los impactos eran compatibles con municiones guiadas de alta precisión. Amnistía Internacional también documentó evidencias de que probablemente se utilizó un Tomahawk, armamento operado por fuerzas estadounidenses.
Medios estadounidenses difundieron que la Casa Blanca rechazó las conclusiones. Su portavoz, Anna Kelly, cuestionó la credibilidad del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, mientras el Departamento de Estado señaló que no concede credibilidad al informe. Washington tampoco ha hecho públicos hasta ahora los resultados definitivos de la investigación interna del Pentágono sobre el ataque a la escuela.
El informe también documenta graves abusos atribuidos al gobierno iraní durante la represión de protestas, incluidos asesinatos, tortura y detenciones arbitrarias, que los investigadores consideran posibles crímenes contra la humanidad. De esta manera, la misión atribuye posibles violaciones graves a diferentes actores del conflicto y pide responsabilidades por los ataques contra civiles.

