El secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, tuvo que ofrecer disculpas después de asegurar que ningún estadounidense había muerto durante la guerra con Irán. El funcionario corrigió posteriormente y reconoció que 18 militares han perdido la vida. Explicó que, cuando habló de ausencia de bajas, “estaba pensando en Venezuela”, aunque ese país ni siquiera había sido mencionado durante la entrevista en CNBC.
El tropiezo ocurre en una guerra que comenzó el 28 de febrero de 2026, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques contra Irán. Teherán respondió contra objetivos estadounidenses e israelíes y bloqueó el estrecho de Ormuz, paso fundamental para el comercio mundial de petróleo. Desde entonces, Washington reporta además más de 750 militares heridos.
Durante estos meses, el conflicto ha avanzado al ritmo de ofensivas, pausas y negociaciones determinadas en buena medida por las decisiones de Donald Trump. El presidente ordena ataques, posteriormente abre espacios para negociar, anuncia suspensiones y después vuelve a amenazar con utilizar la fuerza cuando considera que Teherán no cumple sus condiciones.
En abril, Trump suspendió temporalmente los bombardeos mientras se negociaba una salida y se buscaba reabrir Ormuz. Las hostilidades regresaron posteriormente. En julio hubo otra pausa acompañada nuevamente por la advertencia presidencial de que Estados Unidos podría regresar con mayor fuerza si las conversaciones fracasaban.
Agosto terminó con otra escalada. Washington retomó ataques contra instalaciones iraníes, Teherán respondió y nuevamente aparecieron las amenazas estadounidenses. Esta semana las operaciones volvieron a intensificarse alrededor de Ormuz. La guerra parece detenerse y arrancar conforme Trump modifica su estrategia, convirtiendo cada anuncio presidencial en una nueva estación del conflicto.
En ese escenario, la declaración de Lutnick adquiere mayor dimensión. Confundir una operación militar con otra sería grave para cualquier funcionario de alto nivel. Hacerlo mientras existen 18 soldados estadounidenses muertos y centenares de heridos obliga a preguntarse hasta qué punto algunos integrantes del propio gobierno tienen claridad sobre el costo acumulado de sus operaciones militares.
Han pasado más de seis meses desde el comienzo de la guerra y la secuencia continúa repitiéndose. Bombardeos, amenazas, negociaciones, pausas y nuevos ataques. Trump puede anunciar otra tregua o cambiar nuevamente de estrategia. Lo que ninguna ocurrencia presidencial puede reiniciar son las vidas de quienes ya murieron.

