Siete jornadas, siete derrotas, cero puntos, tres goles a favor y 21 en contra. Los Bravos están en la lona y atraviesan el peor arranque de su historia en Primera División. Lo extraño es que este equipo no fue armado para jugar como sotanero. Hay nombres, experiencia y una nómina que, hombre por hombre, luce mejor que la de varios torneos anteriores.
Ahí comienza el misterio futbolero.Durante el fin de semana en FOX Deportes también pusieron el balón sobre el césped al hablar de “la peor versión de Bravos” con uno de sus mejores planteles. La directiva metió dinero, llegaron jugadores de calidad y Gustavo Lema reconoció al asumir que existe materia prima. Hace apenas un año, con Martín Varini, Juárez firmó la mejor campaña de su historia y llegó hasta cuartos de final.
Entonces, ¿dónde está el agujero?
Por el banquillo ya pasaron varias manos, porque Pedro Caixinha arrancó el torneo y fue despedido después de tres derrotas. Salvador Valero tomó el timón, encontró triunfos en Leagues Cup, pero en la Liga el equipo siguió sin sumar. Llegó Gustavo Lema y tampoco apareció el milagro en su debut. Se han movido las piezas del pizarrón y Bravos continúa recibiendo goles como si defendiera con la puerta abierta.
Los números retratan un equipo roto futbolísticamente, debido a que recibir 21 goles en siete fechas significa comerse tres por partido. Apenas tres anotaciones revelan que tampoco hay pólvora arriba. Bravos pierde duelos, concede espacios, juega mal, batalla para sostener el balón y cuando recibe un golpe parece quedarse sin respuesta. No es únicamente problema de la defensa, del nueve o del técnico. El funcionamiento colectivo simplemente no aparece.
Y cuando la pelota no entra, la gente comienza a perder la paciencia. Contra Pachuca volvieron a aparecer huecos importantes en las tribunas y también los abucheos. En una plaza futbolera como Juárez, ver butacas vacías empieza a convertirse en otro marcador del mal momento, pero ya se notaba desde el primer partido en casa contra Puebla cuando perdieron 0-1, donde los asistentes no llegaron a 10 mil.
Si Bravos cae ante Santos, hará historia por la peor razón, al convertirse en el primer equipo de la Liga MX en arrancar un torneo con ocho derrotas al hilo.
La directiva ha aguantado el vendaval. Alejandra de la Vega rechazó los rumores sobre una posible venta y posteriormente los propietarios reiteraron a FOX que la franquicia no está en venta. Incluso existen planes relacionados con una nueva ciudad deportiva. El mensaje desde arriba es que Bravos seguirá siendo de Juárez y que el proyecto continúa.
Precisamente por eso resulta más difícil echarle toda la culpa al escritorio. La directiva ha invertido, ha cambiado técnicos y mantiene el proyecto pese a las entradas flojas. Ahora la pelota está principalmente en la cancha. Hay futbolistas que necesitan recuperar nivel, líderes que deben aparecer y un vestidor obligado a demostrar que la plantilla es tan buena como parece en el papel.
Siete derrotas consecutivas ya no son una mala racha cualquiera. Bravos está metido en una crisis futbolística y necesita cortar la hemorragia antes de que el torneo se le escape definitivamente. Porque una cosa es perder jugando bien, otra atravesar un bache y otra muy distinta llegar a siete fechas sin rescatar siquiera un empate.
La pregunta sigue botando dentro del área y nadie consigue despejarla. ¿Cuál es realmente el problema de Bravos? Quizá eso sea lo más preocupante. Hay jugadores, hubo inversión, ya desfilaron técnicos y la directiva sigue respaldando el proyecto. Lo único que todavía no aparece es lo indispensable en el futbol: el equipo.

