Harold Alva Viale, nació en Piura, Perú, en abril de 1978. Es escritor, editor y analista político. Es director de Editorial Summa y preside la organización del Festival Internacional Primavera Poética y la Fundación Iberoamericana para las Artes.
Fue director cultural de la Cámara Peruana del Libro en 2021, y en ese mismo año el Ayuntamiento de Salamanca, España, lo declaró Huésped Distinguido. En el 2025 la Municipalidad de Barranco, Perú, le otorgó la Medalla “Manuel Montero Bernales”, y en México recibió el Juchimán de Plata, presea otorgada por la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco. Dirige la Revista de Escrituras Iberoamericanas.
La poesía, el periodismo y la gestión cultural convergen en su trayectoria que ha hecho de la palabra una forma de intervención en la realidad. Poeta, editor, columnista y creador del Festival Internacional Primavera Poética, defiende la cultura como espacio de libertad frente a los populismos y la polarización política.
Su obra ha recorrido editoriales de Perú, México, Argentina, España, Italia, Bolivia, Chile y Estados Unidos. En esta conversación con Poetripiados recuerda sus primeras revelaciones literarias, la crisis política peruana, las redes sociales, la inteligencia artificial y los autores que marcaron su escritura, mientras prepara nuevos libros y siete primaveras poéticas más.
-¿En qué momento decidiste que la escritura iba a ser el centro de tu vida?
La escritura decide por nosotros. Nunca es al revés. Tuve claro que fui uno de sus conversos aquella mañana en el norte del Perú, cuando aprendí a comunicarme con sus animales y sus cerros. Esa primera araña que habló por mí al arrojar su tela contra mis ojos, ese árbol que, al golpe de mi hacha, me maldijo con su crujido, esa oscuridad que me permitió aprender a mirar con las manos en aquella quebrada donde fui a encontrarme con la primera mujer que rasgó mi corazón; esa sensación de haber sobrevivido a la tela de araña, a los cerros, a la maldición de aquel tallo irreversible, a la negrura de aquella desolación por el primer desamor, fueron determinantes para entender que el centro estaba en la palabra, en su escritura como un código insustituible.
-¿Qué significa hacer oposición desde el periodismo cultural en un país con la inestabilidad política que ha tenido el Perú en los últimos años?
El periodismo cultural en el Perú existe. Yo escribo hace trece años en un periódico de tendencia liberal que continúa en oposición a una izquierda que durante más de dos décadas devino en lo peor que le ha pasado al Perú. Lo interesante es que un escritor liberal, que cree en la cultura como posibilidad para derrotar nuestras crisis, y en el mercado como oportunidad para desarrollar un norte, es quien ha logrado sostener durante trece años un festival de poesía que convoca a más de cuarenta poetas de más de una docena de países, que llegan a Lima para demostrar que podemos crear puentes desde una fraternidad que va más allá de los viejos discursos de izquierdas y derechas. Un liberal que organiza ferias de libros, que tiene una editorial que publica libros de calidad, más allá de la plataforma ideológica de sus autores. La inestabilidad es política, pero ya sabemos quiénes han gobernado desde el 2001 y quiénes han destruido la institucionalidad. No es un expresidente de derecha quien ahora está preso por perpetrar un golpe de Estado.
-¿Cuál es, a tu juicio, el papel que debería cumplir un intelectual latinoamericano frente a los populismos que han surgido en la región en los últimos años, tanto de izquierda como de derecha?
Combatirlos, por supuesto. Desde la trinchera en la que estemos. El populismo es el peor de los males que heredaron nuestras repúblicas. Los asistencialismos destruyen nuestras economías. El día que todos entendamos que el trabajo y la producción, previos a una formación de calidad, es la única receta para dejar de estirar las manos, será el primer paso para jubilar los mal llamados estados de bienestar que se burlan de las expectativas de la gente.
Yo soy crítico con el populismo de Lula, como con la estupidez de los Milei y de los De la Espriella.
-¿Cómo se financia hoy un proyecto cultural independiente en el Perú sin depender exclusivamente del Estado?
Con alianzas públicas y privadas. El Festival Internacional Primavera Poética no sería posible sin la coorganización con la Gerencia de Cultura de la Municipalidad de Lima o sin el respaldo institucional de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y el Instituto Cervantes. Pienso que trece años ininterrumpidos han hecho del festival un referente de la Poesía Iberoamericana.
-¿Cómo ves el papel de las redes sociales en la manera en que se hace y se consume el debate político actual en América Latina?
El debate político en América Latina se ha transformado bajo una lógica de “polarización afectiva”, impulsada por el diseño de las plataformas digitales. Los argentinos Ernesto Calvo y Natalia Aruguete, advierten, en sus estudios sobre redes y política, que las tecnologías no sólo transmiten información, sino que encuadran el diálogo mediante cámaras de eco que priorizan el alineamiento de la identidad sobre la deliberación racional. Por eso el consumo se fragmenta en burbujas informativas, donde el sesgo de confirmación y el encuadre mediático de los usuarios activan dinámicas de odio y confrontación que reducen el espacio para el consenso democrático. Es importante el papel de las redes y, muy delicado, también.
-¿Qué poeta o escritor marcó un antes y un después en tu forma de escribir?
Dos poetas: Rubén Darío y su desacralización de las formas estróficas, y Leopoldo María Panero, cumbre del malditismo español, en cuyo estilo se funden la locura con la genialidad. Ese modo que rompe la lógica gramatical, su estética del horror, marcaron mi forma de escribir. Procesar ambas propuestas como paradigmas éticos y estéticos, no esteticistas, marcan el antes y el después de todo lo que he escrito.
-De todos los roles que ocupas —poeta, editor, columnista, gestor cultural—, ¿cuál sientes que te define mejor?
Soy escritor.
-¿Cómo ves el impacto de la inteligencia artificial en la escritura de poesía? ¿Es una amenaza para el oficio o una herramienta?
Considero que toda automatización es peligrosa. Nada ni nadie reemplazará el nervio, la voluntad, los sentimientos. La mal llamada “inteligencia artificial”, ese algoritmo que procesa en segundos la información, constituye un peligro cuando el usuario lo asume como un generador de contenido que hace suyo sin que haya desarrollado el proceso de aprendizaje. ¿Es una herramienta? Sí, pero no es un coautor “interactivo”. Los algoritmos homogenizan. La humanidad, en su imperfección, tiene un valor irremplazable.
-Cómo imaginas la literatura latinoamericana dentro de veinte años: ¿más integrada como región, o cada vez más fragmentada?
En poesía, la fragmentación es un acierto. A mí me aterra la idea de una literatura homogénea. Ojalá los poetas estemos más unidos, pero que nuestras propuestas continúen afirmando su pluralidad.
-¿Qué proyectos tienes en puerta?
Corrijo un libro de poemas y he retomado la escritura de una novela que espero terminar pronto. Me he propuesto realizar veinte primaveras poéticas. El nueve de septiembre empieza la decimotercera edición, me faltan siete.
En 2025 publicó Spleen (Códice, NY), El libro de los cuervos (Plural, Bolivia), Ofertorio (Expendio, Chile), Ejercicios de escritura (El Golem, México). En 2024, Monologo del sopravvissuto (Di Felice, Italia), en traducción de Emilio Coco, A tiempo completo (UJAT, México), Hábitos de caza (Círculo de Poesía, México). En 2022, Tocado por la lluvia (El Suri Porfiado, Argentina) y La épica del desastre (Valparaíso, España) en 2020. En Perú: Lima, la épica del desastre (Altazor, 2012), Sotto voce en 2003, y Morada & sombras en 1998.

