La figura de Federico Ferro Gay volvió a recorrer este lunes los pasillos de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. Su nombre apareció en discursos, recuerdos y reflexiones académicas durante la inauguración de una nueva edición de la Cátedra Patrimonial que lleva su nombre, una jornada que este año adquirió un significado especial al conmemorarse también el centenario del nacimiento del filósofo, humanista y maestro italiano que ayudó a moldear buena parte de la identidad intelectual de la UACJ.
En el auditorio del Instituto de Ciencias Sociales y Administración (ICSA), autoridades universitarias, docentes, investigadores y estudiantes se reunieron para recordar a uno de los personajes más influyentes en la construcción del pensamiento humanista dentro de esta casa de estudios. Más que un homenaje protocolario, la ceremonia se convirtió en una revisión del legado académico y ético de un maestro que entendía la educación como un ejercicio de reflexión profunda y formación humana.
Federico Ferro Gay nació el 23 de mayo de 1926 en Génova, Italia. Sus primeros estudios los realizó en el Liceo “G.B. Bodoni”, en Saluzzo, y posteriormente cursó estudios de Teología en Roma, además de una formación en Letras Modernas en la Universidad Degli Studi, en Turín. Desde muy joven desarrolló una vocación por la enseñanza y el pensamiento filosófico que más tarde trasladaría a México, país donde dejó una huella decisiva en varias universidades del norte del país.
Durante el acto inaugural, el rector de la UACJ, Daniel Alberto Constandse Cortez, señaló que recordar a Ferro Gay no significa únicamente revisar su biografía, sino reconocer la vigencia de las humanidades en una época marcada por la incertidumbre social y cultural.
“Las humanidades no son un lujo académico, sino una necesidad para la dignidad humana y para la construcción de una sociedad más justa”, expresó el rector.
Constandse también afirmó que honrar la memoria del maestro implica fortalecer la investigación crítica, impulsar la cultura y mantener el vínculo entre el conocimiento universitario y los problemas sociales de la frontera.
“Los grandes maestros no desaparecen. Permanecen en las preguntas que dejan, en sus estudiantes y en las instituciones que ayudaron a construir”, señaló.
La relación de Federico Ferro Gay con Chihuahua comenzó en la década de los cincuenta, cuando llegó a impartir clases en la Universidad Autónoma de Chihuahua. Ahí enseñó materias como Filosofía del Derecho, Historia de la Filosofía, Metafísica, Filosofía de la Religión e italiano. Su paso por las aulas pronto comenzó a ser reconocido por su profundidad intelectual y su capacidad para acercar la filosofía clásica a nuevas generaciones de estudiantes.
Años más tarde se integró a la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, donde participó activamente en la creación del Departamento de Humanidades, una estructura académica fundamental para el crecimiento posterior del ICSA y para el surgimiento de programas de licenciatura y maestría que siguen vigentes hasta hoy.
El director del ICSA, Jesús Meza Vega, recordó durante la ceremonia que Ferro Gay trascendía el papel tradicional de profesor universitario porque transformaba el conocimiento en sabiduría compartida.
“El maestro tenía sabiduría y la compartía”, afirmó.
Con esas palabras, Meza Vega llamó a estudiantes, docentes y trabajadores universitarios a apropiarse del conocimiento, madurarlo y transmitirlo como una herramienta de transformación colectiva.
La trayectoria de Ferro Gay también estuvo marcada por su actividad como investigador, traductor y escritor. Entre sus obras destacan Breve historia de la literatura italiana, Introducción histórica a la Filosofía, De la sabiduría de los romanos, De la sabiduría de los griegos y Curso elemental de latín, textos que durante años fueron utilizados en distintas universidades mexicanas.
Además de su trabajo en la UACJ y la UACH, impartió clases en instituciones como la Universidad Nacional Autónoma de México, la Universidad de Sonora, la Universidad Autónoma de Zacatecas, la Universidad de Texas en El Paso y la extensión de la UNAM en San Antonio, Texas. Su presencia constante en distintas universidades le ganó el apodo de “peregrino de la cátedra”.
Durante la inauguración de la cátedra también participó el coordinador del Doctorado en Filosofía, Gilberto Vargas González, quien habló sobre la visión filosófica de Ferro Gay, marcada por la defensa del humanismo y el regreso a los clásicos como herramientas para comprender el presente.
Como invitado especial acudió el investigador emérito Sergio Pérez Cortés, profesor de la Universidad Autónoma Metropolitana, con formación en Arquitectura, Filosofía y Lingüística en universidades mexicanas y francesas, quien encabezó parte de las actividades académicas de esta edición.
A lo largo de su vida, Federico Ferro Gay recibió múltiples reconocimientos académicos y culturales, entre ellos el de Maestro Emérito de la UACJ, Maestro Distinguido de la Asociación Filosófica de México y Creador Emérito por el Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Chihuahua.
Ferro Gay falleció en mayo de 2006. Sin embargo, casi dos décadas después de su muerte, su nombre sigue presente en las aulas universitarias, en las discusiones filosóficas y en la memoria académica de una generación de estudiantes y profesores que todavía lo recuerdan como un maestro que enseñó mucho más que teoría: enseñó a pensar.

