Esta tarde, en la librería del Centro Cultural de las Fronteras, se llevó a cabo la presentación del libro “Cuántica. El sinuoso sendero a la realidad”, una obra escrita por el físico y divulgador científico Gerardo Herrera Corral en colaboración con el escultor mexicano Enrique Carbajal González, conocido como Sebastian.
El texto reúne una serie de ensayos que exploran conceptos que desafían la intuición tradicional, como el entrelazamiento cuántico, el universo participativo, el Gato de Schrödinger, la entropía y las computadoras cuánticas. A través de un diálogo entre ciencia y arte, la obra propone nuevas formas de aproximarse a una realidad que no siempre puede explicarse únicamente con palabras o ecuaciones.
Durante la presentación, que forma parte de los eventos de la Feria del Libro de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, se planteó la posibilidad de que la mecánica cuántica también pueda expresarse desde la forma y los materiales. En ese sentido, Sebastián explicó que su acercamiento surgió desde su trabajo con la geometría y las matemáticas, donde descubrió que “el espacio y la energía en el espacio se puede representar y hacer evocarse tangible, sentirse que es tangible algo que es intangible”.
El escultor señaló que este proceso le permitió comprender que “lo invisible puede ser también visible” y que, a partir del aprendizaje de las leyes de la física y de la mecánica cuántica, es posible construir representaciones evocativas de esa realidad en el espacio. Recordó además una pieza incluida en el libro, en la que, según explicó, se revela “algo extraordinario” relacionado con su manera de representar el espacio-tiempo.
Sebastián describió su experiencia como una inmersión en un “maravilloso espacio y espacio-tiempo” que le permitió visualizar, representar y evocar conceptos complejos, así como “jugar y soñar” con ellos. Añadió que este proceso creativo está atravesado por emociones, proporciones y números, elementos que, dijo, han sido fundamentales en su obra.
Asimismo, destacó que el aprendizaje del número cuántico influyó directamente en su trabajo, al grado de convertirse en base para el diseño de propuestas arquitectónicas. “Es maravilloso estar inmerso en esos sentimientos y en esas visiones”, expresó, al referirse al cruce entre arte y ciencia que da forma al libro presentado.
En el mismo diálogo, Gerardo Herrera Corral explicó que la relación entre las ecuaciones, las palabras y la obra de Sebastián surge desde la propia naturaleza de la física moderna. Señaló que la mecánica cuántica es una de las dos grandes teorías que sostienen la comprensión actual de la realidad, junto con la teoría de la relatividad, y que ambas se ocupan de dominios distintos: el macromundo y el micromundo.
Detalló que mientras la relatividad permite describir el movimiento de planetas, galaxias y la formación de estrellas, la mecánica cuántica se centra en el comportamiento de los átomos, los electrones y las partículas elementales. “Yo me he dedicado toda mi vida a la mecánica cuántica”, expresó, al referirse a su trayectoria en el estudio del mundo microscópico.
Herrera Corral recordó que su vínculo con Enrique Carbajal González se remonta a diversos proyectos en conjunto, entre ellos el diseño de un edificio para un museo de ciencias. A partir de esa cercanía, destacó que el escultor ha mantenido siempre un discurso científico y matemático en su obra, con una clara inclinación hacia la geometría.
Incluso, lo describió como un heredero de los grandes artistas plásticos de México, subrayando que su trabajo escultórico, de carácter monumental, incorpora una base conceptual que dialoga con la ciencia. En particular, mencionó que Sebastián ha desarrollado una línea de piezas inspiradas en la mecánica cuántica, con formas como esferas, conos y ondulaciones que evocan estos principios.
El físico señaló que esa conexión entre arte y ciencia es el eje del libro, el cual avanza en dos planos paralelos. Por un lado, incluye textos que abordan conceptos como la dualidad onda-partícula, el entrelazamiento cuántico y los multiversos; por otro, integra obra plástica que dialoga con esas ideas.
“Son conceptos de la mecánica cuántica que están de moda”, comentó, al referirse a temas como la teleportación cuántica, las computadoras cuánticas, los universos paralelos, el tiempo y la entropía. Explicó que estos contenidos surgieron de una conversación prolongada con Sebastián, en la que el intercambio entre ambos derivó tanto en ensayos como en piezas artísticas que acompañan y enriquecen la exploración de estos fenómenos.
En su intervención, Enrique Carbajal González explicó que la representación de la realidad en su obra no está sujeta a límites, sino que se mantiene abierta a distintas posibilidades, desde la evocación de un “sentimiento infinito” hasta la transformación de un spin en movimiento para conformar un átomo. Señaló que su proceso creativo parte con frecuencia de ejemplos que le permiten traducir conceptos complejos en formas comprensibles.
Recordó que uno de esos momentos ocurrió cuando se acercó a la noción de los modelos de Calabi-Yau dentro de la teoría de cuerdas, estructuras que, explicó, corresponden a escalas extremadamente pequeñas y que permiten pensar en múltiples dimensiones. A partir de esa comprensión, relató que comenzó a experimentar con formas geométricas, trasladando esos principios al terreno escultórico.
Detalló que su proceso inicia con una figura simple, como un triángulo, que al ser manipulado se transforma en un prisma y posteriormente en una estructura topológicamente retorcida. Esa transformación continúa hasta derivar en formas curvas que se articulan entre sí dentro del espacio, generando una continuidad que elimina la separación entre caras y da lugar a una sola superficie.
A esta estructura la denominó “cinta sebastina”, una forma que, aunque surge de una construcción tridimensional, termina por expresar solo dos dimensiones al tener una única cara, superficie y arista. Explicó que esta figura se convierte en una herramienta para explorar configuraciones más complejas, al reproducirse en distintos ejes dentro de un modelo tridimensional.
Indicó que, al interactuar estas formas en el espacio, se construyen configuraciones que evocan estructuras similares a un Calabi-Yau, en las que es posible imaginar múltiples dimensiones coexistiendo. Aunque precisó que no todas corresponden al espacio-tiempo en sentido estricto, sí permiten representar una multiplicidad de dimensiones espaciales.
El escultor señaló que este tipo de ejercicios le permite trasladar ecuaciones y conceptos abstractos a una experiencia visual y tangible. “Es una manera de cómo lo pienso, de cómo veo el espacio”, expresó, al referirse a su método de trabajo, que transforma ideas complejas en formas que pueden ser observadas, recorridas y comprendidas desde la experiencia artística.
En el libro se abordan temas, a través de textos separados, que habitan el mundo contraintuitivo, aquellos que desafían la forma clásica de mirar todo lo que nos rodea, tales como el entrelazamiento cuántico, el universo participativo, el Gato de Schrödinger, la entropía o las computadoras cuánticas, entre otros.
En el prólogo de la publicación, escrito por la periodista Eleane Carolina Herrera a petición específica del físico, se advierte que la física cuántica plantea paradigmas que están fuera de nuestra percepción: “ahí donde se rompe nuestro paradigma de la realidad, se cruzan arte y ciencia, dos perspectivas que suelen anclarse a las mismas profundas preocupaciones humanas”.

