En el marco del décimo aniversario del Centro Cultural de las Fronteras (CCF) de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), el escritor y divulgador científico José Gordon presentó la conferencia magistral “El Centro cultural como espacio de transformación social”. Su intervención articuló ciencia, literatura y experiencia social en una reflexión sobre el papel del conocimiento como motor de cambio en las comunidades.
“Muy buenos días… no tienen idea de la emoción que nos da estar aquí celebrando un espacio de transformación social”, dijo el autor al iniciar su participación, aludiendo a la relevancia simbólica del CCF en una ciudad que ha construido su identidad en medio de contrastes.
Desde ese primer momento, colocó sobre la mesa la idea de que el conocimiento no actúa de manera aislada, sino que adquiere sentido cuando se comparte y circula dentro de una comunidad.
Durante su exposición, Gordon retomó conceptos científicos para traducirlos en metáforas sociales. “Compartir conocimiento es lo que tiene poder organizativo”, afirmó al explicar que los centros culturales funcionan como nodos capaces de modificar los ecosistemas humanos.
A partir de ahí, introdujo nociones como el entrelazamiento cuántico y el efecto mariposa para describir cómo pequeñas acciones o ideas pueden generar impactos amplios e inesperados en la vida social.
Desde 2007, Gordon conduce y dirige La oveja eléctrica, revista de ciencia y pensamiento del Canal 22, en donde conversa con las mentes más brillantes del quehacer científico.
“Estamos hablando de un modelo del mundo en donde estamos más relacionados de lo que podríamos imaginar”, expresó al indicar que la cultura permite reconocer esas conexiones invisibles. En ese marco, vinculó el papel de los museos, talleres y espacios de encuentro con la posibilidad de transformar percepciones, prácticas y formas de convivencia.
El escritor mexicano incorporó también ejemplos desde la experiencia humana y emocional. “¿Cómo puede el aleteo de un poema transformar el dolor de alguien?”, planteó al referirse a investigaciones del psiquiatra estadounidense Norman E. Rosenthal, que describió por primera vez el trastorno afectivo estacional y desarrolló la fototerapia como tratamiento, y quien ha exploradotambién el uso de la poesía como herramienta terapéutica.
La referencia le permitió subrayar que la cultura incide en la fisiología, en las emociones y en la manera en que las personas enfrentan el sufrimiento.
“Cuando una sociedad funciona de manera coherente, las influencias dañinas son rechazadas”, explicó, dijo, al comparar este comportamiento con la superconductividad. La imagen sirvió para ilustrar cómo el trabajo colectivo y la articulación social generan entornos más resistentes frente a dinámicas de violencia o fragmentación.
Gordon compartió anécdotas que conectaron el conocimiento con la vida cotidiana y relató experiencias en contextos marcados por la violencia donde la presencia de libros, talleres o mediadores culturales generó reconocimiento y respeto.
“A veces hay residuos de piedad conectados con el conocimiento”, comentó, dijo, al describir cómo la cultura abre espacios de diálogo incluso en escenarios adversos.
La conferencio incluyó diapositiva y referencias a proyectos culturales en distintos territorios. Mencionó iniciativas en zonas de la Ciudad de México y en Medellín, Colombia, donde la creación de espacios culturales y científicos ha modificado dinámicas sociales.
“Transformar la nota roja en nota musical”, citó, retomando una frase que sintetiza la capacidad de la cultura para intervenir en la narrativa de una comunidad.
A lo largo de su intervención, el autor insistió en la idea de “encender miradas” como una forma de entender la educación y la divulgación.
“Ese instante en el que una niña o un niño descubre un trozo de belleza o conocimiento es profundamente transformador”, señaló al destacar el impacto que tienen estos procesos en la construcción de identidad y sentido de pertenencia.
La conferencia se integró a la conmemoración del CCF como un espacio que, a lo largo de diez años, ha reunido arte, ciencia y comunidad en Ciudad Juárez.
Además del rector, el doctor Daniel Alberto Constandse Cortez, a la ceremonia asistieron diversas autoridades universitarias y culturales, como Araceli Hidalgo Lara, jefa de función del CCF; Alejandro Castillo González, director general de Difusión Cultural y Divulgación Científica; y Sonya Santos Garza, directora general del Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías (Fonart).
También estuvieron presentes Luis Cabrera, Tania Dolores Hernández García, directora del Instituto de Ciencias Biomédicas; Fausto Enrique Aguirre Escárcega, director del Instituto de Arquitectura, Diseño y Arte; Jesús Meza Vega, director del Instituto de Ciencias Sociales y Administración, además deGuadalupe Gaytán Aguirre, secretaria académica y Salvador David Nava Martínez, secretario general, quienes atestiguaron una década de historia que confirma al CCF como un espacio donde la cultura no solo se exhibe, sino que se transforma en vínculo social.

