Las luces se encendieron por última vez en el Auditorio Cívico Benito Juárez y el telón cayó con un eco que no se apaga fácil. Mujeres de Arena cerró su temporada tras tres funciones que reunieron a más de 300 personas, convirtiendo el escenario en un espacio donde la memoria tomó forma, la conciencia se volvió diálogo y el silencio dejó de ser opción.
La puesta en escena, interpretada por el Seminario de Actuación del Centro Municipal de las Artes (CMA), se sostuvo sobre una dramaturgia que interpela y sacude, recordando que el teatro también es denuncia y un espacio colectivo de reflexión y participación del público.

Ángela Gastelum, directora del CMA, subrayó la intensidad del cierre, marcado por la respuesta del público. “Así cerramos Mujeres de Arena: con más de 300 personas acompañándonos en esta experiencia de memoria y conciencia. Lo bonito fue que al final el elenco junto con una servidora gritamos consignas, como las que se escuchan en las marchas, y el público respondió de manera interactiva, convirtiendo el teatro en un espacio vivo de reflexión colectiva”, expresó.

El montaje contó con el respaldo del Instituto Municipal de las Mujeres y del IPACULT, instituciones que acompañaron una propuesta donde el arte se convierte en herramienta social.
Durante una de las funciones, la abogada Diana Elizabeth Rivera Estrada compartió un mensaje centrado en la cultura de paz y en la atención a víctimas, recordando que el escenario también puede abrir rutas hacia el acompañamiento real.

