Julián LeBaron, integrante de la familia LeBaron, señalada por el Gobierno Federal como acaparadora de agua en Chihuahua, anunció su intención de contender por la gubernatura del estado en 2027 por la vía independiente, al margen de cualquier partido político.
El activista, identificado con la comunidad mormona asentada en el noroeste del estado, ha comenzado a explorar la construcción de un proyecto político propio rumbo a los próximos comicios, en una entidad actualmente gobernada por Acción Nacional. Su planteamiento surge, según ha expresado, a partir de conflictos con autoridades estatales y de lo que considera abusos contra las actividades productivas de su comunidad.
La figura de Julián LeBaron es conocida a nivel nacional desde hace más de una década por episodios de violencia que marcaron a su familia, entre ellos secuestros y asesinatos ocurridos desde 2009 y, de manera particularmente grave, el ataque de 2019 en el que fueron asesinadas mujeres y menores del clan en la región serrana de Chihuahua y Sonora.
Sin embargo, en años recientes el apellido LeBaron también ha aparecido en el debate público por otro motivo: el uso y control del agua. En diciembre de 2025, el Gobierno Federal expuso que integrantes de esta familia forman parte de un grupo de grandes agricultores con acceso privilegiado a concesiones hídricas, en medio de la discusión nacional por una nueva Ley de Aguas.
Registros oficiales de la Comisión Nacional del Agua indican que la familia cuenta con decenas de títulos de concesión que en conjunto suman millones de metros cúbicos anuales, lo que la ha colocado como un actor relevante —y polémico— en un estado golpeado por la sequía y los conflictos entre productores.
En ese contexto, la posible candidatura independiente de Julián LeBaron abre un nuevo frente político en Chihuahua, donde el tema del agua, la seguridad y la desigualdad en el acceso a los recursos públicos se perfilan como ejes centrales rumbo a la elección de 2027.

