El mar dejó de tener orillas para Héctor Márquez Martínez. Durante ocho días, el pescador oaxaqueño, conocido como “Chiconunca”, vio pasar amaneceres y noches desde una pequeña embarcación que la corriente empujaba cada vez más lejos de tierra. Sobrevivió a tormentas, al hambre y a la incertidumbre hasta terminar a 481 kilómetros al sur de Huatulco, donde finalmente apareció un buque de la Armada de México.
Todo comenzó la mañana del 31 de agosto, cuando Márquez salió desde Puerto Ángel con la intención de pescar pez vela. Según contó después a sus vecinos, logró enganchar dos ejemplares y, cuando levantaba uno, perdió la referencia de la costa. “Se me nubló todo, no pude ver tierra, me quedé parado y me jaló la corriente”, relató tras regresar a su comunidad.
Ya está a salvo Héctor Márquez, el pescador de #PuertoÁngel que sobrevivió 7 días https://t.co/yCQ04L8k6a deriva en alta mar.
— Humberto Cruz (@Betillocruz) September 7, 2026
Personal de la @SEMAR_mx lo trae de regreso al litoral de #Oaxaca.
Entrevista Radiofónica de Osbaldo Abel de La Voz del Ángel en Puerto Ángel. pic.twitter.com/EwSmkvtk2N
Las horas pasaron y Márquez no volvió. Su familia reportó el retraso y la Secretaría de Marina puso en marcha un operativo con embarcaciones y aeronaves. Participaron una patrulla costera, una interceptora, una embarcación Defender y aviones Persuader y King Air, además de personal especializado en búsqueda y rescate.
Mientras las autoridades lo buscaban por mar y aire, “Chiconunca” hacía lo posible por sobrevivir. Contó que durante cuatro días tuvo que alimentarse de seis tortugas. “El martes se me pega una tortuga, la tuve que matar, comer sangre, comer la tortuga; miércoles, lo mismo, otra tortuga; jueves igual…”, recordó. Además, enfrentó dos fuertes tormentas que estuvieron a punto de voltear su pequeña lancha.

En medio de aquella travesía apareció un carguero con bandera de Panamá. La tripulación lo vio, le tomó una fotografía y le entregó agua, manzanas, jugos, galletas, mermelada, bengalas y otros elementos de señalización. Márquez aseguró que pidió de rodillas que lo subieran al barco. “Yo no quería cuidar mi lancha, como han dicho, yo les dije llévenme”, relató. El carguero continuó su camino después de compartir sus coordenadas con las autoridades.
TRAS 8 DÍAS A LA DERIVA, "CHICO NUCA" REGRESA CON VIDA A HUATULCO 🌊
— Tiempo Digital (@TiempoDigitalMx) September 9, 2026
Así fue la llegada de Héctor Márquez Martínez, conocido como "Chiconuca" o "Chico Nuca", al muelle de Huatulco, en la costa de Oaxaca. Después de ocho días perdido en altamar a bordo de su embarcación… pic.twitter.com/TdkAHmDm4Q
El domingo apareció otro visitante. Un pato llegó hasta la embarcación y permaneció cerca de él. Márquez dijo que el animal le hizo “compañía”, aunque el hambre ya lo había llevado a considerar desplumarlo y comerlo. El ave terminó formando parte de una historia que para entonces acumulaba días de aislamiento, tormentas y comida racionada.
🥲No estamos llorando se nos metió una basurita en el ojo; así fue recibido “Chico Nuca” en Puerto Ángel
— Oaxaca Virtual (@Oaxaca_Virtual) September 9, 2026
Tras permanecer 8 días a la deriva en altamar, el pescador de #Oaxaca, Héctor Márquez Martínez, fue recibido con gran emoción por familiares, amigos entre ellos @SaymiOaxaca. pic.twitter.com/5hVZV466Ps
La señal definitiva llegó el lunes, luego de que Márquez escuchó una aeronave y utilizó las bengalas y señales que había recibido del carguero. Horas después, el ARM “Monte Albán” encontró la embarcación a unas 260 millas náuticas al sur de Huatulco. Personal naval realizó las maniobras para subirlo al buque y poner fin a ocho días a la deriva.
Sanidad Naval lo revisó una vez a bordo. Después de más de una semana perdido en el Pacífico, su estado de salud era estable y presentaba únicamente deshidratación, informó la Marina. Había salido de Puerto Ángel para pescar y regresaría convertido en protagonista de una historia de supervivencia donde hubo tortugas, tormentas, un carguero panameño, un pato y, finalmente, las bengalas que ayudaron a señalar dónde seguía esperando.

