En un gesto cargado de simbolismo político y cultural, la presidenta Claudia Sheinbaum recibió en Palacio Nacional a la escritora Elena Poniatowska y a la activista Jesusa Rodríguez, dos figuras históricamente vinculadas a las causas sociales y a la izquierda mexicana.
El encuentro, más allá de una visita de cortesía, evidenció la cercanía entre el nuevo gobierno y una tradición intelectual comprometida con los movimientos populares. A través de redes sociales, la mandataria expresó su admiración por Poniatowska, a quien calificó como su escritora favorita y destacó su trayectoria como una voz constante en defensa de las luchas sociales, particularmente de las mujeres y los sectores más vulnerables.
Por su parte, la autora de La noche de Tlatelolco se mostró conmovida por el momento político que vive el país. Reconoció en la llegada de Sheinbaum a la Presidencia un logro colectivo, especialmente para las mujeres, en un contexto donde la representación femenina en el poder adquiere un significado histórico.
“Me emociono mucho ya estoy viejita pero también me da para mi…. el que Claudia esté en el poder es un logro yo creo que también de todas nosotras”, dijo la autora.
Jesusa Rodríguez, también presente en la reunión, subrayó el carácter simbólico del encuentro al señalar que se encontraba frente a dos figuras, que considera referentes de la vida pública y cultural de México. Recordó además los años de activismo compartido en espacios públicos y políticos, particularmente durante el movimiento encabezado por el expresidente Andrés Manuel López Obrador.
La figura de Elena Poniatowska trasciende el ámbito literario. Considerada una de las escritoras más sobresalientes de América Latina, su obra ha sido fundamental para la izquierda mexicana al documentar, desde una mirada crítica y cercana, algunos de los episodios más significativos de la historia reciente del país. Su estilo, a medio camino entre el periodismo y la literatura testimonial, ha permitido dar voz a quienes históricamente han sido marginados.
Libros como La noche de Tlatelolco, Hasta no verte, Jesús mío o Nada, nadie: las voces del temblor no solo consolidaron su prestigio internacional, sino que también la posicionaron como una cronista indispensable de las luchas sociales en México. Su trabajo ha acompañado, desde la escritura, las causas que hoy forman parte del discurso y la agenda de la llamada Cuarta Transformación.
En ese sentido, su cercanía con el actual proyecto político no resulta fortuita. Poniatowska ha sido, durante décadas, una aliada intelectual de los movimientos progresistas, convirtiéndose en un referente ético y narrativo para generaciones que hoy ocupan espacios de poder.

