En el marco del 8 de marzo, la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez desplegó una agenda que asume la conmemoración no como acto protocolario, sino como posicionamiento político frente a las violencias y desigualdades que atraviesan a las mujeres en la frontera. Del 3 al 13 de marzo, la institución desarrolla su XV Semana Conmemorativa por el Día Internacional de la Lucha por los Derechos de las Mujeres.
En una ciudad donde la memoria colectiva está marcada por la exigencia de justicia y por décadas de organización feminista, la universidad articula un programa transversal que involucra a sus cuatro institutos —ICSA, ICB, IADA e IIT— y a sus distintos campus en Ciudad Universitaria, Cuauhtémoc y Nuevo Casas Grandes. La apuesta es clara: colocar la perspectiva de género en el centro de la vida académica y comunitaria.
La agenda integra talleres, conferencias magistrales, conversatorios y expresiones artísticas que reivindican el cuerpo, la palabra y la creación como territorios de resistencia. Desde el Instituto de Arquitectura, Diseño y Arte se impulsa el taller “Insignias Sororas”, donde el grabado y otras técnicas visuales se convierten en herramientas de denuncia y construcción colectiva de memoria. En el Centro Cultural de las Fronteras se ofrecen sesiones de arteterapia orientadas al bienestar emocional de las mujeres universitarias, reconociendo el impacto que las violencias estructurales tienen en la salud mental.
El programa también incluye un ciclo de cine y diálogos en el teatro Gracia Pasquel del Centro Cultural Universitario, con proyecciones que abordan la resistencia de mujeres en contextos de guerra y conflicto. Estos espacios buscan ampliar la conversación sobre derechos humanos, autonomía y justicia social desde una mirada feminista interseccional.
Desde el Instituto de Ciencias Sociales y Administración, la Maestría en Estudios Interdisciplinarios de Género promueve conversatorios donde el feminismo se analiza como práctica cotidiana, ética colectiva y herramienta de transformación social. Además, se refuerza la difusión de protocolos internos para la atención y prevención del acoso y la violencia, subrayando la responsabilidad institucional de garantizar espacios seguros.
Para la UACJ, el 8M es un recordatorio de la deuda histórica con las mujeres y una oportunidad para revisar críticamente las dinámicas de poder que persisten en la academia y en la sociedad. La invitación se extiende no solo a la comunidad universitaria, sino a la ciudadanía en general, a sumarse a una agenda que busca desmontar desigualdades y construir, desde la educación, una frontera más justa e igualitaria.

