Después de años en que su obra permaneció en el ámbito íntimo, Omar Baca Jáquez decidió abrir sus archivos personales y convertirlos en un diálogo público. El resultado es Tutti Frutti Pictórico. Entre el juego y la imagen, una exposición retrospectiva que recorre distintas etapas de su trayectoria y que marca su regreso activo al circuito artístico.
Originario de Chihuahua y con una profunda raíz afectiva en Ciudad Juárez, ciudad que reconoce como su segunda patria, Baca Jáquez presenta una colección heterogénea, construida desde la libertad creativa más que desde la búsqueda de un sello uniforme. La muestra reúne piezas realizadas en momentos diversos de su vida, muchas de ellas creadas lejos de reflectores, en procesos personales de exploración y reencuentro con la pintura.
La propuesta destaca por su diversidad técnica. Óleo, acuarela, gouache y técnica mixta conviven sin jerarquías, articuladas por un elemento constante: el uso del color en estado directo, frecuentemente sin mezclas, como impulso expresivo. En las salas del museo se despliegan paisajes, autorretratos, representaciones de flora y fauna, así como obras que se aproximan a la abstracción. El conjunto revela una práctica que privilegia la intuición, el juego visual y la experimentación formal.
Más que una retrospectiva convencional, la exposición funciona como una cartografía de búsquedas. Hay piezas que dialogan con lo figurativo y otras que exploran límites más abiertos, donde la forma se diluye y el color adquiere protagonismo. El espectador transita por etapas distintas, como si recorriera cuadernos de trabajo convertidos en obra final.
Itzel Olvera, directora del museo, subrayó que desde la mediación curatorial se concibe la muestra como un ejercicio de apertura. Señaló que se trata de una invitación a observar procesos y trayectorias que no siempre responden a los tiempos institucionales del arte, pero que mantienen un diálogo constante con la experiencia cotidiana y con públicos diversos.
Tutti Frutti Pictórico permanecerá abierta hasta el 8 de marzo, en el horario habitual del museo: de martes a sábado, de 10:00 a 17:00 horas, y domingos de 11:00 a 17:00 horas. Con esta exposición, el Instituto para la Cultura del Municipio de Juárez refrenda su apuesta por la creación local y por generar espacios donde el arte funcione como punto de encuentro y memoria compartida dentro de la vida cultural fronteriza.

