La tensión diplomática entre México y Estados Unidos subió de tono luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, lanzara una nueva advertencia que, de concretarse, significaría una violación frontal a la soberanía mexicana. Con un discurso cada vez más desbordado y sin contrapesos visibles, Trump afirmó que está dispuesto a atacar “por tierra” a los cárteles en México, una declaración que se lee no solo como política de seguridad, sino como el amago de una invasión militar.
En entrevistas con medios estadounidenses, Trump aseguró que los cárteles “controlan México” y reiteró que comenzará operaciones terrestres contra ellos. Consultado sobre los límites de su poder global, respondió que únicamente su “propia moralidad” podría detenerlo y que no necesita del derecho internacional, reafirmando una narrativa que lo coloca por encima de las normas internacionales y lo muestra fuera de control en sus decisiones de política exterior.
El presidente estadounidense insistió además en cifras sin sustento sobre el tráfico de drogas y exaltó acciones militares recientes, mientras defendía campañas bélicas en el Caribe y el Pacífico oriental en las que se reportan más de un centenar de muertes en bombardeos contra embarcaciones acusadas, sin pruebas, de transportar estupefacientes. A ello sumó declaraciones belicosas contra Cuba y una abierta injerencia en Venezuela, reivindicando intervenciones militares y presumiendo el control de recursos petroleros.
Las afirmaciones de Trump encendieron las alarmas en México. La presidenta Claudia Sheinbaum respondió que existen mecanismos bilaterales claros para la cooperación en seguridad y que ningún planteamiento que viole la soberanía nacional es aceptable. Informó que instruyó al secretario de Relaciones Exteriores, Juan Ramón de la Fuente, a establecer comunicación con el Departamento de Estado estadounidense para abordar directamente los dichos del mandatario.
Sheinbaum señaló que, de ser necesario, sostendría una conversación telefónica con Trump para encauzar el tema dentro de los marcos existentes de colaboración, pero dejó claro que México defenderá su soberanía y que cualquier actuación militar estadounidense en territorio nacional sería inaceptable.
Respecto a la presencia de embarcaciones militares, explicó que existe un protocolo de entendimiento entre la Guardia Costera de Estados Unidos, el Comando Norte y la Secretaría de Marina mexicana, que establece que únicamente México puede actuar dentro de su mar territorial.
“No queremos pensar en otro escenario, afirmó Sheinbaum, sino en una coordinación más estrecha en el marco de la defensa de la soberanía”.
La presidenta también informó que conversó con su homólogo brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, sobre cooperación económica y problemáticas de violencia contra las mujeres, dejando entrever que, mientras Trump escala su retórica militar, México continúa tejiendo alianzas diplomáticas y económicas con América Latina.

