Suena “Love U 2 Death” en el segundo episodio de la quinta temporada de Peaky Blinders. La escena es sucia, violenta, eléctrica. La canción de The Darts encaja como un puñetazo. Y ahí, sin que nadie lo sepa todavía, hay una exjueza de Phoenix escribiendo esos acordes años atrás en un teclado escondido en su despacho.
Nicole LaFave pasó veinte años en Phoenix sentada en una silla de jueza, viendo cómo la vida de los demás se desarmaba en audiencias. En los descansos, escribía canciones en su laptop. Tenía un teclado escondido en el escritorio. Cuando terminaba la jornada, se subía al escenario con The Darts y gritaba hasta quedarse sin voz. Esa convivencia entre la toga y el micrófono duró casi dos décadas. Nadie en el tribunal se sorprendía. Muchos abogados y jueces son músicos fantásticos”, dice ahora, desde Seattle, donde vive sola frente al agua. “Algunos se iban a esquiar. Yo me iba de gira.”
The Darts cumplen diez años. Han pasado por más formaciones que un rompecabezas mal armado. Han grabado discos con Jello Biafra, han tocado con The Damned, han visto cómo sus canciones se coreaban en clubes diminutos de Francia y en festivales enormes de Estados Unidos. Pero lo que las mantiene intactas no es el éxito. Es la certeza de que el garage punk sigue siendo el mejor refugio para las que no encajan en ningún otro lado.
Mientras se encuentran de gira en Europa, Poetripiados conversó con las integrantes de la agrupación estadounidense, radicada en Phoenix, Arizona. A continuación, presentamos la entrevista.
II. El tiempo entre discos
—Pasaron varios años entre I Like You But Not Like That y Halloween Love Songs. ¿Qué pasó en ese intervalo?
Nicole: “En ese periodo sacamos dos discos y un EP: Love Tsunami, Snake Oil y Boomerang. Me retiré del juzgado en 2022 y estaba lista para no parar. Giraba sin parar. Si no estábamos de gira, estábamos grabando. Snake Oil lo coprodujo Jello Biafra, una experiencia enorme. Pero la banda crecía y la exigencia también. En un solo verano tuvimos tres guitarristas diferentes solo para cubrir las fechas. Todos los demás tenían trabajos de día, familias. Se complicaba. Me mudé a Seattle, encontré una paz que no sabía que necesitaba, redescubriéndome sola. Empecé Black Viiolet, me daba mucha satisfacción. Al final de la gira de Boomerang, cambié la formación completa. La nueva alineación conectó al instante. Girar se volvió fácil. Escribí el nuevo disco en la camioneta, grabamos entre fecha y fecha. El último año ha sido un sueño”.
—Rikki, volviste a la batería después de un tiempo fuera. ¿Cómo fue el reencuentro?
Rikki: “Nicole me llamó porque la baterista que iba a hacer una gira no pudo por un problema médico. Tuve un par de días para aprender el set y regresar. Por suerte, algunas canciones de los primeros días seguían en la lista. Conozco bien el estilo de escritura de Nicole y siento que mi forma de tocar encaja con la banda. Parecía que no habíamos parado. Estuve cinco años fuera y fue genial ver el público que habían construido en Europa”.
—Lindsay, Becca, ustedes se sumaron en este proceso. ¿Cómo llegaron a The Darts?
Lindsay: “Nicole y yo nos conocimos bailando go-go. Tenemos un amigo DJ que organizaba eventos de rock y soul. Yo era fan de The Darts, sabía que ella se había mudado a Seattle y pensé que deberíamos ser amigas. Le dije, literalmente, «¿quieres ser mi amiga?» Unas semanas después desayunamos juntas. Hablamos de la vida, la música, las giras. Meses después me preguntó si podía reemplazar a la bajista en unas fechas. En el proceso de discutir horarios, me quedó claro que necesitaba más que un reemplazo. Lo que me sorprendió al unirme fue lo amables y sencillas que son todas. Cuando te unes a un proyecto, esperas personalidades grandes y egos. Con The Darts nunca ha sido así”.
Becca: “Llegué porque estaba en Spindrift, una banda de spaghetti western psicodélico, también en Alternative Tentacles. Nuestro amigo Dominic, del sello, me recomendó cuando Nicole necesitaba una guitarrista de reemplazo. Hice una gira por la costa este con la formación anterior. No sabía mucho de la banda antes. Sabía que habían teloneado a The Damned y que giraban como locas. Lo que más me sorprendió fue la ética de trabajo y la organización. Nunca había estado en una banda organizada”.
II. El tiempo entre discos
—Pasaron varios años entre I Like You But Not Like That y Halloween Love Songs. ¿Qué pasó en ese intervalo?
Nicole: “En ese periodo sacamos dos discos y un EP: Love Tsunami, Snake Oil y Boomerang. Me retiré del juzgado en 2022 y estaba lista para no parar. Giraba sin parar. Si no estábamos de gira, estábamos grabando. Snake Oil lo coprodujo Jello Biafra, una experiencia enorme. Pero la banda crecía y la exigencia también. En un solo verano tuvimos tres guitarristas diferentes solo para cubrir las fechas. Todos los demás tenían trabajos de día, familias. Se complicaba. Me mudé a Seattle, encontré una paz que no sabía que necesitaba, redescubriéndome sola. Empecé Black Viiolet, me daba mucha satisfacción. Al final de la gira de Boomerang, cambié la formación completa. La nueva alineación conectó al instante. Girar se volvió fácil. Escribí el nuevo disco en la camioneta, grabamos entre fecha y fecha. El último año ha sido un sueño”.
—Rikki, volviste a la batería después de un tiempo fuera. ¿Cómo fue el reencuentro?
Rikki: “Nicole me llamó porque la baterista que iba a hacer una gira no pudo por un problema médico. Tuve un par de días para aprender el set y regresar. Por suerte, algunas canciones de los primeros días seguían en la lista. Conozco bien el estilo de escritura de Nicole y siento que mi forma de tocar encaja con la banda. Parecía que no habíamos parado. Estuve cinco años fuera y fue genial ver el público que habían construido en Europa”.
—Lindsay, Becca, ustedes se sumaron en este proceso. ¿Cómo llegaron a The Darts?
Lindsay: “Nicole y yo nos conocimos bailando go-go. Tenemos un amigo DJ que organizaba eventos de rock y soul. Yo era fan de The Darts, sabía que ella se había mudado a Seattle y pensé que deberíamos ser amigas. Le dije, literalmente, “¿quieres ser mi amiga?” Unas semanas después desayunamos juntas. Hablamos de la vida, la música, las giras. Meses después me preguntó si podía reemplazar a la bajista en unas fechas. En el proceso de discutir horarios, me quedó claro que necesitaba más que un reemplazo. Lo que me sorprendió al unirme fue lo amables y sencillas que son todas. Cuando te unes a un proyecto, esperas personalidades grandes y egos. Con The Darts nunca ha sido así”.
Becca: “Llegué porque estaba en Spindrift, una banda de spaghetti western psicodélico, también en Alternative Tentacles. Nuestro amigo Dominic, del sello, me recomendó cuando Nicole necesitaba una guitarrista de reemplazo. Hice una gira por la costa este con la formación anterior. No sabía mucho de la banda antes. Sabía que habían teloneado a The Damned y que giraban como locas. Lo que más me sorprendió fue la ética de trabajo y la organización. Nunca había estado en una banda organizada”.
III. El nuevo disco: Halloween Love Songs
—Nicole, el disco nació de una broma en una entrevista en París. ¿En qué momento la broma se volvió real?
Nicole: “Mientras manejábamos de vuelta en la camioneta, ya estaba pensando en esa conversación y se me ocurrían ideas para canciones con tema de Halloween. Probablemente escribí «Every Night Is Halloween” ese día o al siguiente. La idea voló de inmediato. Era el verano de 2024. No hablé mucho de eso con la formación anterior, solo seguí trabajando en canciones. Lindsay me trajo la idea de «Midnight Creep” sin siquiera saber que estaba escribiendo un disco de Halloween. Todo encajó fácilmente.
—El disco está concebido como dos caras: una para el atardecer, otra para la noche profunda. ¿Cómo construyeron esa atmósfera doble?
Nicole: “No fue tanto la gira como la vida en general. Todo el mundo tiene una vida diurna y una vida nocturna, de algún modo. Todos tienen un lado divertido y tonto, y un lado serio y oscuro. Somos humanos y somos criaturas complicadas. Pero Halloween también tiene esa dualidad: niños corriendo con máscaras ridículas, adolescentes metiéndose en problemas, adultos que aman el horror y el misterio. Al escribir estas canciones, me encontré escribiendo naturalmente para esos diferentes ángulos. Era divertido escribir sobre vampiros enamorándose, pero también muy satisfactorio escribir sobre adicción, duelo, trauma y soledad. Las cosas oscuras que todos sentimos”.
—“Midnight Creep” tiene su propio baile y ya lo están coreografiando en Suiza y Cincinnati. Lindsay, ¿cómo nació la canción y el movimiento?
Lindsay: “La canción que terminaría siendo «Midnight Creep” me llegó de la nada una noche de verano, cuando iba en la Vespa de mi novio. Quién sabe de dónde vienen las canciones, pero esta me llegó casi completa. Cuando me uní a The Darts, Nicole mencionó que estaba abierta a ideas, así que le mandé el demo. Me pidió si podía tomar el concepto y hacerle cambios. Le dije que sí, que la hiciera una canción de The Darts. La idea siempre fue una versión de las canciones con baile de los sesenta, como el Mashed Potato o el Locomotion, así que tenía sentido crear nuestro propio baile. Las cuatro estábamos en un chat grupal, mandando ideas, riéndonos. El movimiento del «vampiro durmiente” nació de un gif que mandó Rikki de murciélagos durmiendo. El baile se armó en diez o quince minutos. Sabíamos que tenía que ser fácil para que cualquiera pudiera hacerlo, y que no ocupara mucho espacio. Es increíble ver al público haciéndolo. Cuando los brazos suben al inicio del primer estribillo, es emocionante cada vez.
—“Apocalypse» se inspiró en un tapiz medieval del siglo XIV en Angers, Francia. Nicole, ¿cómo se pasa de un tapiz a una canción de garage punk?
Nicole: “Vi ese tapiz, la rabia y el drama y la frustración con los humanos y la realeza. Vi las imágenes de los dioses destruyendo cosas y celebrando. Salí pensando que los sentimientos que muchos tenemos sobre nuestros gobiernos son bastante atemporales. Esas imágenes podrían haber sido dibujadas hoy, con el mismo veneno. Hay muchas escenas de reyes siendo destruidos, así que la frase “no kings” me vino a la mente al instante. No tenía idea de que un año después alguien haría esas palabras un grito de protesta en Estados Unidos. Fue una coincidencia loca. El demo seguía en mi laptop cuando escuchamos de las protestas, así que lo rescatamos y lo agregamos al set esa misma semana. La gente se volvió loca desde la primera vez que la tocamos. En cuanto a la creación de la canción, quería que mi apocalipsis fuera más una liberación que otra cosa. Un reinicio cuando las cosas se ponían irremediablemente mal. Un momento para cantar y bailar porque tendríamos la oportunidad de empezar de nuevo y hacerlo mejor. Los acordes son cortos y contundentes, el riff es ruidoso y sin vergüenza. El órgano responde con un pequeño baile para mantener las cosas más ligeras. El tema es perfecto para el garage: lleno de actitud y pegada, pero también primitivo y alegre”.
—Rebecca, esta es tu primera grabación completa con The Darts. ¿Cómo fue trabajar con Mark Rains en Station House Studio?
Becca: “Mark es genial. Tranquilo y amable, pero increíblemente talentoso. Yo estoy acostumbrada a grabar en vivo o a trabajar con gente que se toma su tiempo en el proceso creativo. Con Mark aprendí que un buen ingeniero puede tomar algo que no está del todo bien, arreglarlo al instante y seguir adelante. Acelera mucho las cosas. Grabamos trece canciones en un día. El ritmo me sacó de mi zona de confort, pero Mark me ayudó a salir adelante. Y nos dio botanas”.
IV. La vida personal y el equilibrio
—Nicole, fuiste jueza en Phoenix casi veinte años. ¿Cómo coexistieron la toga y el escenario?
Nicole: “Fue una coexistencia extraña y a menudo difícil. Los jueces pasan mucho tiempo esperando. Así que todos aprendemos a llenar ese tiempo. Yo pasaba ese tiempo escribiendo canciones y manejando los asuntos de la banda en mi laptop personal. Tenía un teclado pequeño en mi oficina. Hubo muchas giras que terminaban con un vuelo nocturno desde Europa un domingo, llegando a Phoenix el lunes temprano y yendo directo al juzgado para estar a tiempo en la audiencia matutina. Tenía que programar las giras con mucha anticipación, asegurarme de que hubiera un juez sustituto, y nunca estar fuera más días de los permitidos. Eso significaba vuelos extra y giras más cortas, caras e incómodas para todos. Mis padres y mi exesposo ayudaban con mis hijos mientras yo giraba. En casi veinte años casi nunca tomé unas vacaciones familiares. Todo mi tiempo libre era para la banda. Fueron muchos sacrificios. Tenía cuidado de que no se mezclaran, pero de vez en cuando alguien estaba en la corte y me decía que había visto mi show. Entonces tenía que recusarme de su caso. Pero era raro. Muchos abogados y jueces son músicos. Sentía respeto. Una vez que empecé a girar seguido, el juzgado se acostumbró a la rutina”.

—Ahora vives en Seattle, te retiraste de la judicatura. ¿Cómo se siente esa libertad?
Nicole: “Mudarme a un lugar con agua y lluvia y una gran escena musical fue lo mejor que hice en la vida. He encontrado mucha paz. Vivo sola junto al agua y valoro cada día. Escribo música todo el día, trabajo en la preparación de las giras y los asuntos de la banda. Finalmente estoy viviendo la vida que siempre quise. La música era todo lo que siempre quise hacer. Todo lo demás era para pagar las cuentas y ayudar a otros. La música es donde pertenezco. Nunca he sido más feliz”.
—Lindsay, Becca, Rikki: ¿cómo equilibran su vida personal con esta vida de carretera?
Lindsay: He tenido que sacrificar mi trabajo de día. Lo mantuve todo 2025, pero con el calendario que tenemos, estaba claro que tenía que decidir. La gira ganó. Cuando me uní a The Darts supe que tendría que tomar esa decisión. No quería apresurarme, por eso me di un año. Pero siempre supe cuál sería mi elección. Tengo la suerte de tener un novio que también es músico de gira. Lo entiende. Me apoya. Nos conectamos de maneras pequeñas cuando no estamos en la misma ciudad”.
Rikki: “Hay que sacrificarlo todo para hacer funcionar esta vida: finanzas, amigos, familia. Por suerte he tenido un gran sistema de apoyo que me ayuda mientras estoy de gira. No es fácil”.
Becca: “Dejar a tus seres queridos tanto tiempo es el gran sacrificio. La clave es rodearte de personas que realmente te apoyen y entiendan. También he sacrificado un trabajo de día. A menos que tengas una forma de ser tu propio jefe, es difícil encontrar un trabajo donde estés fuera medio año. Estoy endeudada”.
V. La carretera y el público
—¿Cómo abordan un show en un festival versus uno en un club? ¿Notan diferencias entre el público europeo y el estadounidense?
Lindsay: “Intento abordar cada show de la misma manera. Voy a dar una actuación para 5,000 personas aunque solo haya cinco en la sala. Los festivales grandes son divertidos, pero lo que amo de los clubes pequeños es que todos tienen la oportunidad de saludar. Es más fácil conectar con los fans”.
Becca: “Entro a cualquier show más o menos igual, el mismo esfuerzo. La experiencia es diferente. En un festival grande, la energía del público te carga y suele ser un gran show. En un club pequeño tienes que profundizar más. Ambos son geniales, solo diferentes. En cuanto a las multitudes europeas versus las estadounidenses: los europeos están listos para festejar hayan oído hablar de ti o no. Los estadounidenses son más reservados a menos que hayas cruzado ese umbral de ser una banda más grande o conocida”.
Nicole: “Recibirán la misma actuación de The Darts sin importar el tamaño del público, el sonido o el lugar. Me aseguro de tener músicos que la rompen en el escenario porque les encanta hacerlo. He visto a estas mujeres tocar para literalmente nadie y sudar igual, con el mismo nivel de energía. Los públicos europeos son muy acogedores y abiertos con su alegría y amabilidad. Bailan, cantan, abrazan, hablan. Los estadounidenses son más reservados, más cínicos y cool, sobre todo en las ciudades grandes. Aprendimos a leer sus ojos más que su lenguaje corporal”.
VI. El momento en el país
—Estamos viviendo tiempos extraños en Estados Unidos. ¿Cómo han vivido lo que está pasando desde la trinchera de la carretera?
Lindsay: “No hemos estado de gira en Estados Unidos desde septiembre, pero volvemos en mayo. Las cosas se han vuelto más aterradoras desde entonces. Lo que noté el año pasado es que no importa a dónde vayas, este país es grande, diverso y raro. Tocamos en estados «rojos» que la gente de los bastiones demócratas a veces ve como hopelessly conservative, lost causes. Nuestro público es un grupo autoseleccionado, pero conocemos a mucha gente cool, amable, creativa, abierta y con esperanza en la carretera. Llegamos a un club en Missouri y vemos carteles de Black Lives Matter y Trans Rights Are Human Rights. Eso nos dice que estamos en el lugar correcto. Hay gente en todas partes que lucha por un mundo mejor para sí mismos y sus vecinos, a menudo frente a una oposición que parece insuperable. Nos superaron políticamente, pero realmente creo que no somos superados en número. Queremos que nuestros shows sean un lugar donde la gente pueda experimentar alegría colectiva y construir comunidad. Con suerte, ayuda”.
Becca: “Estar de gira me ayuda a escapar hasta cierto punto porque no es la vida real. Estás tan inmersa en lo que haces, el horario apretado, etc. Aún así se siente la manta mojada sobre todo. La desesperanza compartida. La gente busca un escape, aunque sea un par de horas de música en un show. Se nota cuando la gente está genuinamente agradecida. Crea una sensación de camaradería y propósito”.
Nicole: “Casi todos los que conocemos en el mundo de la música parecen estar en la misma página filosóficamente. En todas partes del mundo hasta ahora. Cuando viajas mucho, descubres que la mayoría de la gente quiere las mismas cosas para los demás y para sus comunidades. Humanos somos humanos. La vasta mayoría quiere amabilidad, comprensión y entornos de apoyo. Lindsay lo dijo bien: superados no es lo mismo que superados en número. El poder corrompe. La música no solo proporciona un escape hermoso, sino también un lugar para liberar frustraciones, tristezas y alegrías, de una manera segura y validadora. Nos acerca a todos”.
VII. Para cerrar
—Después de diez años, ¿qué sigue sorprendiéndoles de ser The Darts? ¿Qué mantiene viva la llama?
Nicole: Siempre me sorprende y humilla la gente que tiene esta banda. La gente viene a show tras show, sigue a la banda, me pide que firme discos que saqué con mis bandas anteriores, sabe las letras de todas las canciones. Me deja sin piso cada día saber que esto está pasando. Se me ocurre una idea para una canción, hago un demo, lo arreglo en un estudio, lo toco con gente en el escenario, y de alguna manera este proceso resulta en un montón de gente saltando y cantando con nosotros en casi todos los países a los que vamos. Esa es la llama. Esa es la verdadera recompensa. Y además… no puedo dejar de escribir canciones, así que el proceso nunca termina. El próximo disco ya está escrito, por cierto”.

