Los relámpagos iluminaron ayer por la noche el cielo de Anapra y Santa Teresa. La tormenta eléctrica fue visible desde distintos puntos de Ciudad Juárez y las fotografías y videos no tardaron en circular por las redes sociales, donde muchos usuarios comenzaron a preguntarse qué tan peligrosos pueden ser estos rayos y qué posibilidades existen de que alguno alcance a una persona.
La pregunta no resulta exagerada, porque la tormenta de anoche dejó árboles derribados, viviendas afectadas, cables caídos y daños en diferentes sectores. En Rancho Anapra, Omar, un joven de 18 años que se resguardaba de la lluvia junto con su novia, murió después de que una barda se desplomó sobre él. La joven resultó lesionada. Vecinos dijeron haber escuchado momentos antes un fuerte estruendo que atribuyeron a un rayo cercano, aunque esa relación no ha sido confirmada oficialmente.
El episodio ocurre además pocos días después de otra tragedia relacionada directamente con las descargas eléctricas en Chihuahua, ocurrida el pasado 2 de septiembre. En la comunidad de Puerto Talayotes, municipio de Guadalupe y Calvo, un rayo alcanzó a tres personas que se encontraban a la intemperie realizando actividades laborales. Las víctimas fueron Sara M.C., de 22 años; Estela M.C., de 27, y un niño de siete años identificado con las iniciales A.P.C.
En verano se disparan las tormentas eléctricas
La presencia de rayos aumenta durante la temporada de lluvias. En México, ésta se extiende principalmente de mayo a octubre y las condiciones del verano favorecen la formación de tormentas eléctricas. El calentamiento de la superficie, la humedad y el relieve permiten el desarrollo de grandes nubes cumulonimbus, dentro de las cuales ocurre la separación de cargas eléctricas que finalmente produce los rayos.
Ciudad Juárez también experimenta ese aumento de actividad eléctrica durante sus tormentas de verano. En los últimos episodios se han observado numerosas descargas, algunas de las cuales han provocado incendios en palmeras y otros daños. Sin embargo, la presencia de muchos rayos no significa necesariamente que Juárez se encuentre entre las ciudades mexicanas con mayor riesgo de muerte por este fenómeno.
Juárez no está entre las zonas de mayor riesgo
Una investigación de Alejandro Jaramillo Moreno y Christian Domínguez Sarmiento, del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM, elaboró el primer mapa mexicano que combina la actividad eléctrica atmosférica con la vulnerabilidad social de la población.
Los datos muestran que las regiones más afectadas se encuentran principalmente en el centro, sur y zonas de la Sierra Madre Occidental. Entre 1998 y 2021 se registraron en México 2 mil 470 fallecimientos relacionados con rayos. El Estado de México encabezó la lista con 539 muertes, seguido de Oaxaca con 206, Michoacán con 168 y Guerrero con 133.
Ciudad Juárez no figura entre los principales focos de riesgo identificados por ese estudio. La diferencia tiene una explicación importante: el riesgo no depende únicamente de cuántos rayos caen, sino también de cuánto tiempo permanece expuesta la población y de las posibilidades que tiene para protegerse.
En las comunidades rurales, por ejemplo, muchas personas trabajan durante horas en campos agrícolas o actividades ganaderas. A ello pueden sumarse viviendas con menor protección, falta de refugios, distancias mayores a hospitales y menor acceso a información meteorológica.
En Juárez ya ha ocurrido
Que la frontera no se encuentre entre las regiones mexicanas de mayor riesgo tampoco significa que una descarga directa sea improbable cuando una persona permanece expuesta durante una tormenta.
Ciudad Juárez tiene antecedentes mortales. El 13 de julio de 2014, Ramiro Cruz Martínez, de 25 años, murió después de ser alcanzado por un rayo cuando se encontraba en un parque acuático ubicado sobre el bulevar Juan Pablo II, cerca del puente internacional Zaragoza. De acuerdo con el reporte de la Fiscalía Zona Norte difundido entonces, presentaba lesiones producidas por la descarga en diferentes partes del cuerpo.
Los especialistas de la UNAM advierten además que el peligro puede continuar incluso cuando disminuye la lluvia. Las nubes de tormenta todavía pueden producir descargas durante su etapa de disipación, por lo que observar que dejó de llover no significa necesariamente que sea seguro regresar inmediatamente al exterior.
No hace falta que el rayo caiga sobre una persona
Otro punto importante es que una descarga no necesita impactar directamente el cuerpo para provocar lesiones. Una persona puede resultar afectada por la corriente transmitida a través del suelo o de determinados objetos. Refugiarse debajo de un árbol tampoco representa una protección adecuada, pues éste puede recibir la descarga y transmitir parte de la corriente.
Por eso, durante una tormenta eléctrica la recomendación es suspender las actividades al aire libre y buscar un espacio cerrado y seguro. También es importante mantenerse atento a los pronósticos y avisos de Protección Civil.
Las imágenes de decenas de relámpagos sobre Juárez pueden resultar espectaculares y llenar las redes sociales en cuestión de minutos. Aunque esta frontera se encuentra lejos de las regiones mexicanas con mayor mortalidad por rayos, los antecedentes registrados en la ciudad y la reciente tragedia de Guadalupe y Calvo recuerdan que, cuando el cielo comienza a tronar, lo más seguro es resguardarse y esperar a que pase la tormenta.

