La inteligencia artificial ya salió de los laboratorios y de las computadoras de los especialistas. Está entrando en fábricas, oficinas, hospitales, escuelas y prácticamente cualquier actividad donde sea posible procesar información, automatizar tareas o tomar decisiones. El siguiente paso, plantea el investigador Juan Humberto Sossa Azuela, será utilizarla para transformar la producción sin perder de vista a las personas.
El profesor investigador y director del Centro de Investigación en Computación del Instituto Politécnico Nacional participó en la 32 Semana de Ingeniería del Instituto de Ingeniería y Tecnología de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, donde impartió la cátedra patrimonial “IA, motor de la Industria 5.0”.
La conferencia, organizada por el Departamento de Ingeniería Industrial y Manufactura, permitió recorrer primero el concepto de inteligencia artificial y algunas de sus aplicaciones actuales para después llevar la discusión hacia los cambios que están ocurriendo en los sistemas productivos.
Sossa Azuela explicó que la Industria 4.0 representa el modelo que incorporó con mayor fuerza la digitalización, automatización, sensores, datos y sistemas inteligentes a las líneas de producción.
Ese proceso ha permitido fabricar desde teléfonos y automóviles hasta ropa y medicamentos con sistemas cada vez más automatizados. La Industria 5.0 pretende avanzar hacia otra etapa en la que la tecnología siga siendo fundamental, pero el trabajador recupere un lugar central.
“Por un lado, la IA viene siendo una tecnología, herramienta, que de manera transversal impacta a todas las áreas del vivir humano”, explicó el especialista.
En ese escenario, la inteligencia artificial puede analizar enormes cantidades de información, anticipar problemas, optimizar recursos y apoyar decisiones. La idea no consiste solamente en sustituir tareas humanas con máquinas, sino en desarrollar procesos donde personas y tecnología puedan complementarse.
La propuesta también incorpora el impacto ambiental, ya que una industria capaz de calcular mejor sus necesidades puede reducir desperdicios, aprovechar materiales, utilizar de manera más eficiente la energía y adaptar la producción a necesidades específicas.
Sossa Azuela cuenta con una trayectoria dedicada al estudio de la inteligencia artificial, reconocimiento de patrones y robótica, y ha recibido distinciones como la Presea Lázaro Cárdenas del Instituto Politécnico Nacional.

