la tarde que decidieron que el alma fuera invisible
para que la humanidad se viera a sí misma
dicen que los dioses batieron la montaña de la serpiente enroscada de la sabiduría en un mar de leche con el fin de hacer un brebaje para ser inmortal: pero shiva al beberla se intoxicó y pasó los días desconcertado en soledad viajando en la penumbra hasta que al pasar por una cueva olió a unos viejos que fumaban canabis invocando la presencia de al jedr (maestro espiritual reservado para aquellos que son llamados a unirse de forma directa al mundo etéreo sin intermediario):
pero dicen que shiva no quiso distraer a los guardianes del humo y el incienso y tomó un poco de hierba y la molió en un mortero y la mezcló con yogurt y miel y cardamomo y pimienta y la bebió de un trago: dicen que era una sustancia que detona los intestinos y después el cerebro: un dulce lácteo aroma a hinojo extraviado en la tundra que alegra las visiones de la incertidumbre eterna: dicen que shiva entró espléndido en la meditación y durmió hasta curarse:

dicen que el primer sorbo de bangh lassi es conocido como el instante que los adultos dejan que su niño interior se vuelva loco: y la culpa es de krishna cuando le preguntó a su madre yashoda por qué su esposa radha tenía la piel clara y él oscura: y porqué eso en otras personas provocaba tristeza y odio: su madre yashoda le sugirió que fueran a la orilla del río y se llevara las especies de la cocina y juguetonamente se las embarrara en la cara a radha y que ella hiciera lo mismo en la cara de krishna para que ambos tuvieran el mismo tono de piel: dicen que en cada mancha se fue trenzando la ternura de ambos como ramas de bugambilia y ese embadurnamiento simbolizó el amor sin condiciones y la unión del alma individual con lo divino:
dicen que yashoda preparó un bangh lassi dulce e intenso como el cariño entre ellos y lo bebieron lentamente mientras las piedras del fondo del río reflejaban los colores de sus rostros y se convirtieron en caramelos de euforia sagrada:
y dicen también que una mínima dosis de la que shiva consumió ese día de su sanación es muy económica y la venden como tranquilizante en las bangh shop de las carreteras: la marihuana crece en el himalaya y aunque el gobierno es el administrador igual proviene de los dioses: las bangh shop pueden ser unas salas de terciopelo con cojines y mesitas de base de marfil adornadas con plumajes dorados y barroquismos multicolores donde la gente bebe un lácteo verdoso y sus rostros se iluminan por la espuma alrededor de sus labios y por el vacío de sus miradas cuando lentamente se desploman en una profunda siesta: dicen que lo mejor para un turista es no darse cuenta dónde está y ver su viaje en fotos cuando esté en casa:
hay otras bangh shop donde por 20 rupias encuentras dosis amenas y puras: según google 20 rupias son unos 4 pesos: a esas tiendas asiste mayormente gente local y son hermosas aunque hieden a podrido y hay basura en todas partes y los utensilios con los que preparan la bebida tienen varios días sin ser lavados: los dependientes son amables y sirven generosamente y se comportan como embajadores de las visiones y vaticinios de las mentes atormentadas: y quizá por eso cada vez cobran más cara la bebida (al pedir la segunda ya vale 100 rupias):

la primera vez que fui tuve arcadas y cada que vuelvo tengo arcadas que me recuerdan las arcadas anteriores y el asco sucede en un bucle donde lo imaginado es tan fuerte como lo real y la combinación de ambos se multiplica asquerosamente hacia el futuro: siento purificarme cuando el olor se parece a la basura comprimiéndose en el camión y arrojada a un vertedero para luego convertirse en abono de árboles de frutas muy dulces:
y lo confirmo porque hay muchas moscas: la mañana se enciende y parece ser movida por una turbina que zumba y muere en cada atardecer: hay más moscas que lenguaje: hay más moscas que viento: y hay muchas más que están por nacer: las moscas rondan como avionetas acrobáticas con vistosas trayectorias hasta estrellarse en mi vaso: al beber me trago unas que aletean en mi paladar y las escupo: sacudo el vaso y las moscas caen como sal de una copa escarchada: y no puedo pedirle al dependiente que me cambie de vaso porque quizá me dé otro más sucio y prefiero hacer aspavientos para espantarlas como si mi cuerpo fuera un cultivo a punto de dar cosecha: algo me hace tenerles empatía porque las moscas adoran el bangh lassi tanto como yo:

además sé que más de la mitad del mundo evita comer moscas pero tragan benzodiacepinas bacardí pregabalina y trabajan horas extra con un esclavista: sé que mucha gente le paga a un dietista o nutriólogo o endocrinólogo sólo para deducir impuestos y no comer moscas: el mundo adora a los mentirosos pero le tiene un asco terrible a los insectos: yo sólo trago moscas:
entonces recuerdo que esta bebida es para relajarse y respiro: trato de sentirme cómodo con el oxígeno que entra en mi cuerpo e intentar beber con soltura pero no puedo evitar sentir el aleteo las moscas en mi lengua: cada sorbo es como encontrar pasas en el arroz con leche: y decido concentrarme en el sabor: las moscas activas saben más amargas que las moscas que están estimuladas: las reconozco porque se atoran en su vuelo con mis dientes y las otras no pueden moverse del borde del vaso ni alzar el vuelo ni salir de mi boca:

después de un rato varias ya se han lanzado al fondo del vaso y otras al fondo de mi esófago: algunas han reencarnando en lo que comí ayer y probablemente serán nubes de una marabunta que mañana me perseguirá vengativa: y ahora las escucho agónicas gritarme que el idioma es la ropa que tiras al suelo antes de entrar desnudo a la muerte y -de pronto y sin enterarme- soy feliz escupiendo moscas como ángeles que van hacia el celeste infierno del cielo a incinerar el instante cuando la redondez del sol empiece a cuadricularse y desaparezca:

pienso que deseo en mi próxima vida ser una planta de mariguana al mismo instante que empiezo a sentir un hormigueo en uno de mis pies que se intensifica hacía mi tobillo y pierna: creo que soy de gelatina y mi espina dorsal se ablanda y ondula: me asusto y mi corazón late de prisa: y luego me tranquilizo cuando volteo hacia abajo y veo que en realidad sí es una hilera de hormigas las que caminan por mi cuerpo y no los síntomas de un desvanecimiento: me sacudo feliz el pantalón y esa alegría me provoca querer otro shot de bangh lassi: que al pedirlo ya vale 250:
(del libro: screen pass con trayectoria hail mary)

