Janine Pommy Vega fue una poeta estadounidense vinculada a la generación beat. Su trayectoria quedó profundamente marcada por los grandes autores de ese movimiento literario, como Jack Kerouac, a quien descubrió en 1958 al leer En el camino (1957), cuando aún cursaba la secundaria.
Por esos años, la revista Time publicó un artículo en el que se mencionaba el Cedar Tavern, el célebre punto de reunión de los poetas beat. Movida por la curiosidad, Janine acudió al lugar acompañada de una amiga con la esperanza de encontrarse con algún escritor reconocido.
La fortuna las acompañó. Se sentaron cerca de Gregory Corso, quien las invitó a un departamento donde conocieron al poeta y actor Peter Orlovsky. Ahí, Orlovsky le leyó su First Poem y, poco después, Corso le presentó a Allen Ginsberg.

En diciembre de 1962, la vida de Janine dio un giro inesperado cuando conoció al pintor peruano Fernando Vega. El flechazo fue rápido: se casaron en Israel y ella adoptó el apellido del artista latinoamericano como quien inaugura una nueva etapa. Después se establecieron en París y recorrieron distintos rincones de Europa, inmersos en una juventud bohemia e intensa. Pero en uno de esos destinos llegó la tragedia que la marcaría para siempre: Fernando murió por una sobredosis de heroína, cuando Janine apenas tenía 20 años.
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Después regresó a Estados Unidos, se instaló un tiempo en Nueva York y tras unos meses se fue a radicar a San Francisco.

En 1968, la librería City Lights publicó su primer poemario, Poemas a Fernando. Aún atravesada por el dolor profundo que le dejó la muerte de su esposo, Janine recurrió años después a una fuga geográfica. En 1975 se retiró a vivir como ermitaña en una comunidad indígena de Bolivia, a orillas del lago Titicaca. Allí escribió Journal of a Hermit (Diario de una ermitaña, 1974) y Morning Passage (El pasaje de la mañana, 1976).
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Cuando la crisis emocional comenzó a ceder, regresó a territorio estadounidense, donde se convirtió en una figura pionera del movimiento feminista. Participó en diversos programas educativos orientados a apoyar a mujeres privadas de la libertad. Durante más de un cuarto de siglo dirigió Incisions/Arts, una organización de escritores que trabaja con personas encarceladas, y además impartió clases y talleres en distintos centros penitenciarios.
Janine siguió recorriendo tierras lejanas, casi siempre de forma solitaria. Apareció en cientos de recitales y festivales literarios y un 23 de diciembre de 2010, falleció en su casa situada en el pueblo de Willow (a 10 kilómetros de Woodstock) donde vivía desde el 2006.
En Poetripiados la recordamos con los siguientes poemas:
POEMA CONTRA RECITALES INTERMINABLES MASIVOS DE POESÍA
Oh la tiranía de los poetas reunidos
que asedian oídos y los músculos del hombro
la cuchilla cruje en mi mandíbula y
la cabeza palpita.
Una pesada y turbia tortuosidad
nos arrea
y nos machaca con ello-
¡Oh los finos brazos alargados y los oídos bombardeados!
Tardo horas y horas en relajarme
/ manos firmes se crispan sobre el mantel
y bebo como no lo haría de otro modo
/ perturbada y pálida
Oh pagad vuestras deudas ante vosotros mismos
[tratadme
con prepotencia,
Poetas!
en silencio / los ángeles respiran.
Canción para César
César Vallejo, el puente de tu nariz,
me apoyo en un parapeto en Lima
y pienso en tu feroz e inflexible rostro
en París, en los años 30, tus pómulos
como terrazas de piedra en el pequeño parque
Está lloviznando. El ruido del tráfico
muere pasada medianoche
Un farol ilumina las páginas de
tu cuaderno. Estás sentado encorvado
el cuello levantado contra la lluvia
o contra la intromisión
instalado en los melancólicos peñascos
¿Quién puede ver tu ojo de halcón
penetrando las esquinas de la noche
llenas de amor y crimen?
En el gris amanecer estás ahí aún
escribiendo, incluso a pesar de la lluvia
Los surcos entre tus ojos
se fruncen en la distancia
Los trabajadores pasan con sus canastas
de almuerzo y ruidosa risa, no los ves
Tu esposa observa desde una ventana gris
cruzando la calle. Mira al ángel,
dice, el loco
que nunca vuelve a casa a dormir.
No cederás hasta que la mirada regrese
desde el horizonte hasta su punto de partida, y
aterrice como un pájaro en el alambrado.
Entonces cierras tu libro y caminas
hacia el vaporoso café.
AQUÍ ANTES DEL ALBA AZUL
Aquí antes del alba azul y en soledad
pienso en ti: vuelve a casa. La luna está llena sobre los edificios
matutinos. la sombra de la soledad yace en mi mano:
Vuelve a casa. En este altillo vacío de altas ventanas
las sombras se deslizan, y ha llegado gente;
Pienso en ti: en el temprano silencio entre nosotros que ES,
doblado profundamente en la noche y el pozo negro de las fuentes
aquí-dentro se ha puesto en marcha para que nos conozcamos ahí-dentro, y
nosotros ESTAMOS unidos por un sonido o un gesto;
más allá de la distancia, antes del tiempo, al pie del
bosque silencioso, veámonos aquí, te quiero.
Hay un fuego que crepita, me he despertado temprano
antes del alba-amor y cuánto hace que necesito
de ti todo lo que siento; no sé
dónde estás ni qué sucede, pero
es seguro que las estrellas del alba abandonarán su luz
en lugares desolados, y esto es sólo porque pienso en ti
a primera hora de la mañana, amor.

