Habitar el principio es necesario. Reiniciar en un punto del camino. La pausa. El respiro. El silencio que separa los sonidos para que existan. Recuerde.
Todo mundo necesita un hábitat de emergencia. Una ciudad de paso donde descansar la maraña y el olvido. Un sitio donde ser otro. Ser otra vez. Volver a sonar como ánfora nueva. Eco del primer sonido.
Indispensable llegar con ojos claros. Deshabitado. Caer poco a poco en lo desconocido, acotar el terreno como si se fuera a dejar el secreto enseguida. Ser lo que es. Saber que no podría ser de otra manera.
Venga a esta ciudad sin saber cómo. Solo ha sabido de pasos. De uno tras otro. De elegir cada vez si derecha o izquierda, si arriba o abajo. Venga para estar aquí hoy. Para escribir que vino a esta ciudad sin saber cómo. Y seguir sin saber.
Llegue al principio. En la orilla imagine el resto. Sepa que hay otra parte desconocida, pero no le tema. Prepare la estrategia detallada, trace mapas aún sin la certeza del perímetro.
Para habitar A, construya el aire con fragmentos, amárrelos con lazos de lo intangible. Dibuje la utopía detallada y hágala materia. Levante el eje de una casa. Corte madera a la medida, péguela a su estructura. Clave cada extremo a la otra pieza. Hágala sostenerse por sí sola.
Venga a escribir este paisaje. A la ciudad sin nombre a ensayar imposibles existencias. A conocer letras en palimpsesto y descifrarlas para esta historia. Venga a conocerla, desconocido eterno, a acortar distancias como si fuera posible, a explorar la ciudad interior para saber si de verdad es suya.
Abra la puerta y habite la única casa. Fuera de estas paredes sepa lo desconocido. Vea hacia adentro en cada espacio. El abismo. Escriba como si fuera a inventarse en cada letra. Descífrese en cada trazo. Conozca cada rincón de A para saber su procedencia.
Llegue como el primer día. A nombrar el entorno y darle vida. Venga ya deshabitado de sí mismo. A habitar lo que sea que se encuentre.
Imagine que llega desde lejos. Que encuentra el lugar que alguien ha construido, ciudad extranjera en el paisaje. Que lo toma como suyo. Que hoy habita la palabra y que es su primer significado.
Recorra con cuidado cada surco. Haga de su espacio su entorno cotidiano. Adapte sus recuerdos a este sitio. Múdese por completo hoy a esta estancia.
Pero, sobre todo, recuerde: habitar el principio es necesario.
De A a B
Prepárese para un largo camino. Elija una salida. En el perímetro. A menos que quiera viajar hacia el centro. De un hoyo negro. Evite sobresaltos. Al cambiar de renglón. Anúdese los signos. Aclare la garganta. Y vaya a espacio sencillo. Conserve su simetría. Aunque la calle sea esdrújula. Póngale acento y siga.
Tome cualquier diámetro. Saque una tangente. Póngale una estaca.
Probablemente B ya se vislumbra.
(B es lo que usted quiera.)
Eucalipto y silencio
Silencio.
En esta orilla escucho que agua brota con eucalipto de mis pulmones. Tiempo-letra ha transcurrido en mis cuadernos a través de los años. Dos seres humanos llegaron en este tiempo. Hubo gatos. Uno permanece y otro decidió habitarnos solo unos días. El silencio parece el mismo. Pero no es idéntico. Ahora tiene frecuencias, variaciones dentro de su quietud. A veces el silencio estalla frente a mí y me golpea la cara. A veces me acaricia y acompaña como gato invisible en mi regazo. Pocas veces se parece a sí mismo.
Las paredes tienen la misma pintura, creo. No. Otra vez los recuerdos me engañan o me dejo engañar por los recuerdos. La pintura de entonces se encuentra debajo de una capa más reciente. La pintura de entonces se encuentra sobre otras muchas capas de quienes han querido renovarse en este espacio. Conozco a algunos, no a todos. Pero me gusta imaginarnos a todos conversando en algún lugar de este cuarto que huele a eucalipto. Tal vez sentados, compartiendo nuestras esquinas favoritas y los asuntos que han quedado pendientes por reparar o limpiar. Entre todos formando una foto, un clic para el álbum del tiempo.
Recibo una llamada, contesto con monosílabos. No quiero traducirme. Afuera en el árbol hay un pájaro que canta. Gracias, pájaro. Mis pensamientos son el humano imaginario que ese pájaro escucha desde la otra orilla.
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Paty Blake. Ciudad Obregón, Sonora, 25 de septiembre de 1978. Poeta, reportera y promotora cultural. Vive en Tijuana desde 1982. Ha publicado los libros de poemas El árbol y Amanecer de viaje . Poemas suyos son parte de las antologías Tan lejos de dios. Poesía mexicana en la frontera norte (UNAM-Baile del Sol, 2010), Un orbe más ancho. 40 poetas jóvenes (UNAM, 2005), Mi cama es de flores (CECUT, 2007), entre otros

