Un nuevo incidente en el espacio aéreo del sur de Texas volvió a encender las alertas sobre la coordinación entre agencias federales en Estados Unidos. El Ejército utilizó un láser para derribar un dron perteneciente a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza en las inmediaciones de El Paso, lo que derivó en la ampliación temporal de restricciones aéreas por parte de la Administración Federal de Aviación.
Se trata del segundo episodio similar en menos de dos semanas. Aunque no se han detallado públicamente las razones del despliegue del sistema antidrones, el Ejército está obligado a notificar a la FAA cada vez que realiza este tipo de acciones dentro del espacio aéreo estadounidense. De acuerdo con medios estadounidenses, legisladores federales, entre ellos el representante Rick Larsen, dijeron haber recibido la notificación con sorpresa y expresaron su molestia por la aparente falta de coordinación.
El antecedente inmediato ocurrió cerca de Fort Bliss, donde un disparo láser no alcanzó ningún objetivo pero provocó el cierre temporal del aeropuerto de El Paso, con cancelaciones y afectaciones en una ciudad de casi 700 mil habitantes. En esta ocasión, el cierre fue más limitado y no impactó vuelos comerciales.
Congresistas demócratas criticaron a la administración del presidente Donald Trump por no impulsar un proyecto bipartidista que buscaba mejorar la capacitación de operadores de drones y la comunicación entre el Pentágono, la FAA y el Departamento de Seguridad Nacional. La senadora Tammy Duckworth pidió investigaciones independientes y advirtió que la falta de coordinación puede traducirse en riesgos reales para la aviación civil.

