La tensión entre Irán y Estados Unidos volvió a escalar luego de que Teherán propusiera poner fin a la guerra, reabrir el estrecho de Ormuz y establecer condiciones para garantizar la seguridad regional, una oferta que el presidente Donald Trump rechazó de inmediato calificándola como una “propuesta estúpida” y “basura”, lo que debilitó aún más el frágil alto al fuego vigente desde abril.
El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Esmail Baghaei, defendió la propuesta al señalar que las exigencias de Irán son “legítimas y responsables”. Entre ellas se encuentra el fin de la guerra, el levantamiento del bloqueo impuesto por Estados Unidos y la liberación de activos iraníes congelados en bancos internacionales debido a las sanciones estadounidenses.
Además, Irán planteó garantizar el paso seguro por el estrecho de Ormuz, uno de los corredores marítimos más importantes para el comercio mundial de petróleo, así como avanzar en acuerdos de seguridad regional y estabilidad en Líbano.
Sin embargo, Trump rechazó rápidamente las contrapropuestas iraníes y aseguró que el alto al fuego atraviesa uno de sus momentos más delicados desde que inició el conflicto hace diez semanas.
“El alto el fuego está con respiración asistida”, declaró el mandatario estadounidense al comparar la situación con un paciente en estado crítico. También afirmó que Estados Unidos analiza reactivar operaciones navales para escoltar petroleros y embarcaciones comerciales en el estrecho de Ormuz, aunque aclaró que todavía no existe una decisión definitiva.
La administración estadounidense mantiene sus exigencias sobre el programa nuclear iraní y busca impedir que Teherán amplíe sus capacidades atómicas. Trump insistió en que Washington no se encuentra bajo presión y prometió “una victoria total” en el conflicto.
Las declaraciones de ambos gobiernos incrementaron nuevamente la incertidumbre internacional por el impacto que una escalada militar podría provocar sobre el comercio energético mundial y la estabilidad en Medio Oriente.

