Dueña del silencio, Epifanía Sánchez es una cineasta que habita con holgura el desierto de la frontera Juárez-El Paso. Su cortometraje Big Bang fue galardonado con el premio a Mejor Película Experimental en el Festival de Cine Transform, en Austin, Texas. Una obra cargada de simbolismos que relata la dolorosa ruptura de una pareja, con imágenes preciosistas, un estricto blanco y negro y que no dice una sola palabra.
Vestida toda de negro y con una corbata verde militar, Epifanía Sánchez acudió a esta entrevista con Poetripiados en el icónico restaurante The Tap, en el corazón de El Paso.
¿Por qué te interesó el cine y, sobre todo, el cine experimental?
Desde niña sentí una gran curiosidad por los medios y jugaba con la cámara de VHS de mis papás para grabar reportajes de ovnis o eventos familiares. Cuando estudié Ciencias de la Comunicación, al ver los cortometrajes de los estudiantes en la universidad, supe que quería hacer cine. Años después vi el trabajo de Jodorowsky y Maya Deren, y me volaron la cabeza. Descubrir la posibilidad de un cine experimental que te permite explorar los límites de la creatividad sin necesidad de seguir reglas; me pareció rebelde y atractivo.
Ya habías dirigido algunos cortometrajes experimentales hasta que llegas a Big Bang, tu trabajo más importante, premiado incluso, ¿cómo nace la idea de este cortometraje?
Big Bang nace de una necesidad de catarsis personal. Acababa de pasar por cambios muy fuertes en mi vida y no solo quería transformar estos sentimientos, sino llegar a quienes han vivido experiencias similares y que pudieran reconocerse en las imágenes, con el anhelo de darles algún tipo de confort. Tal vez era una meta ambiciosa, pero de intención noble, al fin.

¿Es difícil crear cine en esta frontera? ¿Es caro obtener esta calidad?
Ya no es tan difícil como lo era antes, la comunidad de cineastas ha crecido bastante gracias a que la tecnología ha hecho accesible el hacer cine; se puede grabar con el celular una película de calidad competitiva, lo cual apoyo. Sin embargo, contar una historia de manera efectiva, lograr transmitir emociones y manejar el lenguaje visual, es otra cosa. Yo diría que lo más caro del cine no es solo una producción profesional, sino también el tiempo que hay que invertirle a un proyecto.
En todos tus trabajos utilizas el simbolismo, ¿por qué símbolos para narrar una historia en lugar de un lenguaje fílmico más común o comercial, si se puede decir?
Cuando comencé mi carrera como cineasta independiente, para mí tenía sentido aprender primero a contar una historia solo con imágenes y así, en cada proyecto, ir agregando más elementos poco a poco, hasta aprender a construir el lenguaje fílmico. El simbolismo me gusta porque es un lenguaje que me permite hablarle al subconsciente. Como la poesía, que utiliza palabras para crear imágenes, yo intento utilizar símbolos para evocar emociones.

Hablando de poesía, he leído que utilizas mucho el concepto de poesía visual para describir tu obra, ¿estos cortos nacen como poemas y después los conviertes en cine?
Aunque algunos de mis cortos sí han nacido de poemas, no todos son así. Los describo como poesía visual porque no tienen la intención de narrar precisamente una historia, sino de brindar una experiencia.
Paraste de producir hace ocho años, ¿por qué tanto silencio?
Entendí que, para mí, la carrera de cineasta es a largo plazo y que no había que apresurarla, así que decidí enfocarme en otras metas personales y profesionales. En estos años no abandoné el cine por completo: he trabajado en proyectos como productora, asistiendo a castings y en diseño de arte; también he escrito guiones, di un par de talleres de cine en línea y dirigí un video musical. Pero antes de ser cineasta, soy escritora y también quería crecer en ese aspecto. Después de todo, creo que el tiempo, las experiencias y la madurez solo te suman a la hora de escribir y, aún más, a la hora de hacer cine.

¿Qué viene en la carrera de Epifanía Sánchez? Escuché que piensas volver a producir cine.
Por ahora me encuentro finalizando el guion de mi próximo proyecto cinematográfico, Al comenzar el año buscaremos financiamiento para su realización. También tengo en puerta un par de colaboraciones con amigos artistas: un podcast experimental de poesía y un proyecto con un pintor para crear obras en conjunto a partir del simbolismo. Me emociona seguir buscando diferentes formas y medios de trabajar con la poesía y, a la vez, incorporar el lenguaje simbólico.


