Alberto Pedraza: El Doctor del Ritmo
Nota introductoria: Esta conversación se realizó por videollamada en el marco de la celebración de los 50 años de carrera del maestro, poco antes de su concierto en el Auditorio Nacional. Sus respuestas se transcriben aquí con el máximo apego a su cadencia, su sintaxis única y su ritmo pausado y sabio, editando solo lo mínimo para una lectura fluida, pero conservando intacta su esencia, sus repeticiones y su voz.
En las calles de tierra de San Juan de Aragón comenzó a latir una historia que medio siglo después sigue marcando el pulso de la cumbia mexicana. Ahí, entre corrales, casas de adobe y una consola que giraba discos traídos de Colombia, creció Alberto Pedraza, el músico que convirtió la nostalgia en fiesta y el barrio en escuela sonora.
De niño escuchó a Alfredo Gutiérrez y a Los Corraleros de Majagual; de adolescente persiguió los sonideros en bicicleta; de adulto mezcló raíces colombianas con corazón mexicano hasta forjar un sello propio. Esta conversación recorre ese origen humilde y luminoso donde la cumbia dejó de ser música para convertirse en destino.
I. Los Orígenes: La Semilla en el Barrio
-Maestro Pedraza, todo comienza en algún lugar. ¿Qué recuerdos guarda de esa primera escuela, de su infancia en San Juan de Aragón?
Mira… en esos tiempos que recién nació el servidor Alberto Pedraza en 1958, ahí fui creciendo aquí en el pueblo. Las calles eran de tierra, algunas empedradas y las casas eran de adobe. Había… es parte de la historia de cómo yo nací. Entonces había corrales de vacas, de marranos y borregos. Era todo un… habían establos, como quien dice. Era todo un pueblo original, San Juan de Aragón. Y pasó el tiempo, pues se fue modernizando, modernizando.
Pero el sonido que me formó venía de otro lado. Cuando ya yo tenía tres años, aquí en la casa había una consola donde ponían discos. Discos de Colombia. Como Los Corraleros de Majagual, Alfredo Gutiérrez, Lisandro Meza… las orquestas también, Pedro Laza, Rufo Garrido… y muchas orquestas que a mí… se me pegó en la sangre la música de Colombia. Por ejemplo, a los Guaguancó también, en ese tiempo escuché los Guaguancó. Esos artistas los conocí por medio de los discos, la música.
Y ya después… Alfredo Gutiérrez, a mí me gustó cómo canta el maestro Alfredo Gutiérrez. Tiene una voz, a pesar de la edad que tiene, todavía tiene una voz bien bonita, bien presente, con sentimiento y todo eso. A mí me encanta cómo canta ese gran artista. Entonces yo escuché un tema que se llama Amor viejo, que dice: «un amor viejo no se olvida, un amor viejo la verdad, un amor viejo no se olvida». Esa canción se me metió en la sangre, en la sangre, en la sangre. Tanto escuchar a Alfredo Gutiérrez me gustó su estilo, su música, Corraleros de Majagual…
–Y esa semilla colombiana después la regaron los sonideros de su barrio.
¡Claro que sí! Luego ya surgieron los sonidos, los sonideros. Porque aquí en el pueblo habían pistas de baile. A un lado de la iglesia hacían una… había una pista de baile que se llamaba La Botella. Y más a otra calle, más adelante, La Palmita, Aragón. Ahí tocaban los sonidos viernes… los viernes, parece. Tocaban ahí como tardeadas. Y pues oía la música y iba yo… siempre yo anduve en una bicicleta. Iba yo en mi bicicleta a escuchar la música y, este, pues ahí, a hartarme de la música que ponían los sonideros.
Ponían la cumbia colombiana, la cumbia ecuatoriana, la cumbia peruana… la cumbia argentina no, pero me acuerdo que ponían la baluarte, ponían la que llaman villera, ¿no? Cumbia villera. Sí, pero eso ya es ahorita en estos tiempos. Antes no había eso. Ponían también la cumbia boliviana, todo eso, la venezolana. Me acuerdo de Nelson Enriquez, un buen cantante también. Toda esa música la escuchaba yo a través de los sonideros aquí. Ahí fue donde la cumbia se me hizo cuerpo.
-Usted ha hablado de entender la cumbia desde sus raíces más profundas. ¿Qué significa para usted esa “cumbia madre”?
Pues para mí, la cumbia significa parte de mi trayectoria, la cumbia colombiana, ¿eh? Porque de ahí hice una mezcla con mi ritmo, que es mexicano, y la cumbia mexicana y la cumbia colombiana. Es una mezcla.
Pero la raíz… la raíz es honda. Ahora sí que, como en Colombia, que los esclavos los amarraban con grilletes y todo eso, para quitar sus penas cantaban… cantaban ritmos africanos con tambores. Con ellos inventaron el tambor, inventaron las gaitas… Pues no había acordeón, yo creo, en esos tiempos. O sea, por lo que yo entiendo, esos ritmos lo hacían como para quitarse sus penas, cantar lamentos y todo eso, y bailando. Como no había luz, prendían velas, prendían las velas. Y de ahí se derivan las letras de Colombia mencionando las velas, mencionando las alpargatas, las ruanas, las polleras, los morrales, las mochilas… y todo eso. La verdad, eso es lo que me inspiró para hacer canciones.
Por eso para mí la cumbia no es nomás sonido… es el sonido del pueblo que más trabaja y del pueblo que más la suda. Hay muchas razones para la gente que escucha cumbia. Pues a veces, como lo dije hace rato, la música tropical, la cumbia quita penas. La música cumbia alegra los corazones. Para mí significa como un doctor, un doctor que te da la medicina para que te cures. Si estoy triste, escucho cumbias y la verdad me pongo alegre, porque pues eso es, ese es su nombre: cumbia. Para mí personalmente significa alegría. También hay ritmos de cumbia que son lamentos, y también a veces significan tristezas, pero una tristeza hermosa.
Y la gente me ha dicho: “No, yo en la casa, cuando estoy triste, pongo tu música y luego, luego me alegra. Luego, luego me levanta”. Digo, es que mi cumbia es medicina, mi música es medicina. Y de verdad, gracias por escucharla. Eso me motiva a que yo siga haciendo más música al ritmo de cumbia.
II. El Sueño y la Creación: Cartagena en la Mente
Usted compuso Cumbia de las Estrellas en 1980, mucho antes de conocer Colombia. ¿De dónde salió una imagen tan viva?
Fíjate que… yo antes de conocer Colombia, porque no conocía Colombia, la veía a través de algunos documentales, la conocía así. Les comento, tuve un sueño. Soñé que estaba yo en la playa de Marbella, ahí en Cartagena. Y de pronto estaba yo ahí en la playa y de pronto se acerca un señor y me dice… hablando como colombiano: “Hola mi hermano, hola, ¿cómo estás?”. Y dice: “¿Cómo está mi pelado?”.
Entonces, este, volteo y lo veo… y era el señor, paz descanse, Lucio Argáiz. A él lo soñé ahí. Entonces me dice: “¿Qué haces aquí, Alberto?”. Ya me dijo mi nombre. “Pues ya me dijo mi nombre. Bueno, pues es que vine aquí a Colombia. Vine a conocerla porque no la conocía”. “¿Y te gusta?”. Digo, “¡Sí! Me encantan sus playas de Cartagena, de Marbella, sus playas de Marbella y las playas que tienen todo su nombre, se me olvidan ahorita, pero la que menos se me olvida es Marbella”.
Entonces, ahí en el sueño, le dije: “Vengo aquí a inspirarme para hacer canciones”. Y él me dijo: “Pues adelante, ya que mi país te sirve como inspiración, adelante, haz canciones de nombre, lo que tú quieras nombrar, folclórico de aquí de mi país, hazlo”.
Entonces… yo en mis imaginaciones, escuchando las canciones, las letras de la música costeña que hablaban de playas, que hablaban de las estrellas, de los tambores, de las mochilas, las alpargatas, las velas… me imaginé en una playa viendo un grupo con acordeón, tambor, guacharaca, una fogata a un lado de la playa, una pareja bailando… y de ahí nació.
“En una noche llena de estrellas,
ahí bailaba la negra soledad…
En una noche llena de estrellas,
ahí bailaba la negra soledad.
Al esperarla el negro José,
por los dos juntos se van a parrandear.
La negra baila con su pollera,
con su pollera y en la mano cuatro velas…
La negra baila con su pollera,
con su pollera y en la mano cuatro velas.
El negro baila con su machete,
con sus alpargatas y mochila y aguardiente…
¡Sabroso!”
Esa canción salió de ese sueño y de esas imaginaciones.
Pero usted no se limitó a replicar. Usted creó un sonido nuevo.
Así es. Yo lo que hice fue una mezcla. Yo le metí tambores, que antes no había. No había grupos que metieran tambores al principio o en medio. Y yo fui el primero que inicié con ese estilo de meter tambores en las grabaciones. Ese golpe… ese fue mi sello, el toque Pedraza. Ahí está la diferencia.
Sí, fíjate, no conocía yo Colombia, pero respecto a la música que escuchaban los discos aquí en la casa, pues que la negra soledad, que la negra Petrona, la negra Inés… pues muchos nombres de negritas que utilizaron allá en las canciones de Colombia, los agarré yo también para hacer mis canciones. Por eso digo que es una combinación de Colombia y México.
III. Los Homenajes y el Nombre: De Celia Cruz a “Alberto Pedraza”
–Hay otra historia famosa, la de La Guaracha Sabrosona. Dicen que nació viendo a una reina
(Se le alegra la voz) ¡Esa! Esa tiene historia. Mira, la guaracha Sabrosona, Alberto Pedraza nació en el año 2001, la agrupación. O sea, yo nací en el 58, para que la gente no diga «ah, está bien niño». Pero la agrupación Alberto Pedraza nació en el 2001. En el 2001 saqué un tema, dos temas, que se llama Rumbo al Paraíso, una que es mía, y un cover de la Sonora Matancera que se llama Ritmo de mi Cuba.
Pero antes de eso, yo estuve cinco años con otra agrupación de un primo que ya falleció, que se llamaba Tropicana Aragón, y tocábamos música de la Sonora Matancera. Ahí estuve cinco años. Entonces, la Sonora Matancera vino a México como en 1972, 1973, algo así. Y se presentó en el programa que se llamaba en ese tiempo Siempre en Domingo. Ahí vino Bienvenido Granda, vino también Celia Cruz. ¡Ahí ya le decían la guarachera de Cuba!
Entonces yo la vi… y cuando Celia Cruz se presentó cantando en Siempre en Domingo, ella decía: “¡Oye esas trompetas! Tararara… ¡Oye los bongós! Tarapapapapá…” ¡Así le hizo! Eso no se me olvidó, no se me olvida. Y de ahí viene: “Oye las trompetas, yo sé que lo gozas… Oye los bongós, yo sé que lo gozas…” Y dice: “Por eso, guarachera linda, guarachera hermosa… ¡Azúcar!”
Eso no se me olvidó. Entonces, la verdad, de ahí nació La Guaracha Sabrosona, pensando en esa gran artista, paz descanse, la señora Celia Cruz. Un homenaje.
Y hablando de su grupo, “Alberto Pedraza” como agrupación nació oficialmente en 2001. ¿Cómo fue ese paso?
Fue… como un renacimiento. Después de 25 años en el Supergrupo Colombia de mi hermano, yo estuve ahí 25 años. Entonces yo saqué un tema, dos temas míos. Se los llevé a un sonidero del Peñón de los Baños, a Manuel Pedra del Sonido Fascinación, hijo. Él estaba tocando en un barrio del Peñón de los Baños que se llama Barrio Los Reyes. Se lo llevé y le digo: “Mira, Manuel, te traigo este disco. Es mi música, mía». Él la puso en sus audífonos, la escuchó y dijo: “Ah, la voy a poner”.
Cuando la puso, dice: “Vamos a escuchar un tema sabroso, un tema rico, nuevecito, del maestro Alberto Pedraza”. La gente no sabía quién era Alberto Pedraza, pero como yo estaba en el Supergrupo Colombia de mi hermano, la gente creía que era el grupo de mi hermano. Pero no. Después ya la puso y el público que estaba bailando cumbia, la gente sonidera, porque había pura gente sonidera en ese baile, le gustó y dice: “¡Repítela otra vez!”. La repitió y la bailaron.
Entonces, él, para mí, fue el padrino de… como Alberto Pedraza, del primer tema que él puso en su sonido. De ahí, yo dije: “Tengo que hacer un tema, un tema para que la gente sepa quién es Alberto Pedraza”. Y así nació esto, con mi nombre propio.
IV. La Familia: La Sangre y el Puente
–Hoy la agrupación es un proyecto familiar. Su hija Grisy es una acordeonera reconocida
Con mucho, mucho orgullo te digo. Mira, a Grisy… en verdad, mi hija Grisy, yo le enseñé a tocar el acordeón, porque ella no sabía, yo le enseñé. Ella grabó el primer tema que tocó, Rumbo al Paraíso. Lo grabó y pues se oye bien. O sea, como les comento, ella nació con la música por dentro, como dicen en México: “Tú naciste, como dicen, tú eres bien mula, tienes la música por dentro”. ¿Sabes lo que son? Son berracos, son canijos.
Ahora, en este tiempo, pues es la acordeonera número uno de México, en la cuestión de la cumbia colombiana. Digo, la cumbia mexicana-colombiana. Y mi otra hija, Danilú, ella toca el piano. Es la sangre, la continuación.
Y de ahí vienen dos hermanos que se casaron con mis hijas. Dos hermanos. Entonces, Ismael toca también el piano y es corista. Miguel toca la trompeta, Alexis Quesada toca la trompeta, Luis de Luna Moreno toca la percusión, como les llaman las tarolas aquí. Y Jesús Antonio toca las tumbadoras, Pedro Vilchis toca la tambora colombiana, el llamador, Ángel Vilchis toca la guacharaca… y así, así está la vaina con los elementos.
Y sin olvidar a las cuatro bailarinas. Eso es bueno, como elementos hablando de músicos, pero ya en el ballet pues ya están las cuatro bailarinas que de verdad son unas bailarinas muy profesionales que le ponen todo su empeño a cada canción. Porque no bailan igualito en todas las canciones, tienen su variedad de pasos en cada melodía.
–Pero hay un nombre clave detrás del escenario, el que ha tendido el puente con los jóvenes
A.P: (Asiente con una seguridad tranquila) Ese es mi hijo. Alberto. Él, como quien dice, es mi mánager, mi representante. Él se está relacionando con gente joven del ambiente del rock, más personalidades, más cantantes. Por ejemplo, él me presentó… a Santa Fe Klan, no sé si lo han escuchado ustedes. Un rapero, de verdad. Él me grabó La Cumbia Callejera y sinceramente, pues está, tiene muchas vistas. Y la gente joven que sigue a Santa Fe Klan le gustó la cumbia, la combinación que hice con mi Cumbia Callejera clásica con este gran cantante.
Yo lo conocí cuando se hizo el video. No lo conocía en persona. Él vino acá a la casa de ustedes, que es mi casa. Mi hijo me lo presentó y me dice: “Él es Santa… él es Ángel Quezada, Santa Fe Klan». Les juro que no lo conocía. Digo, “Santa Fe Klan”, yo pensé que era ahí en ese Santa Fe, Santa Fe ahí en rumbo a Tijuana. Sí, la ciudad. Entonces ya, “ah, es Santa Fe”, y me dice: “Sí, yo soy Santa Fe Klan”. Y la verdad, “a mí me gusta su música, maestro», así me dijo él. “Yo desde chiquito he bailado su música, entonces a mí me encanta mucho La Cumbia Callejera. Y pues ahora sí que, por honor a usted, voy a grabar este tema con usted”.
Y le digo: “Vamos, gracias por ese concepto tuyo en aceptar mi música y pues se lo agradezco con toda el alma”. Y nos conocimos, ahí nos abrazamos, ahí nos echamos el palomazo con otra cumbia mía que se llama Cumbia Popular, él tocando el acordeón y haciendo la parranda, estilo Colombia, con el tambor, la guacharaca y él bailando al estilo rap y todo eso. De verdad es una buena persona, es un artista sencillo, lo más sencillo que pueda haber en México. Eso le ha ayudado a que la gente lo quiera, lo acepte donde quiera.
Y así como él está relacionándose con más artistas. O sea, a él le debo… a mi hijo, que es mi representante y mi mánager y todo eso… como decían los boxeadores antes: “¿Cuál es el éxito que tiene y por qué gana las peleas? Todo se lo debo a mi mánager”. Entonces también aquí, el éxito que está teniendo con la agrupación, todo se lo debo a mi mánager. A mi hijo.
V. El Reconocimiento: El Grito de las Nuevas Generaciones
Ese puente lo llevó al escenario mayor del Vive Latino. ¿Qué se siente que Santa Fe Klan lo presente ante miles de jóvenes?
Fue… la locura. Hace dos años estuvimos ahí en el Vive Latino, invitados especialmente por Santa Fe Klan el sábado. Cuando me presentó Santa Fe, dice: “¡Ahora con nosotros, ahora con ustedes, el maestro Alberto Pedraza!”. ¡Uff! La gente echó un grito, pero tremendo, tremendo que se oyó hasta donde están ustedes. Se oyó el grito.
Entonces, este, ya cuando cantamos la melodía de La Cumbia Callejera, pues la gente estaba cantando el tema, los chavos estaban cantando el tema. Hay gente que de verdad me aventó regalitos… ramos, florecitas y todo eso… gorras, gorras también me aventaron. Y pues eso como un agradecimiento… a que estuve con ellos. La verdad fue la locura cuando tocamos el tema de La Cumbia Callejera.
–Y al día siguiente, estaba en el escenario principal con Son Rompe Pera.
¡Uf! Tremendo. El domingo fuimos con Son Rompe Pera, una agrupación que es de Naucalpan, y nos tocó en el escenario mayor. Con ellos ahí toqué dos temas: uno que se llama Cumbia de las Estrellas… que también cuando me presentaron, pues la gente ¡Wow! Un griterío pero potente, se oyó bien fuerte.
Y este, y ya después tocamos un tema que se llama Pájaro Cenzontle… ese pájaro es de mi hermano. Bueno, lo hizo mi hermano, ya falleció, pero nos dejó ese tema. Y mucho grupo toca ese tema, bastante. Muchos grupos tocan el Pájaro Cenzontle. Y este, tocamos ese día con Son Rompe Pera ese tema, igual, la gente haciendo sus slams, haciendo sus empujones, lo que es la gente moderna, los chavos… pero con mi cumbia.
Luego vino la coronación: sus 50 años en el Metropolitan
Ese fue el festejo grande. Para este 4 de junio se estará festejando 50 años de trayectoria musical del servidor Alberto Pedraza, con invitados especiales. Estará Doctor Shenka, Santa Fe no pudo, pero hubiera sido algo bueno para mí. Estará Raymix, estará María Seoane, estará también María Barracuda, Mil Javi, del rock también estará Eme Malafe, y otros que no tengo el flyer aquí, no lo tengo, pero que yo recuerde, son estos y varios artistas más que van a desfilar para ese día.
De verdad, estoy muy contento, porque para mí es una alegría que me estén festejando 50 años de trayectoria en vida. Porque pues se dicen fáciles 50 años, pero es toda una vida estar en la música. Y gracias a Dios, Dios Padre me concedió que me festejara en vida 50 años de trayectoria musical. Junto celebraremos para todo el público que nos acompañe. La gente que de verdad quiera acompañarme, quiera felicitarme, es bienvenida. Juntos celebraremos 50 años de trayectoria musical de servidor Alberto Pedraza con invitados especiales y el público también es mi público invitado especial.
VI. El Legado y el Futuro
Su música ha cruzado fronteras. Ha visto hasta “gabachos” bailando su cumbia en Estados Unidos.
(Se ríe con gusto) Sí, mira… muchas giras he tenido a Estados Unidos. Y te comento, en esos tiempos, ahora me doy cuenta que ya la gente original de Estados Unidos, como decimos, la gente gabacha, gringa, ya va a los eventos míos. Porque les gusta mucho mi música, aunque no sepan bailar, no sepan lo que dice la canción por el idioma de ellos, ¿no? y el idioma de nosotros, que es el español.
Entonces, ellos al escuchar la música, al escuchar el acordeón, al escuchar el tambor, se ponen a bailar a su modo. Pero ha ido, he visto allá gente guerita, gente morenita… y este, que va a bailar mi música. Y eso para mí es un gran honor, un gran gusto, una felicidad ver a esta gente original de Estados Unidos que va a mis eventos. Ya he seguido, eh. Ya he seguido. Ya mi cumbia ya está conquistando la Unión Americana más, pero a los verdaderos.
–Y también ha estado en el cine. Cuénteme de esa experiencia.
Claro, mira. Que yo recuerde, en la otra agrupación, la de mi hermano, el productor que hizo la película Por tu maldito amor con Vicente Fernández nos invitó a nosotros. Tocamos dos temas míos, que es La Cumbia del Cuervo y La Cumbia Popular en esa película, con el paz descanse, señor Vicente Fernández. Esos dos temas de su servidor Alberto Pedraza los tocamos en esa película.
Y dichoso porque el señor Vicente, a la hora que fue el break, la comida, el descanso, nos invitó a sentarnos a comer y él estaba al lado mío y estaba al lado de otro hermano. Y dice: “Órale, muchachos, éntrenle, éntrenle a la comida ahorita que vamos a descansar, porque vamos a seguir grabando”. Digo, sí. O sea, todos dijimos sí. Y pues la foto con él y la verdad, algo, una experiencia muy bonita.
También se hizo una película que nos invitaron que se llama La Cumbia Asesina. Ahí entraron varios temas míos, como unos siete temas míos en esa cumbia. Y la verdad, ahora sí que yo recuerde, estuvo en el elenco Carlos Espejel, Sebastián Ligarde, Eva Garbo… y ya no recuerdo más artistas, pero hubieron muchos. Y su servidor Alberto Pedraza con sus canciones.
Después de 50 años, ¿cuáles son sus planes? ¿Qué sigue para Alberto Pedraza?
Tengo dos. Uno, el primer plan que les voy a plantear, primeramente a Dios, ya está pensado en hacer: es hacer un disco de acetato de 33 revoluciones con todos los colaboradores que van a participar con nosotros. Un disco. Y de ahí, después de eso, a mí me gustaría que alguna televisora… o una televisora de cable o equis, se fijara en mí y hacer una serie de televisión. Una serie seria de Alberto Pedraza, desde la infancia hasta la fecha. Eso es lo que a mí me gustaría.
Como a Diomedes Díaz que le hicieron su serie… yo la vi. Entonces, a mí me gustaría una serie que me hicieran de televisión, para que el público de donde sea, de cualquier lado del mundo, viera esa serie seria de Alberto Pedraza. Que para mí sería lo más completo en mi vida también.
Maestro, para cerrar, una curiosidad: ¿tiene una canción favorita? ¿Un “hijo” predilecto?
(Responde de inmediato, con una convicción serena) No, mira… hay toda la música mía, la verdad, son temas muy bonitos. Todos los temas, todos los álbumes que he grabado, para mí son bien especiales. O sea, no hay ninguno en que “ese me gustó más”, ¿no? Para mí todos los álbumes son especialmente álbumes con música bonita, sabrosa, que a la gente le ha gustado.
Con la otra agrupación hice muchos temas también, y luego agarré mis temas para grabarlos como Alberto Pedraza y la verdad, pues, suben… hasta a mí me gustan. No sé, a lo mejor ustedes también son padres de sus hijos. Entonces, mira, yo creo que a los hijos no se quiere uno más que otro. A los hijos se quieren al parejo. Porque son nuestros hijos, son de nuestra sangre.
Mis canciones igualmente, yo las quiero, porque todas mis canciones son mis hijos y no hay ninguna que yo quiera más o algo así. Hasta La Guaracha Sabrosona… la quiero al igual como los demás. Todas son mis canciones, todas me han dado satisfacciones.
(Con la colaboración de Víctor Huaman, Venezolano,
Chef y gestor cultural en Latinoamérica, radicado actualmente en Portugal)

