I.- A los(las) intelectuales se les usa, estando vivos o muertos. Hay un mercado político-cultural donde tiene lugar el usufructo de los nombres y las obras de los(las) intelectuales. Hay que dejar en claro, que los nombres son políticamente más redituables que las obras. Hay quienes usan los nombres de los intelectuales, sin haber leído una sola página de su obra.
Se coloca el nombre de algún(a) intelectual a un edificio. Se designa un premio literario con alguna denominación que tiene peso en el mundo del arte. Se usa el nombre de un(a) intelectual para enaltecer algún proyecto, donde el arte queda supeditado a la política. Los nombres de los(las) intelectuales, forman parte de un mercado donde impera el usufructo de la política.
Lo que acaba de suceder con el nombre y las palabras de Carlos Monsiváis, no tiene antecedentes en la historia intelectual de México. El nombre y las palabras manipuladas de un intelectual de la izquierda mexicana, nunca habían sido usados para que la derecha golpeara a la izquierda. La manipulación informativa en torno a los nombres de Carlos Monsiváis y AMLO, es un acto de dis-torsión periodística y con-torsión política que tiene lugar en la era del desahucio de la verdad.
El bulo de Edmundo Cázarez y el periódico El Universal, forma parte de la historia negra del periodismo en México. Un periodista mal intencionado y morboso, hizo entrega de una entrevista a un medio que faltó a la ética periodística, proporcionándole a la oposición (PAN y PRI) información dolosa, mediante la cual se formaron valoraciones homofóbicas sin sustento alguno. En la era de la posverdad, El Universal forma parte de la fabricación de discursos tergiversados, carentes de sustento y validez, que retroalimentan la polarización en México.
En el programa Astillero, el historiador Harim Gutiérrez declaró que en la entrevista publicada originalmente en el periódico El Sol de México en 1999, Monsiváis nunca menciona el nombre de AMLO (en: https://www.youtube.com/watch?v=c9kJv11pPYU). El director editorial de El Universal, Carlos Benavides, cometió un error imperdonable al autorizar la publicación de información no confirmada. El demérito y las afectaciones en torno a la credibilidad de este medio, tendrán consecuencias significativas. Incluso, El Universal tuvo que pedir disculpas ante el error cometido («”El Universal” pide disculpas a la familia del escritor Carlos Monsiváis por la polémica cita sobre López Obrador», El País, 26 de junio de 2026).
II.- Carlos Monsiváis no necesita del escándalo periodístico y/o político para rememorar su nombre. Este escritor es uno de los últimos intelectuales de peso completo en México. A Monsiváis le tocó vivir una época dorada de la intelectualidad, que se proyectó nacional e internacionalmente durante la segunda mitad del siglo XX.
Este momento histórico es un semillero de la intelectualidad mexicana, que sigue arrojando sus frutos hacia la primera mitad del siglo XXI. Entre los(las) intelectuales de este periodo (Octavio Paz, José Emilio Pacheco, Carlos Fuentes, Elena Poniatowska, Rosario Castellanos, Elena Garro, etc.), Carlos Monsiváis fue el más popular, el que caminó más a ras de calle, el que se acercó más a la prensa escrita como vehículo de diálogo.
Pensador polímata, lector empedernido y escritor prolífico, Carlos Monsiváis fue especialista en: literatura, poesía, cine, música, periodismo, feminismo, teoría política, sociología, historia de los siglos XIX y XX de México y América Latina, etc. Su basta y profunda formación intelectual se dio más allá de los circuitos universitarios, en la confrontación del hombre con el saber depositado en los libros y el mundo.
La biblioteca personal de Monsiváis fue adquirida por el gobierno de la ciudad de México y está ubicada en La Ciudadela, donde puede ser consultada por el público (“La biblioteca de Monsiváis es un caótico homenaje a la CDMX”, Chilango, 17 de junio de 2020). El número de libros acumulados por este autor se compone de alrededor de 27 mil tomos. Es común que los escritores y lectores consumados, se conviertan en bibliófilos cuyas bibliotecas ocupan habitaciones enteras.
Carlos Monsiváis es el intelectual que escuchó de forma más nítida los latidos del corazón del pueblo mexicano y, logró registrarlos en sus crónicas. Sin duda, los textos más logrados de este autor son las crónicas. Monsiváis es el cronista de los latidos del corazón del pueblo mexicano, que pasaron del ruido a la palabra reveladora. En las escrituras barrocas de este autor, se escarba sobre la superficie de la cotidianeidad para revelar las profundidades de nuestra condición de mexicanos(as) caracterizados(as) por: los tumultos urbanos, el caos de las festividades colectivas, las iluminadoras representaciones cinematográficas, la educación sentimental de la música popular, las contradicciones de la política, los estallidos de la solidaridad y, el movimiento social que emerge desde abajo contra las injusticias.
Cronista de la vida urbana en la CDMX (“Los rituales del caos”, 1995), del movimiento estudiantil de 1968 (“El 68. La transición de la resistencia”, 2008), del cine nacional, el machismo y el albur (“Escenas de pudor y liviandad”, 1981), de las presencias inigualables de Cantinflas, Dolores del Río, María Félix, Juan Gabriel y Rafael (Ibidem.).
Historiador de la cultura mexicana (“La cultura mexicana en el siglo XX”, 2010) y del liberalismo (“Las herencias ocultas de la reforma liberal del siglo XIX”, 2000). Historiador de las ideas en América latina (“Las esencias viajeras”, 2012). Crítico de la literatura mexicana (“Aproximaciones y reintegros”, 2012). Biógrafo de Amado Nervo (“Yo te bendigo vida. Amado Nervo: Crónica de vida y obra”, 2019). Militante de la izquierda cercano al feminismo y la defensa de los derechos de los(las) homosexuales (“Que se abra esa puerta. Crónicas y ensayos sobre la diversidad sexual, 2010 y; “Misógino feminista”, 2013).
Carlos Monsiváis se escribe solo y pronuncia su nombre por sí mismo, más allá de los usufructos de una derecha que malversa su nombre, sin siquiera haber leído su obra.

