En una ciudad que ha aprendido a reconstruirse desde sus propias grietas, el Centro Cultural de las Fronteras llegó a su décimo aniversario convertido en una metáfora viva de Ciudad Juárez: resiliente, contradictoria y profundamente creativa.
Durante la ceremonia conmemorativa, el rector de la Universidad Autónoma de Ciudad Juáre, Daniel Alberto Constandse Cortez, trazó una narrativa que además de celebrar el tiempo transcurrido, el sentido colectivo de un espacio que hoy “no solo es de los universitarios sino de la sociedad en general”, un lugar que, en palabras del propio rector, se ha consolidado como “un lugar de encuentro para la cultura, un espacio para la comunidad”.
Desde el inicio, el rector dejó ver la intención de transmitir emoción, pero también memoria. Recordó que este recinto, hoy lleno de vida, tuvo un pasado marcado por el abandono. “Este edificio conoció el silencio y el deterioro”, evocó implícitamente al reconstruir su historia, desde su origen como parte del ambicioso Programa Nacional Fronterizo hasta su caída en el olvido durante los años más violentos de la ciudad.
Aquella etapa, entre 2008 y 2011, cuando Juárez fue señalada como una de las ciudades más peligrosas del mundo, no fue omitida. Al contrario, se convirtió en un punto de inflexión en su discurso.
“Lo que hoy disfrutamos… ha sido producto de un largo proceso”, afirmó, subrayando que no se trató solo de recursos económicos, sino de voluntad colectiva, de una decisión compartida por rescatar un espacio que representa algo más que infraestructura.
El rector insistió en que el Centro Cultural de las Fronteras es “un vivo ejemplo de la resiliencia social que tiene Ciudad Juárez”, una prueba de que la transformación urbana es posible cuando convergen proyecto, idea y voluntad.
En esa convergencia, la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, dijo, asumió un papel central al gestionar, no sin dificultades, el comodato del inmueble en 2012 y encabezar su rehabilitación por etapas hasta convertirlo en el recinto actual.
La reconstrucción también alcanzó el significado del espacio. En su intervención, el rector agregó que el cambio ocurrió en la forma de habitarlo y entenderlo. “No se trata solamente de embellecerlo”, dijo, al señalar que ha “cambiado el rostro cultural de Ciudad Juárez”.
Hoy, explicó, el centro es un espacio dinámico donde convergen las Bellas Artes, la divulgación científica y la vida comunitaria: talleres, exposiciones, coloquios, presentaciones editoriales y encuentros que han dado forma a una agenda cultural constante.
Ese dinamismo, añadió, ha permitido que cada sala funcione como un “laboratorio vivo”, donde estudiantes, docentes y artistas dialogan con la comunidad. De ahí que, a una década de su reapertura, pueda afirmarse que el Centro Cultural de las Fronteras “es ya el punto de encuentro para la cultura en Juárez”.
En medio del reconocimiento institucional, el rector también hizo una pausa para mirar hacia la ciudadanía. Recordó aquellas iniciativas que, en los momentos más críticos, apostaron por el arte como forma de resistencia, como El “cinito”, surgido en condiciones casi clandestinas, y la antigua cafébrería, fueron mencionados como ejemplos de cómo la sociedad civil intervino el espacio antes de su recuperación formal. La Universidad, explicó, no sólo los retomó, sino que decidió honrarlos, integrándolos a la identidad actual del recinto.
A esa memoria se suma la presencia de la tienda de artesanías, que recupera la vocación original del lugar como centro artesanal, dignificando el trabajo de creadores y celebrando la riqueza cultural del estado. El Centro Cultural de las Fronteras se configura como un nodo donde convergen tradición, contemporaneidad y comunidad.
El discurso avanzó entonces hacia una definición más amplia del papel de la cultura. “La cultura en la UACJ no es un accesorio, es un pilar fundamental”, afirmó, al vincularla directamente con la formación integral y la reconstrucción del tejido social.
Bajo esa premisa, el centro se proyecta como una plataforma estratégica dentro del Plan Institucional de Desarrollo 2024-2030, donde la difusión cultural se asume como una política prioritaria.
En ese horizonte, el reto, remarcó, es consolidar un espacio abierto, capaz de dialogar con las necesidades de la comunidad y de incorporar la innovación tecnológica como herramienta cultural. La apuesta es fortalecer la identidad fronteriza y fomentar una cultura de paz en una ciudad que ha conocido de cerca la violencia.
En el cierre del discurso, el tono volvió a lo emotivo. “El Centro Cultural de las Fronteras está más vivo que nunca”, dijo, como una afirmación que también funciona como invitación. En su lectura, estos diez años representan un punto de partida.

La declaratoria oficial de inauguración del aniversario cerró el momento tras develas una placa de los 10 años del proyecto. Más allá del acto protocolario, quedó la idea de un espacio que pasó del abandono a convertirse en motor cultural. Un lugar donde la ciudad se mira, se piensa y se reconstruye a sí misma.

A la ceremonia asistieron diversas autoridades universitarias y culturales, entre ellas la licenciada Araceli Hidalgo Lara, jefa de función del CCF; el maestro Alejandro Castillo González, director general de Difusión Cultural y Divulgación Científica; la maestra Sonya Santos Garza, directora general del Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías (Fonart); y el doctor Daniel Alberto Constandse Cortez, rector de la UACJ.
También estuvieron presentes el maestro José Gordon, el maestro Luis Cabrera, la maestra Tania Dolores Hernández García, directora del Instituto de Ciencias Biomédicas; el doctor Fausto Enrique Aguirre Escárcega, director del Instituto de Arquitectura, Diseño y Arte; el doctor Jesús Meza Vega, director del Instituto de Ciencias Sociales y Administración, además de la maestra Guadalupe Gaytán Aguirre, secretaria académcia y el doctor Salvador David Nava Martínez, secretario general, quienes atestiguaron una década de historia que confirma al CCF como un espacio donde la cultura no solo se exhibe, sino que se transforma en vínculo social.
Inauguran contenidos de Colisionador de Ideas
El evento también marcó la inauguración de dos contenidos de vanguardia en la Sala Inmersiva, desarrollados por José Gordon y Luis Cabrera, dentro del programa Colisionador de Ideas. Este proyecto fue posible gracias a la colaboración entre la UACJ y Fondo Unido – United Way Chihuahua, a través del Patronato Amigos del Museo Hacia una Nueva Identidad, A.C.
El proyecto audiovisual Colisionador de Ideas, creado por Pepe Gordon y Luis Cabrera con el respaldo de Canal 22, se ha posicionado como una propuesta que cruza fronteras entre disciplinas para replantear la forma en que entendemos el conocimiento.


A través de un formato inmersivo, la iniciativa reúne ideas de la ciencia contemporánea, la literatura y el arte, no como campos aislados, sino como territorios que dialogan y se potencian entre sí.
Colisionador de Ideas apuesta por provocar preguntas. Su narrativa combina imágenes, conceptos complejos y reflexiones accesibles que buscan detonar la curiosidad del espectador. En ese cruce de saberes, el proyecto propone nuevas formas de mirar el mundo, donde la creatividad surge precisamente del encuentro entre disciplinas que, al colisionar, abren posibilidades inesperadas.
La celebración incluyó un momento de convivencia amenizado con pastel y ambigú elaborado por el personal del Café Universitario UACJ, acompañado por la música del Mariachi “Canto a mi Tierra”.


El Centro Cultural de las Fronteras forma parte de la Red de Museos y Centros Culturales de Ciudad Juárez, consolidándose como un espacio clave para la difusión cultural en la región.

