Chihuahua ha sido, durante años, uno de los últimos bastiones territoriales del Partido Acción Nacional. Un estado simbólico para una fuerza política que hoy gobierna bajo el mando de María Eugenia Campos Galván y que, sin embargo, comienza a mostrar señales claras de desgaste profundo, deterioro estructural y un declive sostenido. Los datos duros en empleo y seguridad dibujan un escenario de deterioro sostenido que no parece encontrar contención ni rumbo.
En materia laboral, el balance de 2025 fue particularmente adverso. De acuerdo con la organización México Cómo Vamos, Chihuahua cerró el año como una de las entidades que no solo incumplieron la meta de generación de empleo formal, sino que además registraron una pérdida neta de plazas. Chihuahua va de mal en peor en este tema. Con 10 mil 886 empleos menos, el estado se ubicó como el sexto con mayor caída a nivel nacional. El resultado fue un cumplimiento del cero por ciento de la meta anual, un indicador que lo coloca junto a otras 18 entidades en semáforo rojo. Reprobados.
El contexto nacional tampoco ayuda a matizar el golpe. En todo el país apenas se generaron 278 mil 697 empleos formales, muy lejos del objetivo de 1.2 millones. Aun así, hubo entidades que lograron resistir mejor el escenario adverso. Chihuahua no fue una de ellas. El retroceso en el mercado laboral refleja una economía estatal que pierde dinamismo y capacidad de absorción de su población económicamente activa, con consecuencias directas en el bienestar y la estabilidad social.
A este panorama se suma la crisis de seguridad, que ha sido el talón de Aquiles de la administración estatal. Pese a un gasto superior a los 17 mil millones de pesos en seguridad pública durante la actual administración, Chihuahua pasó del sexto al segundo lugar nacional en homicidios dolosos entre 2022 y 2025. Mientras el promedio nacional de este delito se redujo alrededor de 30 por ciento, en el estado la disminución apenas alcanzó el 12 por ciento. De septiembre de 2021 a diciembre de 2025 se registraron 8 mil 613 homicidios dolosos, una cifra que habla por sí sola.
La combinación de pérdida de empleos y escalada de violencia es el reflejo, pues, de un gobierno que parece haber agotado su capacidad de respuesta y de un proyecto político que se desmorona desde sus territorios emblemáticos. El peso de una mala gestión comienza a derrumbar lo que quedaba del PAN en el país, y Chihuahua, lejos de ser su fortaleza, amenaza con convertirse en su evidencia más clara de fracaso.

