Christa Pike debía morir este miércoles mediante una inyección letal en Tennessee. Las autoridades penitenciarias iniciaron el procedimiento y le administraron los fármacos previstos, pero horas después la mujer de 50 años continuaba con vida y tuvo que ser trasladada para recibir atención médica.
Los abogados de Pike informaron que permanece en estado crítico después del intento fallido de ejecución. De acuerdo con su defensa, recibió dos jeringas completas con sustancias letales sin que se concretara su muerte.
“No tenemos claro cuál es su pronóstico ni contamos con mucha información actualizada sobre su estado de salud en este momento. Pero sabemos que está viva”, informó su abogado Randy Spivey durante una conferencia de prensa.
Pike lleva tres décadas esperando la pena capital por el asesinato de Colleen Slemmer, una joven de 19 años con quien coincidía en el programa Knoxville Job Corps. El crimen ocurrió en enero de 1995, cuando Pike tenía 18 años.
Según las investigaciones y las pruebas presentadas durante el juicio, Pike actuó junto con su entonces novio Tadaryl Shipp, de 17 años, y otra cómplice. Slemmer fue llevada a un lugar apartado, donde fue sometida a una prolongada agresión antes de ser asesinada.
El caso estremeció a Knoxville por la violencia ejercida contra la víctima. La autopsia documentó numerosas heridas provocadas con objetos cortantes y golpes en la cabeza. Además, los agresores grabaron un pentagrama en el cuerpo de Slemmer y Pike conservó un fragmento de su cráneo.
Durante el proceso judicial, la Fiscalía sostuvo que el crimen fue premeditado y relacionó el móvil con los celos que Pike sentía hacia Slemmer. La acusada había declarado inicialmente que solamente pretendía golpearla, pero testimonios y otros elementos presentados ante el tribunal fueron utilizados para establecer que existía una intención previa de matarla.
Los símbolos encontrados alrededor del crimen provocaron entonces versiones sobre un supuesto componente satánico. Sin embargo, el psiquiatra William Bernet declaró que, aunque existían elementos relacionados con el satanismo, correspondían al comportamiento de una adolescente que experimentaba con esas ideas y no necesariamente a un asesinato ritual.
Pike fue declarada culpable de asesinato y tortura y recibió la pena de muerte en 1996. Shipp fue condenado a cadena perpetua, pues tenía 17 años cuando ocurrió el homicidio. Ella quedó como la única mujer condenada a muerte en Tennessee y esperaba desde entonces su ejecución.
A principios de septiembre, Pike habló sobre la cercanía de la fecha fijada para su muerte. “Revivo esta ejecución en mi corazón todos los días”, dijo en una entrevista con The New York Times. También aseguró que pensaba constantemente en lo ocurrido y en la sentencia que llevaba tres décadas esperando.
Este miércoles llegó finalmente el día programado para ejecutarla. Sin embargo, el procedimiento no terminó como estaba previsto. Después de recibir los fármacos, Pike seguía viva y fue trasladada a una instalación médica, mientras sus abogados esperaban información sobre su evolución y las autoridades enfrentaban ahora las consecuencias de una ejecución fallida.

