El regidor Alejandro Jiménez Vargas volvió a demostrar que en el Cabildo de Juárez hay funcionarios que cobran como políticos de tiempo completo, pero sesionan como adolescentes atrapados en el celular durante clase. Y no hablamos de poquito dinero.
Entre sueldo, dieta y bonos, los regidores pueden llegar a percibir hasta 168 mil pesos mensuales, aunque algunos aseguren que “solo” reciben 85 mil. Sea cual sea la cifra, parecería suficiente para exigirles, al menos, que sepan qué están votando.

Pero Jiménez traía otra agenda. Pegado al teléfono durante buena parte de la sesión, y vestido de color del partido que representa, terminó votando equivocadamente un exhorto dirigido al Estado, obligando a repetir el punto de acuerdo mientras en varias curules comenzaban las miradas de incredulidad y las primeras carcajadas discretas.


Luego llegó el momento que terminó por coronarlo como protagonista involuntario de la jornada. Otra vez distraído y otra vez con celular en mano, tomó el micrófono para asegurar que trabajaría “a favor de las necesidades del alcalde”. Apenas unos segundos después corrigió atropelladamente con un “de los ciudadanos”, pero para entonces el resbalón ya había recorrido todo el salón entre risas y caras de burla. Pero siguió con su celular en mano.

La escena ya ni siquiera sorprendió demasiado dentro del Ayuntamiento. Desde hace tiempo, entre funcionarios y reporteros, Jiménez carga con el apodo del “regidor del celular”, porque sesión tras sesión parece más concentrado en las notificaciones que en los asuntos públicos de la ciudad.

El remate llegó casi al cierre, cuando Jiménez y el regidor del PT, Eduardo Valenzuela, seguían tan entretenidos en una conversación profunda —casi romántica políticamente hablando— que ni siquiera escucharon el final oficial de la sesión. Ahí fue cuando el alcalde Cruz Pérez Cuéllar soltó la frase de la tarde: “Es una concertacesión entre el PAN y el PT”, reviviendo aquella vieja expresión salinista sobre acuerdos y pactos políticos bajo la mesa.


Y así terminó otra jornada legislativa donde el único regidor panista, que además sueña públicamente con competir por la alcaldía, volvió a dejar una impresión complicada: en vez de construir perfil político, parece estar construyendo el récord municipal de tiempo frente a pantalla y a ver quién platica más, durante una sesión de Cabildo. Por eso se rió al final el regidor Jiménez.


