Protomartyr — Hotel Usona (Domino, 2026)
Hay discos que se pescan con tarraya y discos que exigen caña. La tarraya —el algoritmo, la novedad por montón, el mar revuelto de cada fin de semana de lanzamientos— atrapa de todo y retiene poco. Entre tantos peces pequeños es muy difícil pescar grande. La caña pide paciencia, una hora de camino a lugares distantes, el oído abierto. Yo pesco con caña. Y esta vez la espera cobró un pez vela, el álbum completo de Protomartyr, escuchado de corrido, sin saltar ni una canción. El hotel es un solo edificio. Se visita recorriendo todas sus habitaciones.
Los sigo desde No Passion All Technique (2012). Detroit parió el músculo del rock y también su conciencia más amarga, el post-punk que acusa con una intensidad particular. De Joy Division heredaron el pulso mecánico, de The Fall el sermón torcido, de Pere Ubu la rareza como método. Estos músicos han construido una identidad propia a partir de esas influencias. Son la banda que le gusta a tu banda favorita. Iggy Pop lo escribió sin rodeos, «la mejor banda que tenemos en Estados Unidos ahora mismo». En una carta los llamó wagnerianos y dijo que hacen música que piensa.
Al frente, Joe Casey, cincuenta años y una biografía que parece inventada para darle peso a las canciones. Prepa jesuita, monaguillo, vendedor de terrenos, portero en clubes de comedia. Primera banda a los 35. La muerte del padre como detonante. Lo rodean Greg Ahee en la guitarra, Scott Davidson en el bajo y Alex Leonard en la batería.
Hotel Usona es su séptimo disco, nueve tracks, 45 minutos producidos por Dave Fridmann. El título tiene su historia. Usona es el acrónimo de United States of North America, el nombre alternativo que alguna vez se propuso para el país. United States of North America. Un nombre que nunca fue oficial, una identidad inventada para sonar más grande de lo que era. Casey imaginó a Estados Unidos como un hotel viejo y podrido donde cada canción es una habitación con su huésped problemático. La crítica lo recibió con los brazos abiertos, 87 en Metacritic, 8 de Fantano.
El sonido se mete al cuerpo. Pesado, espeso, atípico, sincopado. La batería de Leonard es mecánica como la de Stephen Morris, con desvíos de progresivo alternativo que nadie ve venir. Las guitarras de Ahee son modales y cromáticas, como un jazzista con resaca de feedback. Operan en tándem con las palabras. Los cuernos que estallan a lo lejos —los puso Jon Fridmann, el hijo del productor— suenan a trompetas imperiales anunciando batallas que ya empezaron. Dave Fridmann roció a la banda con combustible y la dejó arder. La contención es uno de los grandes aciertos de este disco. Rara vez te dan la explosión que esperas, y esa tensión que se aprieta sin romperse vuelve todo más inquietante.
Y en el centro, la palabra hablada. Casey habla, sentencia, escupe, y apenas recurre al canto convencional. Su barítono serrado convierte cada canción en un relato literario con personajes de carne y derrota. Cuando en «Sounds We Cannot Hear» se permite la melodía, discreto y vulnerable, el cambio de registro estremece. El spoken word aquí tiene filo. Casey corta el sueño americano con cada palabra.
«The Old Hotel» abre con la bienvenida más siniestra del año. «Sounds We Cannot Hear» retrata la parálisis del scroll, bombardeos en Gaza seguidos de quién salió de Love Island. «Converts» la dedicó a JD Vance. «Exalted Eagles» disecciona el patriotismo deforme. «The Knife Dream» es la más experimental de su catálogo. «Feed the Sewer» ruge contra la inteligencia artificial. «Lavender – Gospel» une la IA con Gaza. «Third Country» mira la deportación. Y «Checking Out» cierra con el peso insoportable de la paternidad reciente, donde aparece un resquicio de esperanza.
Casey lo confesó. El disco nace de la frustración y de preguntas que permanecen abiertas. El hombre que cantaba el fin del mundo tiene una hija. Eso lo cambia todo y mantiene intacta la aspereza de su mirada.
En 1929 Buñuel cruzó una navaja por un ojo y nació el surrealismo. En 2026 Protomartyr cruza una navaja por el sueño americano y nace Hotel Usona. El sueño era la anestesia y la navaja trae la vigilia. Protomartyr registra la realidad con una precisión cortante. Y en 2026, registrar la verdad ya es un acto de resistencia. Hotel Usona termina, y el corte sigue viendo.
Ficha técnica
Banda — Protomartyr
Álbum — Hotel Usona
Sello — Domino Recording Co.
Año — 2026
Producción — Dave Fridmann, coproducido por Greg Ahee
Duración — 45 minutos
Tracks — 9

