La tierra también se mueve bajo el desierto que rodea Ciudad Juárez. Aunque sus habitantes están más acostumbrados a las tormentas de arena, las lluvias intensas y las temperaturas extremas, la actividad sísmica forma parte de la historia geológica de esta región fronteriza. Los temblores suelen ser pequeños y muchos pasan inadvertidos, pero recuerdan que el subsuelo permanece activo.
El episodio más reciente ocurrió anoche, cuando se registró un sismo de magnitud 3.6 a unos 57 kilómetros al sur de Whites City, Nuevo México. El movimiento se produjo alrededor de las 8:21 de la noche, a una profundidad aproximada de seis kilómetros, según una notificación basada en información del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).
Sergio Rodríguez, director general de Protección Civil de Ciudad Juárez, informó que el temblor ocurrió lejos de la ciudad y no fue percibido por sus habitantes. La dependencia mantiene vigilancia sobre la actividad sísmica regional para atender cualquier eventualidad.
¿Podría ocurrir un terremoto fuerte en Ciudad Juárez?
La posibilidad de sentir un temblor en Juárez dejó de ser una pregunta puramente hipotética el 3 de mayo de 2025. Aquella tarde, un sismo de magnitud 5.3, localizado también al sur de Whites City, sacudió ligeramente la región fronteriza y provocó evacuaciones preventivas en el edificio Torres Campestre y el centro comercial Río Grande Mall.
Protección Civil estatal informó entonces que no hubo lesionados ni daños estructurales y que posteriormente se registraron dos réplicas menores de magnitud 2.9.
El nuevo movimiento de octubre de 2026 ocurrió en la misma región general que aquel temblor, aunque fue considerablemente menor. Ambos episodios recuerdan que el norte de Chihuahua y el sur de Nuevo México se encuentran dentro de un entorno geológico donde existen fallas y movimientos de la corteza terrestre.
Una de las estructuras más importantes es el llamado rift del Río Grande, un sistema de cuencas y fallas que atraviesa Nuevo México y se prolonga hacia las inmediaciones de El Paso. Su formación está relacionada con procesos de extensión de la corteza terrestre desarrollados durante millones de años.
La existencia de estas fallas plantea una pregunta importante para una ciudad que generalmente no se considera sísmica. ¿Qué ocurriría si un terremoto considerable afectara directamente a la región de Juárez y El Paso?
Investigaciones geológicas vinculadas con la Universidad de Texas en El Paso han estudiado escenarios de ruptura en el sistema de fallas de las montañas Franklin. Entre los posibles efectos se encuentran daños en edificios, interrupciones de carreteras, afectaciones a puentes internacionales y problemas en infraestructura esencial. Se trata de escenarios científicos de riesgo, no de predicciones de un terremoto próximo.
Una entrevista en 2025 con Óscar Sotero Dena Órnelas, quien se desempeña en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) como el jefe del Centro de Investigación y Geosciencias del Instituto de Ingeniería y Tecnología, explicó que a partir de 2021, durante la pandemia, la actividad sísmica comenzó a intensificarse.
Añadió que existen indicios que apuntan a una posible relación con el manejo de propelentes en la cuenca pérmica, en Texas. Aunque esa zona se encuentra a 200 o 250 kilómetros, la energía sísmica liberada puede percibirse aquí. Esto refuerza la necesidad de contar con una zonificación sísmica que permita diseñar construcciones resilientes.
La magnitud de los daños dependería de la ubicación y profundidad del sismo, las características del terreno y la resistencia de las construcciones. Las edificaciones antiguas, las estructuras deterioradas y aquellas levantadas sin criterios adecuados de seguridad podrían presentar mayor vulnerabilidad.
Por otra parte, el Servicio Geológico de Estados Unidos explica que una sucesión de temblores pequeños tampoco permite anunciar la llegada de uno mayor. Actualmente no existe un método científico capaz de establecer con precisión cuándo y dónde ocurrirá un terremoto importante.
Por ello, aunque Ciudad Juárez no registra con frecuencia sismos destructivos, la posibilidad de un movimiento fuerte no puede descartarse. La preparación requiere revisar las condiciones de edificios, conocer las rutas de evacuación, identificar zonas seguras y mantener protocolos de emergencia.
El sismo de octubre no provocó afectaciones en Juárez, pero el antecedente de mayo de 2025 y la geología regional ofrecen razones para mantener la vigilancia. La prevención resulta especialmente importante en una zona metropolitana donde millones de personas, instalaciones industriales y cruces internacionales dependen de una infraestructura compartida.

