Las togas, los aplausos y las fotografías familiares marcaron el cierre de varios años de formación para 1,857 egresados de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. La generación 2026 concluyó estudios en el Instituto de Ciencias Biomédicas (ICB), el Instituto de Ciencias Sociales y Administración (ICSA), el Instituto de Arquitectura, Diseño y Arte (IADA), el Instituto de Ingeniería y Tecnología (IIT) y el Campus Ciudad Universitaria.
Para Ciudad Juárez, las graduaciones representan la incorporación de nuevos médicos y profesionistas de la salud, científicos, ingenieros, arquitectos, diseñadores, artistas, abogados, psicólogos, administradores, contadores, trabajadores sociales, educadores y periodistas, entre otras áreas. Es capital humano formado en la frontera que ahora tendrá la posibilidad de participar directamente en su desarrollo económico, social, urbano y cultural.
El rector Daniel Alberto Constandse Cortez resumió ese significado al señalar que cada generación tiene una responsabilidad que rebasa la obtención del título. “Hoy Juárez gana”, expresó, porque la ciudad cuenta desde ahora con más profesionistas capaces de contribuir para hacerla “más digna, más sana y más fuerte”.
El cierre de las ceremonias reunió a 606 egresados del ICB y Ciudad Universitaria. De ellos, 246 pertenecen a Ciencias Biomédicas y 360 a programas impartidos en CU. El rector definió al ICB, con más de medio siglo de historia, como “el corazón que late”, mientras llamó a Ciudad Universitaria “la esperanza que se expande”.
A los jóvenes de CU les recordó que estudian en un campus levantado donde anteriormente había desierto y que ellos mismos están escribiendo su historia. Les pidió convertirse en ingenieros, administradores, abogados, psicólogos, contadores, trabajadores sociales, educadores y periodistas capaces de resolver los problemas de Juárez y su entorno. A los egresados de Ciencias Biomédicas los llamó a conservar el trato humano con sus pacientes, escucharlos, explicarles y acompañarlos.
“Misión cumplida. Llegamos a una de las metas que nos proponemos en esta vida: la graduación”, dijo Constandse Cortez. Su mensaje incluyó también un reconocimiento a las familias que acompañaron durante años a los estudiantes hasta alcanzar ese momento.
Tamara Santamaria Galicia, egresada de Terapia Física y Rehabilitación, habló en nombre de sus compañeros. Recordó que una carrera universitaria no puede resumirse en semestres o años, porque está formada por todo aquello que ocurre durante el camino. Agradeció a profesores, familiares y seres queridos y cerró con una certeza compartida por la generación: “Somos capaces de aprender, adaptarnos y enfrentar lo desconocido… Felicidades Generación 2026. ¡Lo logramos!”.
En el ICSA fueron 660 los estudiantes que cerraron su etapa universitaria. Entre ellos estuvo Jennifer Yenitzy de la Cruz Larios, ahora licenciada en Finanzas, quien aprovechó durante su formación oportunidades como el intercambio académico y utilizó los conocimientos adquiridos para consolidar Yelash, empresa que inició hace seis años. “Se abre un mundo diferente al de solo estudiar”, expresó sobre la etapa que comienza.
Frente a los graduados del ICSA, Constandse les pidió ejercer con honestidad en una ciudad que ha atravesado momentos difíciles y conservar la sensibilidad después de recibir el título. “Cada terapia que den, cada empresa que levanten, cada persona que acompañen, cada cuenta clara que entreguen es una forma de demostrar el deber cumplido”, señaló. También recordó que terminaron su etapa como alumnos, pero continúan perteneciendo a la comunidad universitaria.
Jashia Mariana Benítez Ramírez, licenciada en Literatura Hispanomexicana, puso palabras a la parte más íntima de la graduación. Detrás de cada nuevo profesionista, dijo, existe una historia de esfuerzos, dudas, sacrificios, familiares, amigos y maestros. Invitó a su generación a recibir el futuro sin temor, incluso cuando todavía no conozcan el rumbo que tomarán sus vidas.
La celebración también reunió a 591 graduados del IADA y el IIT: 225 del primero y 366 del segundo. Allí el rector vinculó directamente sus profesiones con el futuro urbano e industrial de la frontera. “Hoy no estamos graduando solo arquitectos, diseñadores, artistas e ingenieros; hoy estamos graduando a la gente que va a construir Juárez”, expresó. “IADA sueña con la ciudad, Ingeniería la levanta”.
Esta ceremonia tuvo además un componente especial. Por primera vez participaron egresados de Ingeniería Industrial e Ingeniería en Mecatrónica Industrial del programa FLEX UACJ Universidad en tu Empresa, una alternativa que permitió combinar trabajo y formación profesional.
Diana de León contó que ingresó a Flex como operadora y, después de 11 años en la empresa y de aprovechar la oportunidad de estudiar, llegó a supervisora de producción. Para ella, el apoyo de la empresa, la UACJ y sus profesores permitió convertir aquella posibilidad en crecimiento personal, profesional y laboral.
Juan Martín Valle Carrión recorrió un camino parecido. Trabaja desde hace 11 años en Flextronics y anteriormente no había podido terminar sus estudios. Ingresó como técnico de mantenimiento y ahora es supervisor del mismo departamento. “Nunca es tarde”, expresó al concluir Ingeniería Mecatrónica Industrial, convencido de que la vida también consiste en seguir luchando por los sueños pendientes.
Al final quedaron los títulos, las fotografías y las despedidas de una etapa. También quedaron 1,857 historias que abandonan las aulas para encontrarse con Ciudad Juárez. La frase del rector terminó por unir las distintas ceremonias bajo una misma idea: la Universidad entrega profesionistas a la comunidad y espera que aquello aprendido en sus institutos regrese a la frontera convertido en trabajo, conocimiento y servicio.

