Desde las antiguas bibliotecas de Mesopotamia, donde tablillas de arcilla comenzaron a reunir el conocimiento escrito, hasta Alejandría y los grandes recintos universitarios contemporáneos, las bibliotecas han acompañado durante siglos la necesidad humana de conservar, ordenar y compartir información. Ahora enfrentan otra transformación.
En un mundo dominado por buscadores, bases de datos, contenidos digitales y herramientas de inteligencia artificial capaces de producir textos e imágenes en segundos, su función también comienza a cambiar.
Ese nuevo escenario fue el punto de partida del 8.° Encuentro Desarrollo de Habilidades Informacionales en Educación Superior, organizado por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) bajo el tema “Directrices para el desarrollo de infohabilidades inteligentes en el contexto de IA generativa”.
Las actividades se desarrollan hasta este 11 de septiembre en la Biblioteca Central Carlos Montemayor, con la participación de especialistas y representantes de instituciones educativas de México, Perú, Brasil, Estados Unidos y Reino Unido.
Durante la inauguración, la subdirectora de Servicios Bibliotecarios, Patricia Martínez Gutiérrez, planteó que las bibliotecas deben preguntarse nuevamente qué necesitan estudiantes, docentes e investigadores. El desafío, explicó, ya no consiste únicamente en localizar información, sino en cuestionarla, comprenderla y utilizarla con responsabilidad.
“Se trata de saber cuestionarla, comprenderla, utilizarla con ética y responsabilidad”, señaló Martínez Gutiérrez, quien destacó que estos espacios también deben contribuir a formar personas críticas y conscientes de la manera en que utilizan el conocimiento.
El director general de Difusión Cultural y Divulgación Científica, Alejandro Castillo González, recordó que la UACJ fue pionera en México en los encuentros dedicados al desarrollo de habilidades informativas, pues el primero se realizó en esta Universidad en octubre de 1997.
Casi tres décadas después, el reto es diferente, porque la inteligencia artificial generativa permite acceder y producir enormes cantidades de contenido en pocos segundos, pero también abre interrogantes sobre su confiabilidad, la integridad académica, el funcionamiento de los algoritmos y el uso ético de la información.
Castillo González consideró que este escenario obliga también a redefinir el trabajo del bibliotecario. La tarea deberá avanzar de los modelos centrados principalmente en buscar y localizar información hacia otros capaces de enseñar pensamiento crítico, comprensión algorítmica y principios éticos.
En representación del rector Daniel Alberto Constandse Cortez, la secretaria Académica, Guadalupe Gaytán Aguirre, inauguró el encuentro y señaló que la Universidad deberá analizar qué herramientas requieren ahora los estudiantes y cómo acercarlos a los recursos disponibles.

