Un tren cargado de carbón avanzó hacia Ciudad Juárez durante la madrugada del 15 de noviembre de 1913. Desde fuera parecía otro convoy ferroviario. Dentro de sus vagones viajaban ocultos cerca de dos mil hombres de Francisco “Pancho” Villa. Más de un siglo después, aquella maniobra vuelve a contarse entre personajes, diálogos y escenas dentro del Museo de la Revolución en la Frontera (MUREF).
Los recorridos teatralizados “Relatos de Juan y Soledad” se realizarán los días 12, 19 y 26 de septiembre, con funciones a las 11:30 de la mañana y 12:30 de la tarde. La propuesta busca acercar al público a uno de los episodios que marcaron la historia revolucionaria de Ciudad Juárez mediante una experiencia en la que los acontecimientos son narrados a través del teatro.
El llamado “Tren de Troya” forma parte central de esa memoria. Villa había ordenado vaciar un tren carbonero y esconder en los vagones a sus soldados. En la estación de El Sáuz, sus hombres tomaron el control de las comunicaciones telegráficas y enviaron mensajes para hacer creer a las fuerzas federales que los rebeldes habían cortado las vías. El engaño permitió que el convoy recibiera autorización para regresar hacia Juárez.
Cuando el tren entró en la ciudad, la División del Norte consiguió aprovechar el factor sorpresa. La operación permitió a las fuerzas villistas tomar posiciones y apoderarse de una plaza estratégica para el movimiento revolucionario.
El control de Ciudad Juárez tenía además una importancia que rebasaba la victoria militar. La frontera representaba acceso a las aduanas, abastecimiento de armas y dominio de infraestructura ferroviaria fundamental para movilizar hombres y suministros durante la Revolución Mexicana.
Ahora esa historia podrá conocerse desde una perspectiva más cercana mediante Juan y Soledad, personajes que conducen al visitante por relatos relacionados con la vida cotidiana, los temores y las experiencias de quienes vivieron aquella frontera revolucionaria.
El escenario tiene también un peso histórico particular. El actual MUREF ocupa el edificio de la antigua Aduana Fronteriza, uno de los espacios emblemáticos vinculados con la historia política y revolucionaria de Ciudad Juárez.


